miércoles, 14 de octubre de 2009

LA TRASTIENDA DE PACO PENAS


De nuevo el alba sorprendió a Paco Penas sentado en el sillón, derrotado, ojeroso y desmoralizado ante la contínua sucesión de desastres que se iban acumulando desde el desgraciado día en que decidió acudir a Urgencias del Hospital de La Línea aquejado de tos y fiebre. Paco, un señor de vitalidad encomiable y nervios como el acero se había visto desbordado en las últimas horas por un anciano desnutrido y sus "fechorías". Nunca antes se había sentido tan desprotegido y tan impotente ante una situación que rayaba el surrealismo, y donde la tan manida y cacareada Ley de Murphy se convertía en Dogma de Fe irrefutable conforme avanzaba el periodo de ingreso en Medicina Interna.
La sensatez de nuestro protagonista estaba sufriendo una auténtica prueba de fuego que amenazaba con cambiar definitiva y traumáticamente el "modus vivendi" de Paco que veía como su Yo personal sufría drásticos desarreglos y amputaciones morales irreversibles.
El simple hecho de imaginar una noche más al lado de Basilio le reportaba una angustia insoportable, e imaginaba en la soledad de sus oscuros pensamientos la manera de dar esquinazo a su mal fario de una manera u otra.
Pero en situaciones como esta es difícil discernir el blanco del negro y mucho menos encontrar el camino que lleva a la resolución de los problemas más mundanos. La fiebre, el insomnio, la mala leche y el temor a una enfermedad de la que desconocía absolutamente todo (por obra y gracia de la falta de información médica), turbaban la mente de Paco, que apenas acertaba a mantenerse cuerdo y sosegado.
El transcurso de la mañana no contribuyó a calmar su ánimo; el trajín del personal de planta, evitaba su descanso y tan sólo albergaba la escueta esperanza de que el doctor le pudiese dar nuevos datos sobre su dolencia, y sobre todo....de su curación.
Por su parte, Basilio seguía evacuando como si fuese un surtidor de heces....el olor era cada vez más desagradable, aunque Paco empezaba a acostumbrarse, y cada vez le molestaba menos.
El golpe de nalgas de la noche anterior había tenido unas consecuencias más nefastas.....el dolor de riñones casi le cortaba la respiración y realmente le costaba mucho esfuerzo mantenerse erguido.
Para colmo de males, vaya usted a saber si a consecuencia del golpe o del estrés acumulado, Paco había tenido que ir al WC y había tenido una deposición con restos de sangre....no mucha cantidad, pero lo suficiente como para que el pobre Paco sintiera de nuevo la Espada de Damocles amenazar su testa.
Las enfermeras entran en la habitación y le piden que se descubra el abdomen....¿para qué?...tenemos que darle un pinchazito....¿otro???....sí, pero esta vez es en la barriguita; es para la circulación.....pero si yo nunca he padecido de circulación....aquí es costumbre, háblalo con tu médico...
Costumbre.....para Paco era costumbre ir los domingos por la mañana al kiosko a comprarse el Europa Sur, y tomarse un café en el Centro....no entendía como podía ser una costumbre "pinchar" una medicación para un tipo de problema médico que él jamás había sufrido.
Tras sufrir de nuevo el castigo del acero putiagudo, la "banda sonora" de la planta volvía a aparecer como los controles de la Benemérita....sorpresiva e inexorablemente...
¡¡TENEEED COMPASIOOOOON DE MIIIIIIIIIIIII, ARBOLES DE LA RIVEEEEERAAAAA!!!
Ole, hija, qué bonito.
De nuevo un Fandango que rompe el aire.
¡¡¡¡TENED COMPASION DE MIIIIII, QUE ESTOY QUERIENDOOOO DE VEEEEERAASSS, A QUIEN NO ME QUIERE A MIIIIIIIIIII, NI UNA MIJITAAAAA SIQUIEEEEEERAAAAAAAA!!!
Aplausos, vítores y demás zarandajas con petición de bis popular, que afortunadamente para Paco no se lleva a efecto porque algunos médicos están pasando sala, y algunos se han asomado al pasillo con ánimo censurador.
De repente, entra el médico en la habitación de Paco y con su acostumbrado "buen humor, delicadeza y educación" invita a los familiares a salir unos minutos mientras ve a los pacientes.
El internista parece que no ha abandonado en estos días ese rictus de asco....Paco ya se pregunta si acaso el doctor sufrió algún tipo de parálisis facial que le imposibilita asomar una leve sonrisa.
¿Cómo se encuentra?, dice el médico sin levantar la vista de la carpeta que tiene entre sus manos...Paco, responde....¿es a mi?.....El médico levanta la vista sin cambiar la cara de asco, mira a la izquierda, donde está Basilio, y luego a la derecha donde está el enfermo terminal que lleva ya varios días semicomatoso.....¿con quien más podría hablar?, claro que es con usted.......
Simpático el tío, si señor. Ideal para una despedida de solteros.
Paco empieza a contar su odisea nocturna, mientras el médico va pasando hojas y hojas; a medida que avanza el relato de Paco el médico empieza a "liberar" una especie de sonrisa sarcástica....como si no se creyera nada de lo que le cuentan.
Pero es justo cuando Paco relata su sangrado en las heces el momento que elige el médico para detener súbitamente el "paso de hojas" de la carpeta y borrar la maliciosa sonrisa.
¿Pasa algo?....no, nada, habrá que ver.....habrá que ver qué......vamos a hacerle alguna pruebecita.
Dicho esto tras anotar algo en la carpeta, el médico abandona la habitación rápida y atropelladamente como queriendo evitar las preguntas de Paco, cosa que consigue de forma extraordinariamente habilidosa. Se ve que no era la primera vez que procedía de esa manera.
Al cabo de un rato y ante la falta de información recibida, Paco se dirige al mostrador del pasillo y pregunta a una enfermera si sabe algo....
Le van a hacer una colonoscopia, Paco......¿¿¿cómo???.....su médico lo ha solicitado....¿¿pero no se suponía que yo tenía una neumonía??¿¿qué tienen que ver los pulmones con el culo, señora??...la enfermera se encoge de hombros...
Y fue en ese momento cuando Paco recordó las enseñanzas de su difunto padre, Don Anselmo, que disfrutó de una vejez relativamente alegre gracias al cariño y los cuidados de su hijo que lo acogió en su casa hasta el momento de su muerte.
Paco siempre recordaba a su padre con aspecto serio, severo y con poca gratitud hacia él....como si estuviese peleado con el mundo hasta que cierto día Paco le preguntó a su padre por qué se comportaba de esa manera con él, viviendo una vejez tranquila....a lo que Don Anselmo contestó (y aquí viene la moraleja de hoy)...Hijo, por muy bien que puedan ir las cosas, siempre pueden cambiar a peor.... e incluso si todo va mal, todavía puede venir algún hijoeputa a intentar darte por culo.
¡¡Qué sabio era Don Anselmo!!

4 comentarios:

Comandante SKAR dijo...

Estimado Preticante!! Sencillamente GENIAL!!! Paco Penas es ya uno de mis personajes ficticios favoritos...
Espero con ansiedad el siguiente capitulo

Charly-Man dijo...

No te digo la que se ha liado con la moraleja del pobre "Don Anselmo", hay que ser SIMPLE, para darse por aludido con algo tan general y sacado de contexto como una frase como esa.

¿Donde vamos a llegar?

Carlos dijo...

Tienes razon Charly-man desgraciadamente, hay muchos hijos de puta en este mundo....

Paco Penas dijo...

La verdad es que poco más puedo contar yo...jejejej