viernes, 25 de diciembre de 2009

CUENTO DE NAVIDAD (y III)


Si en algún momento de su convulsa vida, nuestro protagonista había tenido dudas sobre lo que quería decir la expresión "quedarse con un palmo de narices", sin duda fue en aquél fugaz momento en el que Paco Penas lo descubrió a su pesar.
El escueto instante en que el Fantasma de los Ingresos Presentes habia hecho acto de presencia para luego volatilizarse casi de inmediato, dejó a Paco con un amargo sabor de difícil descripción. Por una parte se sentía aliviado por la facilidad con que dicho sujeto había decidido postergar sus obligaciones extraterrenales, pero por otra sentía la curiosidad extrema de conocer el por qué de tanto devaneo etéreo de una lado para otro sin saber cómo ni por qué, ni cuándo cesarían las fantasmagóricas visitas.
El hecho de observar atónito cómo el Fantasma de los Ingresos Presentes se daba la vuelta y se alejaba silbando una alegre melodía carpeta en mano, privó a Paco de los más elementales argumentos para seguir esperando a la tercera visita.
¿Qué tipo de lugar era ese en que hasta los fantasmas no cumplían eficazmente con su trabajo? ¿es que acaso existía algún Director de Fantasmas que coordinaba con insultante manga ancha las actividades de los entes ectoplásmicos?
Paco Penas volvió a su habitación y se dejó caer en la cama, sin deshacerla no fuera a aparecer de nuevo el segundo fantasma arrepentido de haberlo dejado en la estacada.
Pero no fue así. El segundo espectro seguría posiblemente inmerso en sus "ocupaciones fantasmas" y no volvió a asomar la nariz por la planta.
Tanto es así, que Paco Penas se quedó de nuevo dormido hasta que las señales horarias volvieron a despertarlo. Las tres de la mañana.
De nuevo la incertidumbre y el pánico disputaban la frágil mente de Paco que se debatía entre la curiosidad que inmovilizaba sus piernas, y el pavor más desgarrador que le impulsaba a salir corriendo por el pasillo en busca de los ascensores.
Y en medio de esa dicotomía, de nuevo una figura aparece en los pies de la cama de nuestro protagonista.
Un señor de mediana edad y baja estatura, alopecia galopante, barba incipiente, ojillos pequeños tras unas pequeñas gafas, nariz ancha, rocín flaco y galgo corredor (2).
Buenas nocheeees. Bu-buenas no-noches....¿cómo está usted?...bi-bien, ¿es usted el Fantasma de los Ingresos Futuros....pues si, pero prefiero que me llamen Don Manuel....d-de acuerdo.....
Dicho esto, el fantasma en cuestión depositó una carpeta negra con el número 305-2 encima de la cama, y empezó a ojear la historia médica de Paco Penas.
A ver, a ver....uy, hace mucho que no le hacen un electro, Don Francisco. Yo le mandaría uno al día, pero claro.....después los enfermeros harían lo que les dé la gana.....si.....un poquito de disnea, por lo que veo ¿que tal si le ponemos spiriva?...no sé, mejor no, no vaya a ser que los diabólicos enfermeros le obliguen a tomárselo por la boca y le provoquen una hemorragia masiva... ¿quería usted enseñarme algo?......el fantasma miró a Paco y cerró de golpe la historia....Ah sí, es cierto. Acompáñeme, por favor.......
Justo al cruzar el umbral de la puerta hacia el pasillo, todo recobró la luz del día. Pero nada parecía ser lo que era. Sí, parecía Medicina Interna, pero la actividad en los pasillos no era la misma ni de lejos. Menos pijamas blancos de los habituales deambulaban como zombis por el pasillo, con la mirada perdida y sin alegria en el rostro. La decoración navideña brillaba por su ausencia y apenas se escuchaba un murmullo en toda la planta.
¿Qué ha pasado aquí? Nada de lo que preocuparse. La administración mareó tanto la perdiz con lo del hospital nuevo, que al final se adjudicó a Palmones. Ahora está justo al ladito del Leroy Merlin, y para localizar a los celadores hay que llamar al Factory, que es más rápido que llamar a Centralita. Este Hospital lo hemos convertido yo y mis socios en una residencia de ancianos, se llama Ntra Sra Santísima de las Angustias y los Dolores de UPP.....
Pero, cómo es posible. Tanta alegría, tanta dedicación....¡¡si hasta hicieron reir a mi padre!!...
Pero Francisco, ahora los enfermos ríen por no llorar, y hay veces que me siento magnánimo y les saco de paradas respiratorias con la simple imposición de mis manos.....¡¡dónde van a estar mejor que aquí!!
Pues yo prefería a la limpiadora que cantaba, a los enfermeros y auxiliares con sus bromas...incluso prefería a Zé Manué y sus invenciones para sacarme dinero.....¿está usted seguro de lo que dice? ¿no prefiere que lo discutamos en uno de mis 6 ó 7 despachos?....no hay nada que discutir, Manuel.....Don Manuel, si no le importa......usted perdone.
Bueno, si alguna vez tiene algún problema, Don Francisco, venga usted directamente por urgencias y diga que le envío yo y que tiene usted cama reservada por mí, ¿de acuerdo?; y si aun así no le dan la cama, suba usted y venga a buscarme. Si no se lo soluciono yo, lo soluciona el segundo fantasma, ¿vale? Cuídese, y no olvide supervitaminarse y mineralizarseeeeeee......
Y dicho esto, el tercer fantasma se evaporó y de nuevo la oscuridad tomó el pasillo.
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Amigashooooooooooooooooooooo, amigashoooooooooooooooo
Paco Penas despertó sobresaltado, ¿qué pasa? Que digo yo, que con lo malito que ejtá usté, que no le viene ná de bien tomarze ezo porvorone que lan mandao en la bandejita der dezayuno, ¿zabusté? y digo yo que qué mejó oportuniá de que un zervidó puea cogé una mijita de kilo, que comerze ezoz porvoroncillo que zeguro, zeguro que a usté no le iban a gustá ná de ná, porque tienen mucha conzervanzias y colorete de ezo, ¿zabusté?
Zé Manué, dijo Paco esbozando una sonrisa.....cómete la bandeja entera, y prepárate que ahora encargo a uno de mis hijos que te traigan turrón del bueno.......ozú, calegría má grande, amigasho; oye y si me puede traer un paquete güiston ze lo agradezeria musho....no te pases, no te pases. Güeno, güeno, jajajajaa, po felí navidá, amigasho......
FELIZ NAVIDAD....(Y FELIZ HALLOWEEN TAMBIEN).........

(2) Licencia del autor: homenaje a Don Miguel de Cervantes Saavedra.

sábado, 12 de diciembre de 2009

CUENTO DE NAVIDAD (II)


La incertidumbre no es buena compañera de viaje en plena noche, y menos aún cuando se te acaba de aparecer el espectro de tu difunto padre advirtiéndote de la llegada de tres nuevos espectros para darte la murga......al menos eso pensaba Paco Penas cuando se dió la vuelta por vigésimotercera vez hacia el lado contrario de la cama donde descansaba.

Pero fue tal la sensación de "realidad" en todo lo sucedido que Paco no podía evitar pensar que quizás no fuese una simple pesadilla común lo que lo habia atormentado minutos antes.

¿Y si fuese realmente su padre quien había estado frente a él charlando como si no hubiesen pasado años desde su llorado deceso?.
Las dudas iban y venían del pensamiento de Paco sin tregua alguna hasta que de repente, su reloj marcó las señales horarias: la una en punto de la madrugada.
Paco se destapó dispuesto a pedir a la enfermera algo para dormir cuando se percató de que una figura le observaba desde los pies de la cama.

¿Padre?...dijo dubitativo nuestro protagonista.
No, (je, je, je). Vengo a verte......¿quién eres?.....Soy el Fantasmón de los Ingresos Pasados.....El sujeto en cuestión dió un paso al frente.........bajo una inmaculada pero a la vez terrorífica bata blanca, un señor alto, espigado, con cabello blanco corto, unas diminutas gafas apoyadas sobre una afilada nariz y una sonrisa "profidén"que se iniciaba en una oreja y terminaba en la otra.¿Que tal, cómo estás, todo bien?.....musitaba el siniestro personaje como si fuera un experto ventrílocuo, dejando escapar las palabras sin perder la sonrisa.
S-sí, claro...To-todo bien. ¿Qué quiere usted de mi?..........Nada, que me acompañes al final del pasillo.
Paco se calzó lenta y pausadamente las babuchas que tenía bajo la cama y tras enfundarse una bata, siguió al espectro en cuestión por un pasillo que a esa hora se mostraba oscuro y silencioso; parecía como si el tiempo se hubiese parado y nadie hubiese percibido la fantasmal visita de la 305.
Justo al terminar el pasillo, en los ascensores, el espectro se giró hacia Paco y señaló con el dedo índice alzado por detrás de su hombro....al darse la vuelta, Paco comprobó que la planta estaba iluminada, como si fuese de día.
En el pasillo se veía el trajín del incansable personal de la mañana, carros de ropa en los pasillos, pijamas blancos entrando y saliendo sin cesar de las habitaciones, timbres que suenan y se apagan continuamente, el carro de curas y el de la limpiadora obstruyendo el paso de multitud de acompañantes....el día a día normal en Medicina Interna.
Ven conmigo, acompáñame a una habitación.....dijo el espectro.
Juntos caminaron hasta la 308, donde tres enfermos reían a pleno pulmón, mientras un par de auxiliares bromean con ellos a la vez que visten sus camas con ropa limpia. Una de las auxiliares, lleva un simpático gorro de Santa Klaus y otra canturrea villancicos.
En la cama del centro, un anciano seca sus lágrimas (producto de la risa)....Paco no puede reprimir la emoción.....es su padre Anselmo.....¡¡no recordaba su risa!!....siempre lo recordaba con el gesto hosco y la actitud arisca de sus últimos años.
Es mi padre....y está riéndose.....balbuceó Paco.
Eran otros tiempos. Tu padre estuvo aquí muchas veces y no siempre lo pasó mal. Como puedes ver también disfrutó de momentos especiales... Es cierto...es el mismo sitio, pero no es igual....la gente ríe, canta, baila, bromea....esas cosas ya no se ven en los pasillos de esta planta. Incluso esta habitación, la 308, ya no es una habitación...más bien es un consultorio privado....
El rostro del espectro se va agriando por momentos....¡¡¡Eso se hizo, porque tenía que hacerse, y no hay más discusión.....no se libra uno de Gordas y Chuflas ni en el Más Allá !!!!......y dicho esto, con expresión desencajada y furibunda, el espectro se desvanece y el pasillo recobra su oscuridad y silencio original.
Paco Penas regresa a la 305 cabizbajo y se introduce con desgana en su cama, recordando la imagen de su severo padre disfrutando de unos breves momentos de felicidad entre los muros de aquel edificio que para él eran monumento a la tortura y desdicha...
¿Qué extraña razón encontró Don Anselmo en aquel horrible lugar para regalar una sonrisa que le negó sistemáticamente a su propio hijo durante años? ¿Qué le ofrecían aquellos anónimos personajes de pijama blanco que mereciera tamaña muestra de felicidad?

Paco Penas atormenta su consciencia fustigándose sin piedad, intentando encontrar respuestas a preguntas que antes ya se formuló a sí mismo una y otra vez....Son las dos de la mañana y suenan las señales horarias en el reloj....Paco mira a su alrededor desconfiado.
Pasan largos segundos en los que apenas respira, pero no aparece nadie.....finalmente, Paco piensa que quizás ha enfurecido al espectro lo suficiente como para que no tenga más visitas esa noche. Se da la vuelta y se tapa hasta las orejas. Y en ese momento, escucha algo a los pies de la cama....
¡¡Ay, omá que rica!!........
Paco Penas se levanta de un salto, y ante él observa un espectro con bata y pijama azul que le observa con ojos vivos y amplia sonrisa.
Su-supongo que usted es el segundo fantasma..... El de los Ingresos Presentes, para servirle.
¿Y qué quiere enseñarme usted?......pues mire, a mis cortas luces debería enseñarle algo sobre su ingreso actual, pero.....(echa un ojo a su espectral reloj de pulsera)....me voy abajo que tengo una reunión, así que ya le contará el tercer fantasma, ¿vale?, adioooooos.....
Y dicho esto, el segundo fantasma desapareció....




jueves, 3 de diciembre de 2009

CUENTO DE NAVIDAD




Los negruzcos pasillos del viejo hospital, habitualmente carcomidos por el paso del tiempo y la indiferencia de pacientes y visitantes, empezaba a centellear con una luz especial.
Era algo inexplicable, algo que (como diría Bob Dylan) "flotaba en el viento" de alguna manera imperceptible para los sentidos humanos, pero que sin embrago en todo momento daba la sensación de "estar ahí". Una extraña brisa de complicidad, alegría comedida y optimismo desmesurado que se mezclaba con el contínuo ir y venir del personal de la planta.
Las auxiliares, comenzaron esa mañana a adornar las serias paredes blancas con guirnaldas de vivos colores. Luces intermitentes decoraban el mostrador de enfermería, y hasta algún muérdago colgaba del marco de alguna puerta, provocando la risa picarona entre los compañeros cuando se cruzaban bajo su umbral.
Todo empezaba a ser felicidad en Medicina Interna. ¿Todo?...mas bien no....allá en mitad del pasillo, en las profundidades de la 305, un huraño personaje en pijama y babuchas observa el cuadro navideño con el ceño fruncido y el gesto hosco.....
¡¡¡Paparruchas!!!.........dice este personaje.
Una enfermera se acerca y le dice, ¿por qué dices eso Francisco? ¿no te gusta la Navidad?...
...la Navidad es fea, aburrida, improductiva, una fiesta hipócrita donde damos rienda suelta a nuestro más enfermizo consumismo y a un propósito de enmienda vacío y sin fundamento....
¿y qué me dice de la alegría de los niños el Día de Reyes, de las reuniones familiares, los villancicos...?
Paco Penas observa serio a la enfermera de arriba a abajo, y arqueando aún más la comisura de los labios le responde...
¡¡PAPARRUCHAS!!

Dicho esto, Paco Penas emprende una salida hacia el pasillo de Medicina Interna buscando alejarse de esa orgía de luminosidad y confraternización.
De repente, un fandango mañanero cruza el aire.....
¡¡¡LOS REYES MAGOS Y LOS PASTOOOOOOOOOOOOOOOORES, ESTAN SIGUIEEEEENDO UNA ESTREEEEEEELLAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!
Ole, hija, qué bonito.
Paco se acerca con cara de pocos amigos a la limpiadora cantaora y se le queda mirando a pocos centímetros de su cara.
Ella, lejos de sentirse intimidada continúa cantando...
¡¡¡EL NIÑO QUIEEREEEEE COGEEEEERLAAAAAA, Y LOS REYEEEEEEEEES VAN EN GLOOOOOOOOOBOOOOOOO, PARA SUBIIIIR A POR EEEEELLAAAAAAAAAAA!!!!
Desmadre general. Ole, ole, que bonito, que bonito, que bien cantas niñaaaa, ¿por qué no vas a La Copla, hija??
Paco permanece imperturbable, casi sin pestañear. La limpiadora le pregunta...¿te ha gustado, Paco?...a lo que nuestro protagonista responde......
¡¡¡PAPARRUCHAS!!
Que malage tiene este tío, por Dios, hay que ver el careto que ha puesto, ¿será sieso?...se escucha a sus espaldas, mientras se va alejando en busca de la zona de ascensores.

De repente, alguien sisea tras él.
sssshhhhhh, sssshhhhhhhhhh, amigasho......
Zé Manué le sigue descalzo abrochándose aún más el pantalón, que a pesar de ser el de la talla más pequeña, le queda gigantesco.
¿Qué quieres?......cusha, que fíhate questao penzando, qué bonita ques la navidá, ¿zabusté?, pero mire que la pena de no tené ná que echarze a la boca, pazando fatiga to los día, zin poder uno de darze un caprisho, ujté mentiende, quezi una zervezita, quezi uno langojtinito, quezi una rayita coca....vamo, lo normá, ¿zabusté?
¡¡AL GRANO!! ...responde de forma seca Paco Penas......Na, na amigasho, que zi tiene un eurito pa zacarme una lata fanta, pandursarme er día...
Paco rebusca en el bolsillo de la blusa y le alarga la moneda......Shas grazia, amigasho.....y felí jalogüin......será Feliz Navidad.....po ezo mijmo, amigasho......¡¡¡PAPARRUCHAS!!!
El día pasa y Paco Penas se refugia en las frías sábanas de su cama, esperando que al despertar la dichosa Navidad de las narices se haya evaporado por completo y se acaben los parabienes, felicitaciones y demás monsergas que lo enervan.

Todo es oscuridad y silencio en Medicina Interna...Paco no ha parado de moverse en la cama buscando conciliar un sueño profundo que no ha hecho intento de aparecer.
De repente suenan las señales horarias en su transistor....va a empezar "El Larguero"....unos acordes de guitarra....."Tu afición es sentimiento, y tiene mucho alimento.....dí que tú eres el mejor, hincha tú eres el mejor......escuchando el transistor......RA, RA, RA...."
Pero en vez de escuchar la voz de De la Morena, Paco escucha otra voz familiar....
Levántate..Levántate, Paco.....nuestro protagonista abre los ojos sorprendido......
Levántate y mírame, Paco........Paco, despacio se incorpora dubitativo y mira al transistor....
¡¡¡AHÍ NO, GILIPOLLAS, MÍRAME A MÍ!!!....la voz procede de los pies de la cama.
Erguido frente a él, la figura de un señor de avanzada edad pero de porte elegante y señorial, apoyado en un bastón y con un abrigo largo de color oscuro...las facciones de su rostro, en la oscuridad apenas son visibles....
¿Qui-quién e-eres?....balbucea Paco mientras se tapa con la sábana hasta los ojos......
El anciano se adelanta un paso, y con voz grave y profunda (a lo Darth Vader) responde....

Yo soy......TU PADRE.....(1)
Noooooooooooooooooooooooooooooo, grita Paco ......no puede ser tú estás.....
Muerto y requetemuerto, hijo, pero hacía tiempo que no me ponía mi abrigo de los domingos y la verdad es que me queda como cuando te paseaba con tus hermanos. Muerto, sí....pero parezco un dandy.
No es posible, padre.....A ver, ¿qué te tengo dicho desde pequeño? No se interrumpe a las personas mayores cuando están hablando, así que cállate y escucha.....
Paco permanece aterrorizado observando a su padre a los pies de la cama y asiente nerviosamente con la cabeza al espectro.
Mira, a mí no me hace ni puta gracia que me hayan despertado de mi sueño eterno para venir a decirte esto, pero me obligan a hacerlo: antes de que termine esta noche van a venir a visitarte tres Fantasmones........
¿A mí? ¿Por qué? ....Yo que sé, ¿tú te crees que lo sé todo? ¡¡Que llevo años dormido, leñe, que no te enteras!!! Ya decía yo que no sacaba partido de tí, mira que se lo decía a tu madre....
Bueno, lo dicho, que vienen a visitarte esta noche tres fantasmones que quieren hablar contigo, así que pórtate bien y que se note la buena educación que te dí. Adiós, hijo.

Dicho esto, Don Anselmo se desvaneció en el aire.....
Paco se quedó aferrado a las sábanas, sudoroso y temblando...respiró profundo y fue tranquilizándose hasta pensar que posiblemente todo era una alucinación o una pesadilla.
Seguramente le había vuelto a subir la fiebre.
¿Visitas espectrales?.........¡¡PAPARRUCHAS!!






(1): licencia del autor....no he podido evitar hacer este minihomenaje a Stars Wars.


miércoles, 25 de noviembre de 2009

EL "BICHITO"


Pasaban las horas inexorablemente y Paco Penas veía como poco a poco su cuerpo parecía darse la vuelta como un calcetín. Hacía no más de una semana había ingresado en Medicina Interna, aquejado de tos y fiebre, y lo que en un principio había sido un diagnóstico dudoso y timorato de neumonía, había derivado en multitud de pinchazos, analíticas de todo tipo, culminando con la escalofriante experiencia de una colonoscopia y unas diarreas de 48 horas de evolución sin ningún atisbo de resolución temprana, al contrario, con indicios de mantenerse otras 48 horas extras.
Basilio a su vez seguía con la misma sintomatología que Paco, y el hedor en la 305 era practicamente insoportable, incluso para algunos miembros del personal que intentaban acelerar su paso por la habitación y salían por la puerta como alma que lleva el diablo, buscando el consuelo de una bocanada de aire fresco y limpio.
El propio Zé Manué había abandonado sus bromas e impertinencias, y buscaba el cobijo del hueco de las escaleras para librarse de la tortura olfativa a la que era sometido.
Cuando no tenía más remedio que entrar en la habitación por algo, nada más entrar cerraba la boca, arrugaba la nariz y con sus ojos saltones decía......qué pejte, caraho....revolvía entre sus cosas y aligeraba el paso para dejar atrás la hediondez del cuarto.
Las cosas en la planta tampoco animaban a Paco. Desde hacía un tiempo había observado algo de "mal rollo" entre los trabajadores, que no eran cosas puntuales y conforme pasaba el tiempo iba aumentando cuantitativa y cualitativamente.
Era curioso ver como cuando coincidían el supervisor de la planta con dos enfermeros en concreto la conversación aumentaba el tono, y la discusión era perfectamente audible a la altura del 303......que si unas fotocopias.....que si no se qué de una gorda.....que si un chufla.......el caso es que el final siempre era el mismo.....gritos, pelea, y alguna yugular marcada en el cuello de alguien.....este tipo de situaciones era especialmente redundante en las mañanas, donde a partir de las 7:45h y hasta las 8:30h, la Novena Sinfonia del Grito en Do Menor Sostenido se convertía en Banda Sonora Original, capaz de competir con composiciones de Alan Menken, o John Williams.
Cierta tarde, Paco observa cuchicheos de pasillos.......dos batas blancas por un lado, otras tres por otro.....todos hablando casi al oído, y lo poco perceptible estaba expresado con un mensaje "cifrado", una especie de código secreto que ríase usted de la CIA o la Interpol.
No se sabe si por cuestiones personales, o vaya usted a saber de qué índole, el caso es que de repente una enfermera entra en la habitación y habla con Antonia, la hija de Basilio.
Tenemos que cambiar de habitación a Basilio....¿por qué?.....es que tenemos que pasarlo al Aislamiento....¿qué ha pasado?......le han detectado un "bichito" que le provoca esas diarreas, y es contagioso; por eso tenemos que aislarlo.
Paco Penas siempre tuvo un oído fino, y la conversación a pesar de producirse a 15-20 metros de donde se encontraba, fue meridianamente clara para sus receptores auditivos.
Paco, paseaba nerviosamente de arriba a abajo.....un bichito....contagioso....
Como si se lo estuviese temiendo, una enfermera se acerca a hablar con nuestro protagonista....
Francisco, ¿no ha hablado contigo el médico?....no, desde hace un par de días, ¿pasa algo? ¿ha salido algo en la colonoscopia?....no, eso ha salido bien, no hay nada raro....¿entonces?....necesitamos que nos dé una muestra de heces.
Acto seguido, la enfermera le acerca un tarro de plástico translúcido. Eso no será difícil, replica Paco.
Dicho y hecho, practicamente a los diez minutos de tener el tarro en sus manos, nuestro infeliz protagonista ya había completado satisfactoriamente la recogida de la muestra, la cual entregó rápidamente a la enfermera que se lo había solicitado.
Hubo de esperar un par de días para que el médico acudiera al pase de sala.
Con su habitual cara de asco (esta vez tenía una buena razón, pues el olor en la habitación era nauseabundo), carpetas en mano y rictus severo se acerca a Paco.
A ver, Francisco, le tenemos que cambiar de habitación....¿y eso?.....porque le hemos detectado un bichito (dichosa palabra), y puede ser contagioso si no se toman medidas....¿y qué bichito es ese, si se puede saber?.....el doctor lo mira con cara de "yamevanahacerperdereltiempo" y le dice con voz grave......Clostridium Difficile.....
Zé Manué que estaba atento, responde......Fú, zo zuena mu má ¿zabá morí?....No, no suele ser mortal......¿no suele?, responde Paco.....no, no, no, para nada, no tiene por qué haber complicaciones.....¿pero puede haberlas?.....hombre, como todo en esta vida, nunca se puede decir que no con un 100% de seguridad, y......dicho esto, el médico toma las carpetas en las manos y sin dejar de mirar a los pacientes de la 305, empieza a retroceder lentamente, en una de sus brillantes maniobras evasivas dejando a Paco con la palabra en la boca.
Al poco, Paco Penas recoge sus cosas y es trasladado a un cuarto en cuya puerta hay un cartel que pone "AISLAMIENTO DE CONTACTO". Justo antes de abrir la puerta, inspira profundamente temiendo que su libertad cada vez está viéndose más reducida en espacio y tiempo. La sensación de claustrofobia va en aumento.
Zé Manué se acerca a Paco e intenta consolarlo...
Amigasho, zeguro quezo nosná, yo haze tiempo cuando era un chavea tambien tenia bisho en er culo, ¿zabusté?, ademá macuerdo que me picaba una jartá, y yo venga rajcarme, y venga rajcarme, y ná que nozama quitaba. Mira, y me dió la mama un remedio de la güela Zunzión poniendome arcó de romero con no zé qué yerba en tor zerete ¿zabusté? ¿Y se te quitó?......po me paeze que no, pero cagá, parecía que cagaba eucalito, amigasho.

FIN DE LA PRIMERA PARTE DE "SESIÓN CLÍNICA: PACO PENAS"
SEGUNDA PARTE A PARTIR DE ENERO DE 2010.

viernes, 20 de noviembre de 2009

LA BANDEJA


La pequeña tregua que el destino reservó para el bueno de Paco Penas apenas duró 24 horas. Un día completo de sempiterna peregrinación al inodoro que contribuyó a erosionar aun más si cabe, la maltrecha fortaleza física y mental de nuestro desolado protagonista.
Si no era suficiente con las evacuaciones interminables, para colmo de males el Chori no cedía en su irritante empeño en sacar de sus casillas a Paco con comentarios soeces y faltos de tacto, en un despreciable ejercicio de "acoso y derribo" a la moral ajena.
Finalmente el segundo intento fue el definitivo, y la prueba se realizó con éxito y aunque traumatizado por la desagradable experiencia de pasar por Endoscopia, Paco respiró aliviado.
Cansado, derrotado, hundido, agraviado, humillado,...y por último hambriento como hacía tiempo que no se sentía, por fin se sumergió en las profundidades de sus sábanas blancas y descansó algo.
Muchas horas con una triste dieta líquida lo habían terminado de dejar apenas con las limitadas fuerzas que te permiten soportar los párpados abiertos, y así fue como Paco esperó con ansia desmesurada la llegada de un almuerzo, del que no había podido disfrutar porque durante el reparto de bandejas de comida, se encontraba pasando "las de Caín" con el endoscopista.
Pero es una muy sana costumbre la de Medicina Interna (y el resto de unidades hospitalarias, en general) la de enviar de vuelta la bandeja a Cocina, y reclamarla posteriormente cuando el enfermo está de vuelta en su cama; de esta manera, la comida no llega fría a los desconsolados jugos gástricos de los pacientes.
Y así fue como, tras la vuelta de Paco a su lecho, una de las enfermeras telefoneó a Cocina, solicitando la bandeja de nuestro protagonista para que pudiese disfrutar de un merecido ágape.
Paco comienza a tener unos ligeros ruidos intestinales con molestias difusas. Una especie de "desazón" extraña, que lo empujan tímidamente a caminar de nuevo hacia el WC.
Una intensa y nauseabunda diarrea le obligan a permanecer unos minutos en el cuarto de baño.
Finalmente, vuelve a la cama.
Zé Manué("el Chori") sonríe con maldad y aunque por un momento parece que va a volver "a la carga", se queda mirando a Paco sin parpadear...parece que hasta él mismo está cansado de hacer chistes con el mismo tema.
A los tres minutos, Paco vuelve a entrar en el servicio con urgencia pero esta vez se ve obligado a quedarse un largo rato.
En ese tiempo, una pinche con bastantes prisas y algo atolondrada en su proceder, se precipita hacia el mostrador de enfermería con cara de pocos amigos, como si el hecho de portar una bandeja en sus manos y subir a la tercera planta (en ascensor, todo sea dicho) supusiera una afrenta a los derechos adquiridos en los últimos 150 años por todo trabajador en su jornada laboral.
Tras preguntar con aire de "quien puñetas me ha llamado para subir esta bandeja", una auxiliar le indica que es para la 305.
Cuando le van a indicar que es para el de la cama de enmedio, la pinche hace unos segundos que ha dejado a la auxiliar con la palabra en la boca, y se encamina con un andar entre malhumorado y enrabietado, bandeja en mano.
Paco permanece encerrado a su pesar en el WC, tirando de la cadena de tres en tres minutos sin poder abandonar su "trono".
La pinche, que entra en la habitación como un miura en toriles y solo le falta bufar y escarbar con uno de sus pies en el suelo, pregunta
¿Para quién es esta bandeja?
Pa mí......responde desde el fondo de la habitación Zé Manué.
Y la pinche ni corta ni perezosa, le planta la bandeja enfrente al esquelético Chori que abre los ojos al punto de parecer que se salen de sus órbitas.
En ese momento, la pinche repara en que hay una bandeja vacía junto al Chori
¿Y esa bandeja?
Eza é de mi amigasho, que ejtá en el zirvisio, ¿zabusté?....ej que za la comío con musha janzia y la zentao como uná patán logüevo, y allistá rilándoze vivo, ¿zabusté?
Satisfecha con la explicación, la pinche se da media vuelta y abandona la planta.
Zé Manué da buena cuenta de la bandeja de Paco, mientras éste intenta calmar sus alborotados movimientos intestinales.
Cuando consigue salir del WC, el Chori hace un rato que ha terminado de comer y apoya una de sus manos en un abultado abdomen, poco acostumbrado a semejante festín.
Paco espera pacientemente unos minutos, pero al ver que ha pasado más de media hora se dirije al mostrador de enfermería.
Perdone, ¿sabe usted si hay algún problema con la comida?....¿cómo que con la comida?....sí, es que llevo una rato esperando y no me han traído todavía el almuerzo....¿cómo que no? pero si ha estado aquí la pinche con la bandeja ¿alguien sabe dónde está la bandeja de comida del 5-2??
El personal rebusca por mil y un escondites...quizás no se llegó a enviar al destino correcto.
Finalmente alguien se acerca a la habitación y ve las tres bandejas. La cercanía de dos de ellas al cuerpo del Chori le delatan y éste, en vez de improvisar alguna de sus absurdas ocurrencias, se ríe a carcajada limpia.
Una enfermera vuelve a llamar a Cocina....Sí, mira te llamo de Medicina Interna...es que antes me habéis traído una bandeja, del 305-2....sí.....es que por equivocación se le ha puesto al paciente de al lado, y se la ha comido.....sí....hija, pues necesito que me subáis otra.....no voy a dejar al pobre hombre sin comer, ¿no?......venga
Pocos minutos más tarde vuelve a aparecer la "pinche bufadora" dándo enérgicos pisotones a medida que avanza hacia el mostrador con otra bandeja en la mano.
La bandeja......a la 305, la cama de enmedio......a ver si nos aclaramos....a ver si escuchamos antes de salir disparada a la habitación.....el cruce de comentarios y de miradas recuerda a los duelos de los Western de John Wayne. Mentalmente unos y otros recurren al amplio catálogo de mierdas pasadas para arrojarlas a la cara del contrincante, y bien es sabido que dicho catálogo es amplio. No en vano, determinadas pinches de Cocina pertenecen a un oscuro subgrupo de personajes extremadamente quisquillosas con los temas de las comidas, hasta el punto de rayar en lo absurdo, lo demencial, lo surrealista, lo esquizofrénico.....algo parecido a Gollum y el Anillo Único......¡¡¡esssss mííííoooooo.....miiiii teeessssssooooooroooooooo.!!!
La pinche decide que es mal momento para ponerse farruca porque está en minoría y no tiene razón ni tiempo para discutir, así que lleva la bandeja a la habitación plantándola de mala gana frente a Paco. Con los brazos en jarra, se vuelve hacia el Chori en actitud vengativa, diciendo
Te habrás quedado a gusto....a lo que Zé Manué responde torciendo el gesto... Mayormente, zí zeñorita....pero con un colacaíto me quedaba rey, ¿zabusté?

viernes, 13 de noviembre de 2009

PACO WC


Después de la "húmeda" madrugada en la 305, a nuestro querido protagonista Paco Penas apenas le quedaban fuerzas ni ganas para afrontar un nuevo y desmoralizador día entre las vetustas paredes de Medicina Interna.

La cadena de desgracias y sucesos extraños acaecidos sobre la persona de Paco, podría plantear a los más avezados investigadores de lo paranormal un nuevo enigma, al que dedicar con tesón y dedicación exhaustiva, todo un programa monográfico de "Cuarto Milenio".
Posiblemente el mismísimo Iker Jiménez acudiría sin pensarlo a esa tercera planta del Hospital para conocer in situ al hombre más castigado por las maldiciones en los últimos días.
El caso es que Paco Penas empezaba a asumir su desgraciada existencia en la unidad, no sin cierto aire de conformismo y estoicismo, lo cual no dejaba de ser un hecho verdaderamente admirable para el personal de planta.

Si hacía unos días la llegada de una nueva jornada suponía un aumento de su ansiedad ante el tipo de suceso que le tocaría padecer, ahora sin embargo Paco daba por hecho que "algo" nuevo le pasaría en el nuevo día.
Y así transcurrió una mañana, en la que por fin le confirmaron que la dichosa prueba que se le había pedido, se realizaría en breve.
A los cambios de dieta acostumbrados para este tipo de praxis, se añadió el día antes la nauseabunda experiencia de tener que ingerir una sustancia acuosa, transparente pero de sabor horrible que le provocaban intensas arcadas.

A mediados de la tarde, Paco Penas empezó a acudir con urgencia al WC cada pocos minutos para evacuar de forma espectacular una vez tras otra.
Amigasho, tiene la barriguita mala??...le preguntaba con sorna y algo de mala leche el Chori.
Amigasho, le pido a la mushasha una mentita poleo, ja-ja-ja........

Las idas y venidas de Paco al baño, aderezadas con la socarronería de los comentarios de su nuevo compañero de habitación, no hacían sino minar la moral de nuestro protagonista que empezaba a sentir como el escozor en su esfínter anal se volvía insufrible.
Amigasho....quiere un poquito de yelo pal culo??..ja-ja-ja.......
Sin perder las buenas formas y la exquisita educación que recibió desde pequeño en su hogar, Paco negaba sutilmente con la mano, como quitando importancia a las molestias que sentía, aunque por dentro sentía como si el mismísimo infierno con Lucifer al frente se hubiera introducido en apenas unos cuantos centímetros cuadrados de intestino. La percepción de calor sofocante en la zona, acompañado de la sensación punzante de decenas de agujas, hacía que Paco Penas se planteara el hecho de acudir nuevamente al WC, pues la tortura evacuatoria era superior al alivio intestinal posterior.

Amigasho, le pido a la mushasha unos porvito de tarco??, ja-ja-ja....

Cuando el celador vino a recogerlo para llevarlo a Endoscopia, Paco Penas se felicitó por perder de vista aunque fuera unos minutos al Chori y sus bromas de mal gusto. Quería que el mal rato pasara lo antes posible, y poder descansar por fin de tanto maltrato digestivo.
Llegó el momento de la verdad. Paco Penas observaba sobre una mesa un tubo de un dedo de grosor y de bastante longitud, y sintió escalofríos de pensar que semejante "boa constrictor", en breves segundos camparía a sus anchas dentro de su cuerpo.
Bájese los pantalones....la seca frase, casi escupida a la cara de Paco Penas sonó en el aire como el anuncio de una sentencia de muerte.

Allí estaba Paco. Perdida totalmente su ya de por sí anulada dignidad, en cueros y esperando a que un desconocido le metiera "más de medio metro" de tubo por detrás.
La sensación de indefensión era notable, y producto de la vergüenza, apenas si podía levantar la vista del suelo.....
Vaya por Dios.....dice el endoscopista......¿pasa algo?.....se nos ha vuelto a estropear el maldito cacharro este......
¿cómo?.......lo que oye........
Paco Penas suspiró aliviado en un primer momento, auque luego reparó en que sólo se trataba de un "aplazamiento de la ejecución", por lo que abatido, volvió a sentarse en la silla de ruedas que empujaba el celador.

Nada más llegar a la planta una enfermera le pregunta.....Francisco, ¿ya le han hecho la prueba?....a lo que contesta el celador....Se ha estropeao el cacharro....en ese momento suena el teléfono y contesta la enfermera..
Medicina Interna.....si........si......de acuerdo......pero eso ya es seguro, ¿no?....vale, de acuerdo....
Cuelga el teléfono y se dirije a Paco...
Mañana te hacen la colono.....¿seguro?¿estará arreglada la máquina?....eso me han dicho los de abajo, así que hoy vamos a seguir con la preparación.....
24 horas más de tortura se presentan ante Paco, que está al borde de las lágrimas de pensar en tener que volver a pasar por la misma experiencia una vez más.
Ya se lo decía Don Anselmo poco antes de morir, en uno de sus últimos e intermitentes ingresos..."no sé si es peor el interés que tienen estos "batas blancas" en verme por dentro, o la necesidad de volver a mirarme por el mismo agujero una y otra vez...¿es que no se creen lo que vieron a la primera?"..........verdades como puños, Don Anselmo.



viernes, 6 de noviembre de 2009

TEMPORAL DE LEVANTE (ENTRE PALMAS Y ALEGRÍA)


Negros nubarrones sobre la atormentada mente de nuestro querido Paco Penas, que apenas acababa de salir de un atolladero para encontrarse de bruces con un nuevo obstáculo en su ya frágil serenidad, que por otra parte ya había dado suficientes muestras durante todos estos días de estar hecha a prueba de bombas.
Es irónico como un personaje como Basilio, ese decrépito, enfermizo, anoréxico y descerebrado anciano que atormentó a nuestro protagonista durante sus primeros momentos desde su ingreso, se había convertido de la noche a la mañana, en la única compañía "deseable" de la 305.
Habían bastado unas horas para que Zé Manué el "Chori", el hijo de la Fen-nanda, se hubiera hecho acreedor del desprecio, asco y (por qué no decirlo) miedo de Paco; Basilio no era más que un angelito al lado de aquél aprendiz de Atila, que en una sola tarde puso en jaque a todo el personal de la planta.
El "incidente de las pastillas" se cerró con una enfermera desconfiada, un Paco Penas incrédulo ante lo que había presenciado, y un importante "colocón" de Zé Manué, aunque nadie diría tal cosa, pues se mantenía sentado en el sillón, con la mirada perdida y sin pestañear.....quizás es que estaba en estado permanente de "colocón".
La ventana de la habitación, siseó con fuerza y fue entonces cuando Paco Penas reparó en que los negros nubarrones que se cernían sobre su cabeza, tenían su respuesta en el exterior.
El cielo completamente rojo, amenazaba con descargar una tromba importante de agua; el viento empezaba a soplar con insistencia, enérgicamente, como queriendo zarandear los cimientos de aquél edificio que se había convertido en cárcel y sala de tortura a la vez, en gabinete de psiquiatría y laboratorio de experimentación,.....todo un crisol de despropósitos encadenados que no hacían sino desmembrar la entereza de Paco.
"No estaría de más que este temporal arrancara de cuajo este maldito hospital....", pensó.
Y para una vez que habló en voz alta, Dios accede a conceder su deseo....o al menos dió esa impresión.
El temporal aumenta por momentos su agresividad y azota sin piedad los cristales de las ventanas, que reciben grandes cantidades de agua.
A la vista de la situación, y tras mirar fugazmente el reloj Viceroy que adornaba su muñeca, Paco Penas decide irse a la cama y descansar para que la noche pase rápidamente y amanezca un nuevo y esperanzador día.
Con el ruido de fondo de truenos, y el relampagueo de los rayos reflejándose en las paredes de la habitación, Paco comienza a quedarse profundamente dormido, pues al contrario que mucha gente, nuestro protagonista solía relajarse con el sonido del furor de la tormenta.
Pero parece que el destino ha decidido desde hace tiempo, que el momento de duermevela de Paco sea el elegido para el estallido de sus últimas desgracias.
De repente, siente como las sábanas que lo cubren se echan abajo descubriéndolo parcialmente, y alguien lo empuja hacia el otro lado de la cama.
Amigasho, éshate a un laíto que no cabo
si, claro, claro..., responde Paco medio dormido, dándose la vuelta y cerrando nuevamente los ojos.......................................................................................un momento.................................................
Paco abre los ojos, y lleva una de sus manos hacia atrás palpando el cuerpo que reposa a su lado, como queriendo cersiorarse de que, efectivamente, no se trata de un sueño.
Las curtidas manos de Paco tocan un cuerpo huesudo que le resulta familiar....
Ja-ja-ja.....¿questasiendoooo??? ¿ta puesto cashondo, amigasho??? Oye, camí no me gujtan ejta cosa.....a mi no me gujta er mariconeo, amigasho, deha ya de metem-me mano....
Paco Penas se sienta súbitamente en la cama
Pero ¿qué haces en mi cama? Largo de aquí.... Tranqui, tranqui, amigasho, que no hay que ponerze azin, que yo vengo duna familia desente y humirde, zemo gente zivilizá karreglamo laj coza converzionando zin llegá a la violensia...
¿Pero se puede saber que haces en mi cama? vete a la tuya.... Ozea, yo laría con musho gujto, amigasho, que no ej que yo zea un azaltador de cama, ni ná por el ejtilo, ni ej que yo zea moserzuá o como ze diga, aunque yo eza coza laj rejpeto que cada cuá haze con zu culo lo que cree conviente, ¿zabusté?..... Que te vayas a tu camaaaa..... Güeno, güeno, no haze farta que me grite, que zoy yonqui pero no zordo, pero ej que no pueo meterme en la cama, porque ejtá mojá
¿Cómo?......ozea, no ej porque yo ejté shungo de la póstuma ni tenga er muelle floho, ni ná de ezo, ¿zabusté?, ej que ze mestá lloviendo er techo enzima, amigasho.
Cuando Paco Penas enciende la luz, comprueba que el Chori (por una vez en su vida) dice la verdad.
La ventana, la pared y el techo anexos a la ventana se encuentran empapados en agua. Unas goteras que dejan en pañales las cataratas de Iguazú, amenazan con provocar el hundimiento del Hospital cual Titanic del siglo XXI....¿pero cómo es posible esto en un hospital, por Dios?....
Paco Penas llama al timbre, y tras cuatro sonidos de llamada, un enfermero aparece en la habitación.....¿qué desea?....que se nos viene encima la lluvia, oiga.....ostiiiiiiiiaaaaa, pues si que hay agua, pero espérese un momento....
El enfermero se va unos segundos y vuelve con un mango de hierro en la mano......eso es que no estaba bien cerrada la ventana, ahora mismo la pongo bien.....
El muchacho coloca el mango, pero en vez de cerrar, abre más la ventana....una repentina racha de viento la abre de par en par, permitiendo que la furia del viento y la lluvia entren casi hasta la mitad del pasillo.
Atropelladamente y no sin dificultad, el enfermero consigue empujar las hojas de la ventana y cerrar con el mango de hierro. Parece como si todos hayan estado expuestos a una ducha durante un par de minutos.
No se preocupen que ahora mismo traemos ropa limpia y arreglamos las camas....
Paco Penas permanece inmóvil en el centro de la habitación, con los brazos en cruz separados del cuerpo, dejando que el agua gotee por la manga de la blusa y forme un pequeño charco en el suelo. Mira las palmas de sus manos, húmedas, congeladas y pálidas del frío y se pregunta en qué momento enojó a Dios tanto como para que le castigara de aquella manera.
Una mano coje la parte baja de la blusa de Paco y le da dos pequeños tirones hacia abajo. Es Basilio, un Basilio cómicamente "duchado" por el temporal, y que ahora está despierto.
¿Qué pasa Basilio?, pregunta Paco......
Tengo sed, responde el anciano....a lo que añade Zé Manué.......po no zerá por farta dagua, cohone....

jueves, 29 de octubre de 2009

ZEÑORITA, ZEÑORITA....


El televisor de la habitación 305, no paraba de vomitar imágenes de programas del corazón que Paco Penas no veía, pero prefería tener encendido el aparato porque la conversación con sus compañeros no le resultaba precisamente atrayente. Por un lado, Basilio parecía haber caído en un sueño eterno, y abandonó los desgarradores gritos de "Antoniaaaaaaaaaaaa", por unos ronquidos nasales profundos; del otro lado, Zé Manué.....¡qué decir de este personaje!.....un hombre perdido en un pijama. A través del cuello de la blusa le asomaba un hombro que amenazaba constantemente con salir al exterior burlando la estrechez de la prenda. En cuanto al pantalón, en cada uno de los huecos reservados para las piernas, podrían caber perfectamente las dos.
Desde que Zé Manué llegó a la habitación, se limitó a estar sentado en el sillón oteando al infinito sin parpadear, con la mirada perdida, y la boca ligeramente entreabierta...parecía como si el organismo le obligara a limitar el gasto de energía al mínimo posible.
El único movimiento que realizó durante el resto de la tarde, fue el necesario para acercar la mano al timbre y llamar al personal...algo que se convirtió en su entretenimiento básico el resto del día.

Zeñorita, zeñorita, me puedo tomá un sumo?.....Ahora mismo te lo traigo, espera un poco que estamos dando el relevo....vale, vale, usté perdone zeñorita.

A los dos minutos, vuelta a llamar.
Zeñorita, zeñorita, habéi llamao a la Chana?.....¿y quién es la Chana?.....Mi mujé, zeñorita....ahora llamanos a observación para ver si la han llamado....vale, grasia zeñorita, usté perdone zeñorita...
Tres minutos más tarde, misma historia.
Zeñorita, zeñorita qué hora é?....chiquillo, ¿tú te crees que puedes llamar para eso? Son las diez y cinco y estamos dando el relevo, deja el timbre quietecito...usté perdone zeñorita..

A las diez y diez, suena el timbre de la 305...¿¿¿Otra vez???...
Zeñorita, zeñorita, hoy é jueve, verdá?......sí, Jose Manuel, es jueves, ¿para eso llamas?....Noooo, ej que mecho un lío, zeñorita, que me creía que ya era lune....anda, anda, ¿ya vale no? Quédate un rato tranquilito....perdone zeñorita....

Cinco minutos más tarde, timbrazo.
Zeñorita, zeñorita, me puedo tomá argo pa dormí?....todavía es temprano, dentro de un rato viene una muchacha repartiendo infusiones y te da la pastilla....vale, usté perdone zeñorita, ej que yo zufro de nervio ¿zabusté? Ej que me pongo mu malo, aquí ya me conose tor mundo, la dortora ¿como ze llama? zi, una con loj pelo largo, con gafita, zi, que lleva la bata blanca......aqui todos llevan bata blanca José Manuel....(se queda pensando)....¿zi? Ah, pontonse lo mismo é un dortó......mira Jose Manuel, que tengo cosas que hacer. Luego te traen la pastilla...vale, vale, vale, usté perdone zeñorita.

Rozando las diez y media, Zé Manué aprieta de nuevo el botón rojo...
Zeñorita, zeñorita, me arfircio, zeñorita ¿me puede poné er sígeno?....anda sí, pero deja ya el timbre quieto un rato, o te lo quito....no, por favó, zeñorita, no me lo quite, de verdá que ya no vi a llamá maj nunca, zeñorita, ze lo juro por mi mare, por mi pare quen pá dejcanse, por mi Chana y por mi niño Zé.....A ver si es verdad....zi, zi, ze lo uro por mij muerto, zeñorita, me castigue undivé y ze me caigan los sacai a cacho, zeñorita.....

Llega el momento de las infusiones. Basilio está empezando a despertar, así que la auxiliar deja el vasito con su pastilla para dársela más tarde. Mientras sigue con el reparto en la habitación...
¿Que vas a querer Jose Manuel?...Zeñorita, yo quiero un café con leshe....aquí no hay café. Infusión, leche, zumo.....pooooo, un cola cao, zeñorita.....un momentito, aquí lo tienes....¿me da otro zobre de cola cao, zeñorita? Ej que yo zufro de loj nervio ¿zabusté? La Chana me pone ziete cuchará de cola cao pol la noshe, porque parece como cualmente me relaha y me queo tranquilo hastar día ziguiente que me toca la metadona ¿zabusté?....aqui tienes, dos sobres.....musha grasia, zeñorita, é usté mu amable, undivé ze lo pague a usté con musha zalú pa usté, pa zu marío y zuzijo, zeñorita.....vale, vale. Toma la pastillita....Musha grasia, zeñorita,....uuuuu....esto é mu flojo pa mí, zeñorita, ze lo digo porque yo zufro de loj nervio ¿zabusté? Tonse yo en mi casa me tomo laj tranqui de tré en tré ¿zabusté? como zi fueran lacazito, zeñorita, porque aqui me conose tor mundo, yo zoy er Chori, ¿zabusté? el hijo de la Fen-nanda, y yo no me vi a queá dormío con esta pajtilla, ze lo digo porque endespué no vi a podé de dormí y ezo no pué zé porque yo ej que zufro de loj nervio ¿zabusté?....QUE SÍ, QUE SÍ, QUE AHORA HABLO CON TU ENFERMEEERAAAA.....vale, vale, zeñorita, mu amable, zeñorita, usté perdone zeñorita....

Mientras la auxiliar va a hablar con la enfermera, el Chori se levanta súbita y rápidamente del sillón, agarra el vasito con la pastilla para dormir de Basilio y la engulle con inusitada velocidad, volviendo en un santiamén a su sillón, adoptando de nuevo su posición habitual.
Tras el mostrador del control, la enfermera llama al Internista de guardia para preguntarle qué pastilla le dan a Zé Manué....
Aquí tienes, Jose Manuel....musha grasia, zeñorita, undivé ze lo pague a usté y a zu familia con musha zalú y mushoj caudale pa compral-le a zuzijo to lo que elloj pidan pa que ze lo echen los reye mago, zeñorita.
Cuando se va la auxiliar, aprovechando un momento de descuido de Paco Penas, el Chori repite la misma operación y se toma la pastilla de nuestro protagonista.
¿Y la pastilla?....no zé, amigacho, me paeze que ze la caío ar zuelo, la visto roando....Paco Penas se agacha a buscar la dichosa pastilla, pero no la encuentra, y continúa su búsqueda durante unos minutos en los que el Chori marea la perdiz de manera espectacular, indicando a Paco montones de sitios donde rastrear.
Vuelve la auxiliar dispuesta a darle la pastilla a Basilio y se sorprende al no encontrar el comprimido ni el vaso que lo guardaba.
¿Y el vaso que puse aquí?....noo, zeñorita. Al agüelo no la puejto pajtilla....me la dao a mi, y al amigacho que za la caío....bueno, bueno, no busques más Francisco yo te traigo otra....
Al rato aparece con la pastilla de Basilio y la de Paco.
El timbre suena, y la auxiliar acude a apagarlo, momento en que el Chori vuelve a moverse como un guepardo para ingerir la pastilla de Basilio, ante la mirada atónita de Paco Penas.
¿oye, habéis llamado aquí?.....uuuuu, usté perdone, zeñorita, ej que mequivocao, quería sendé la lú ¿zabusté?....¿y la pastilla de Basilio?...ha venío una zeñorita azí vestía comusté y se la dao....¿no te la habrás tomado tú, verdad?.....Yoooooooooooooo, que va, que dize, zeñorita, no diga usté ezo, que yo zoy una perzona honrá, zinzilla, trabajaora, un currante, ¿zabusté? Le uro por mij muerto, por undivé y por maría zantizima de la zunzión que yo no zé ondestá la pajtilla, ze lo uro por mizijo, er Zé y la Yaquelín que me muera aquimijmo de una coza mu mala que me entre en un momento y por mi Chana de mi entretela, ze lo uro por lo má zagrao y por er difunto de mi pare quenpá dejcanze, zeñorita, me cajtigue undivé zin podé cagá duro zei año, zeñorita.
Y así la auxiliar volvió para darle la pastilla (esta vez sin dejar de mirar de reojo a Zé Manué) a Basilio.
Paco Penas decidió no contar el incidente a la auxiliar, en parte admirado por la inteligencia y por la picaresca de su nuevo compañero de habitación, y en parte medio acongojado porque el Chori en cuestión demostraba ser mucho más peligroso de lo que parecía....y mejor no buscarse nuevos problemas.
Ya lo decia su padre Anselmo...."no metas la mano en el plato ajeno, que cuando te vengas a dar cuenta, algún hijoeputa se te ha comido hasta el sobaco".....Don Anselmo, genio y figura....

jueves, 22 de octubre de 2009

PRECAUCIÓN, AMIGO CELADOR...TU ENEMIGO ES LA VELOCIDAD


Preocupado no solamente por la integridad de su cuerpo (en concreto de su esfínter anal) sino también por la integridad de su ego personal y su masculinidad (Paco Penas era de los que decía "por ahí, ni el bigote de una gamba.."), nuestro protagonista afronta con desánimo el resto del largo y monótono día deseando un golpe de suerte, un ligero hálito de confianza, optimismo y convicción de que todo va a salir bien.
Y no resulta fácil, no,
Y mucho menos cuando, tan sólo dos horas después de que le comuniquen la "buena nueva" de que le van a meter más de medio metro de cable por el culo, el compañero terminal que ocupaba una de las camas de su habitación, fallece después de más de cinco días de brutal agonía.
Al dolor típico familiar, se une un Basilio ensimismado por lo que ve al otro lado de la habitación, donde una nueva cuadrilla de pijamas blancos se dedica a retirar los tubos y sondas del difunto, amortajándolo y metíendolo luego en una bolsa de cremallera como las que aparecen en CSI , pero blanca. Quizás el anciano Basilio observa con atención lo que el futuro le depara, mejor dicho, lo que nos depara a todos nosotros....
Paco decide salir a pasear por la zona de los ascensores para eliminar tensiones. Se sienta, apoya los codos sobre las rodillas y juguetea con la punta de sus pies dejando pasar el tiempo. Esa sensación, la del paso del tiempo sin que suceda nada, lo está matando. Después de varios días de ingreso, a Paco le parece como si sólo se hubieran aprovechado 4-5 horas de su estancia, y el resto simplemente hubiera sido "arena que se lleva el viento".
Al poco llegan unos celadores para llevarse el cadáver. Se cierran las puertas de las habitaciones, y uno de ellos (al parecer, con pequeño problema auditivo) se escucha "berrear" dentro de la 305.
"Po yo no sé dónde está el de refuerzo, pero vamos que esto ya lo hablaré yo....porque no puede ser". Al rato no se sabe por qué tipo de cuestión, este celador se va hacia el control de enfermería y pregunta a los compañeros...¿me puedo llevar un cartón de leche? Es que abajo no tenemos...a lo que una auxiliar responde....chiquillo, que todavía no os habéis llevado al éxitus, ¿vas a pedirme ahora una leche?....estamos esperando a que nos llame el jefe....¿para qué?...para protestar porque no hay refuerzo....¿y no se puede protestar cuando dejéis al éxitus en el mortuorio?...no.
Dicho esto, el celador en cuestión se sienta en uno de los ortopédicos sillones del control, y se cruza de brazos.
Entonces....¿me puedo llevar la leche?
Que sí, coñooooo, que sí, llévatela.......
El celador coge un tetrabrick de leche y se va del estar de enfermería.....
Dos minutos más tarde, suena el teléfono y desde el otro lado de la línea alguien pregunta por este celador. Enfermeros y auxiliares lo buscan, pero no lo encuentran....mira, lo mismo se ha bajado un cartón de leche y ahora sube....joe, es que me ha llamado...bueno, pues cuando suba le decimos que te llame....vale.
Pasan los minutos.
Todas las habitaciones permanecen cerradas, menos la 305 donde un cadáver metido en una bolsa y un puñado de llorosos e inconsolables familiares, esperan a bajar al mortuorio.
Han pasado casi 30 minutos desde el deceso, y el cuerpo del difunto empieza enfriarse mientras el celador no da señales de vida. Una enfermera, algo alterada, lo llama por teléfono.
Cinco minutos más tarde, aparece por el ascensor frente a Paco, con las manos a la altura de las rodillas y dando zancadas largas y lentas, como si llevara una invisible mochila cargada con 30 kg de peso a sus espaldas. Enfermeros y auxiliares le hacen señas para que se dé prisa, unos señalándose la muñeca con el dedo índice, como indicando la hora; otros, directamente se llevan la mano a la altura de los genitales, y hacen un leve movimiento oscilatorio de arriba a abajo en lo que internacionalmente se conoce como signo de "que te pesan".
A pesar de las indicaciones, la marcha del celador no aumenta de ritmo. Cuando llega al mostrador, pregunta si le han llamado. Ante la respuesta afirmativa, el celador coge el teléfono y llama......chiquillo, el éxitus.......es un momento, nada más.
Tras un largo minuto, donde parece que el que está en la Centralita ha ido a tomarse un café, ha comprado el periódico, y ha hecho medio crucigrama de camino, ....el celador consigue hablar con su jefe....los compañeros sólo escuchan una parte de la conversación...
Soy yo, mira....sí, sí, sí.......es que verás yo, sí, sí, sí........pero, pero, ....sí, sí, sí........entonces el refuerzo...sí, sí, sí, sí,......vale, sí.....sí, sí, sí.....ya, ya, ya, ya,....pero es que él me dijo que, ...sí, sí, sí, ya, ya, ya.... pero, pero......sí, sí, sí, .....que sí.....que yo se lo dije......no, no, no, no, no......que sí, sí, sí....ayer,.......sí......ayer......sí....no.....no.........no, no..........pero......no.....sí, sí, sí........vale, adiós. ¿Qué te ha dicho?....que no hay refuerzo.
Ha pasado más de cuarenta minutos desde el éxitus.
Se levanta como si en vez de piernas tuviera dos hormigoneras, y con su "alegre" caminar se dirije hacia la 305.
Paco no se puede creer esa tardanza, se levanta y se dirije hacia el mostrador.....el celador, de nuevo, vuelve a gritar algo... uf.....po a este abuelo le queda poco.....chiquillo, cállate, que parece que estás metido en una tinaja.....si yo no he dicho ná....anda, tira, tira.....
El celador empuja con su prestancia habitual la cama en dirección a los ascensores, pero a la altura del mostrador de enfermería vuelve a detenerse...
Oye....¿y zumo me podeís dar?
Enfermeros y auxiliares parecen que se lo quieren comer.....hacen aspavientos y alguno lo empuja....parece que acelera un poco el paso, pero poco.
Finalmente desaparece por los ascensores.
Paco, vuelve a su habitación y se echa un rato; Basilio ahora duerme plácidamente y parece que le dará tregua. A su izquierda un hueco vacío genera inquietud al pobre Paco, que por momentos parece sentir una profunda lástima hacia su ex-compañero de habitación.
La tarde pasa lenta pero tranquilamente, hasta que Paco escucha que van a ingresar a alguien nuevo en la habitación.
Espero que esté en mejor estado que el anterior.....sí, Paco (contesta un enfermero). Este viene andando por su propio pié. Esta noticia lo calma un poco.
Pero poco, precisamente, le dura la tranquilidad. Cuando llega el ingreso, observa ante sí a un hombre joven, de mediana estatura. Moreno de piel, cabellos oscuros, delgadez extrema, ojos saltones y pómulos marcados. Un tatuaje de Amor de Madre, asoma por uno de los esqueléticos brazos. En el otro brazo, un grotesco tatuaje (que parece hecho a patadas) de una señora desnuda.
A simple vista, parece que este hombre conoce a la perfección el alprazolam, y desconoce la existencia del paracetamol. De la misma manera, también parece que conoce mejor cómo burlar el cierre centralizado del Opel Corsa y sin embargo, no sería capaz de sintonizar Antena 3 en la TV.
Ante este panorama, Paco con su entereza y educación habituales se dirige hacia el nuevo inquilino de la 305, y extendiendo la mano le dice....qué tal, soy Paco.
A lo que el otro, que no ha parpadeado desde que llegó a la habitación, responde...

Zé Manué, pero to er mundo me llama "er Chori"
.

miércoles, 14 de octubre de 2009

LA TRASTIENDA DE PACO PENAS


De nuevo el alba sorprendió a Paco Penas sentado en el sillón, derrotado, ojeroso y desmoralizado ante la contínua sucesión de desastres que se iban acumulando desde el desgraciado día en que decidió acudir a Urgencias del Hospital de La Línea aquejado de tos y fiebre. Paco, un señor de vitalidad encomiable y nervios como el acero se había visto desbordado en las últimas horas por un anciano desnutrido y sus "fechorías". Nunca antes se había sentido tan desprotegido y tan impotente ante una situación que rayaba el surrealismo, y donde la tan manida y cacareada Ley de Murphy se convertía en Dogma de Fe irrefutable conforme avanzaba el periodo de ingreso en Medicina Interna.
La sensatez de nuestro protagonista estaba sufriendo una auténtica prueba de fuego que amenazaba con cambiar definitiva y traumáticamente el "modus vivendi" de Paco que veía como su Yo personal sufría drásticos desarreglos y amputaciones morales irreversibles.
El simple hecho de imaginar una noche más al lado de Basilio le reportaba una angustia insoportable, e imaginaba en la soledad de sus oscuros pensamientos la manera de dar esquinazo a su mal fario de una manera u otra.
Pero en situaciones como esta es difícil discernir el blanco del negro y mucho menos encontrar el camino que lleva a la resolución de los problemas más mundanos. La fiebre, el insomnio, la mala leche y el temor a una enfermedad de la que desconocía absolutamente todo (por obra y gracia de la falta de información médica), turbaban la mente de Paco, que apenas acertaba a mantenerse cuerdo y sosegado.
El transcurso de la mañana no contribuyó a calmar su ánimo; el trajín del personal de planta, evitaba su descanso y tan sólo albergaba la escueta esperanza de que el doctor le pudiese dar nuevos datos sobre su dolencia, y sobre todo....de su curación.
Por su parte, Basilio seguía evacuando como si fuese un surtidor de heces....el olor era cada vez más desagradable, aunque Paco empezaba a acostumbrarse, y cada vez le molestaba menos.
El golpe de nalgas de la noche anterior había tenido unas consecuencias más nefastas.....el dolor de riñones casi le cortaba la respiración y realmente le costaba mucho esfuerzo mantenerse erguido.
Para colmo de males, vaya usted a saber si a consecuencia del golpe o del estrés acumulado, Paco había tenido que ir al WC y había tenido una deposición con restos de sangre....no mucha cantidad, pero lo suficiente como para que el pobre Paco sintiera de nuevo la Espada de Damocles amenazar su testa.
Las enfermeras entran en la habitación y le piden que se descubra el abdomen....¿para qué?...tenemos que darle un pinchazito....¿otro???....sí, pero esta vez es en la barriguita; es para la circulación.....pero si yo nunca he padecido de circulación....aquí es costumbre, háblalo con tu médico...
Costumbre.....para Paco era costumbre ir los domingos por la mañana al kiosko a comprarse el Europa Sur, y tomarse un café en el Centro....no entendía como podía ser una costumbre "pinchar" una medicación para un tipo de problema médico que él jamás había sufrido.
Tras sufrir de nuevo el castigo del acero putiagudo, la "banda sonora" de la planta volvía a aparecer como los controles de la Benemérita....sorpresiva e inexorablemente...
¡¡TENEEED COMPASIOOOOON DE MIIIIIIIIIIIII, ARBOLES DE LA RIVEEEEERAAAAA!!!
Ole, hija, qué bonito.
De nuevo un Fandango que rompe el aire.
¡¡¡¡TENED COMPASION DE MIIIIII, QUE ESTOY QUERIENDOOOO DE VEEEEERAASSS, A QUIEN NO ME QUIERE A MIIIIIIIIIII, NI UNA MIJITAAAAA SIQUIEEEEEERAAAAAAAA!!!
Aplausos, vítores y demás zarandajas con petición de bis popular, que afortunadamente para Paco no se lleva a efecto porque algunos médicos están pasando sala, y algunos se han asomado al pasillo con ánimo censurador.
De repente, entra el médico en la habitación de Paco y con su acostumbrado "buen humor, delicadeza y educación" invita a los familiares a salir unos minutos mientras ve a los pacientes.
El internista parece que no ha abandonado en estos días ese rictus de asco....Paco ya se pregunta si acaso el doctor sufrió algún tipo de parálisis facial que le imposibilita asomar una leve sonrisa.
¿Cómo se encuentra?, dice el médico sin levantar la vista de la carpeta que tiene entre sus manos...Paco, responde....¿es a mi?.....El médico levanta la vista sin cambiar la cara de asco, mira a la izquierda, donde está Basilio, y luego a la derecha donde está el enfermo terminal que lleva ya varios días semicomatoso.....¿con quien más podría hablar?, claro que es con usted.......
Simpático el tío, si señor. Ideal para una despedida de solteros.
Paco empieza a contar su odisea nocturna, mientras el médico va pasando hojas y hojas; a medida que avanza el relato de Paco el médico empieza a "liberar" una especie de sonrisa sarcástica....como si no se creyera nada de lo que le cuentan.
Pero es justo cuando Paco relata su sangrado en las heces el momento que elige el médico para detener súbitamente el "paso de hojas" de la carpeta y borrar la maliciosa sonrisa.
¿Pasa algo?....no, nada, habrá que ver.....habrá que ver qué......vamos a hacerle alguna pruebecita.
Dicho esto tras anotar algo en la carpeta, el médico abandona la habitación rápida y atropelladamente como queriendo evitar las preguntas de Paco, cosa que consigue de forma extraordinariamente habilidosa. Se ve que no era la primera vez que procedía de esa manera.
Al cabo de un rato y ante la falta de información recibida, Paco se dirige al mostrador del pasillo y pregunta a una enfermera si sabe algo....
Le van a hacer una colonoscopia, Paco......¿¿¿cómo???.....su médico lo ha solicitado....¿¿pero no se suponía que yo tenía una neumonía??¿¿qué tienen que ver los pulmones con el culo, señora??...la enfermera se encoge de hombros...
Y fue en ese momento cuando Paco recordó las enseñanzas de su difunto padre, Don Anselmo, que disfrutó de una vejez relativamente alegre gracias al cariño y los cuidados de su hijo que lo acogió en su casa hasta el momento de su muerte.
Paco siempre recordaba a su padre con aspecto serio, severo y con poca gratitud hacia él....como si estuviese peleado con el mundo hasta que cierto día Paco le preguntó a su padre por qué se comportaba de esa manera con él, viviendo una vejez tranquila....a lo que Don Anselmo contestó (y aquí viene la moraleja de hoy)...Hijo, por muy bien que puedan ir las cosas, siempre pueden cambiar a peor.... e incluso si todo va mal, todavía puede venir algún hijoeputa a intentar darte por culo.
¡¡Qué sabio era Don Anselmo!!

jueves, 8 de octubre de 2009

¡¡MUCHA MIERDA!!


Cuando Paco Penas acertó a duras idem a encender la luz de la habitación, la imagen que apareció ante sus desconcertados ojos fue dantesca; Basilio había introducido sus afilados y huesudos dedos por dentro del pañal y había realizado un reparto "por aspersión" de sus heces por todo su alrededor.
Había fragmentos que colgaban del techo, como si fueran pequeñas estalactitas, que en un ligero vaivén parecían desafiar la ley de la gravedad y de camino amenazaban la cabeza del pobre y atribulado Paco.
En su pared, Basilio había decidido hacer un experimento pseudocubista....unas huellas de mano por aquí.....un pegotón por allá......incluso el más avezado crítico pictórico no dudaría en titular a la obra "Gorila con sombrero sobre la cornisa de un palomar, observando una otoñal puesta de sol bajo un nublado cielo, en actitud de incomodidad y desidia".
Las sábanas, mantas, colchón y almohada lucían un flamenco diseño "a lunares" a juego con el camisón del anciano, que no contento con este alarde de arte postmoderno, decidió igualmente teñir el sillón que tenía enfrente con la flamenca estampa.
Basilio jugueteaba nervioso con la celulosa del pañal roto entre sus manos, mientras su mirada perdida y desubicada no conseguía posarse un segundo en un punto concreto, como si persiguiera moscas imaginarias en toda la habitación, moscas que por otra parte, se frotaban ansiosas las patas delanteras ante tamaño festín improvisado.
Paco Penas al contemplar este desastre, dió un paso atrás con la mala suerte de pisar una de las pastosas inmundicias que había distribuído estratégicamente Basilio por todos lados, hacíendole resbalar y perder el precario equilibrio en que nuestro febril protagonista se encontraba.
El aterrizaje de nalgas fue espectacular, y dejó a Paco inmóvil durante unos interminables segundos que parecieron eternos. Finalmente, aunque no sin dificultad, consiguió apoyarse en la cama para levantarse y llamar al timbre compulsivamente.
Se abre la puerta y aparece una chica con pijama blanco....¿pero esto que es?....pues no lo ve, MIERDA, PURA MIERDA....la chica se lleva una mano a la frente, y la otra la coloca en jarras negando con la cabeza....uyuyuyuy, Basiliooooooooo. Voy a pedir ayuda, porque esto va para largo. ¿Necesitas algo Francisco?.....una toalla, jabón, y el alta médica si puede ser....jajaja, que gracioso es usted.....
Mientras espera sentado en el sillón que queda limpio, Paco escucha a lo lejos la conversación del Personal....Oye, ¿a que no te imaginas lo que ha hecho Basiliooooo?. Sí, el de la 305-1. No te lo vas a creer, ha puesto toda la habitación lleniiiiiiita de mierda....jajajaja. Vamos a tener que llamar a un celador y a la limpadora, jiji, jojo......
Al cabo de un rato, toalla y jabón en mano, Paco se quita todos los restos frotando con ganas, mientras en la habitación una mini cuadrilla de pijamas blancos asean a Basilio y retiran la ropa de cama manchada.....
Una limpiadora llega a la habitación, pegando gritos como si fuesen las doce de la mañana. Lleva unos auriculares conectados a un mp3, y de vez en cuando se atreve a dar unos extraños pasos de baile que más bien parecen un híbrido de "Paquito el Chocolatero"con reminiscencias del ritual de apareamiento del oso pardo cántabro.
Paco no sabe si le irrita más el baile en cuestión, o la cara de concentración de la limpiadora totalmente convencida de que está ejecutando una pieza que ni el mismísimo Nureyev...
Al finalizar la grotesca danza, la limpiadora (fregona en mano) se le queda mirando sonriente como diciendo...¿qué? te has quedao flipao con mi baile, ¿verdad?.....
Paco se muerde el labio inferior, niega con la cabeza y mira hacia el suelo......¿no hay nadie cuerdo en este hospital, por Dios?...
Tras casi media hora de exquisito trabajo en equipo, el cuadro pseudocubista desaparece así como las amenazadoras estalactitas del techo, lo cual alegra a Paco, aunque no tanto como cuando ve desaparecer a la limpiadora camino de los ascensores..
Basilio se ha quedado dormido con expresión angelical y parece que por fin dará tregua a nuestro protagonista.
Nada más lejos de la realidad. Cuando Paco se encuentra a punto de volver a dormirse, sus nervios olfativos le transmiten al cerebro lo que se estaba temiendo....MAS MIERDA.
Al encender la luz, comprueba que es de nuevo Basilio, aunque esta vez la deposición es líquida y ha vuelto a impregnar el pañal hasta hacerlo inservible, esparciéndose restos por la cama. El olor es nauseabundo y Paco vuelve a tocar el timbre.
De nuevo una cuadrilla de pijamas blancos asean a Basilio que se deja hacer sin oponer resistencia. Una de las chicas con pijama blanco, tras cuchichear algo al oído al resto de sus compañeros, se va y vuelve para recoger una muestra de las heces en un recipiente de plástico.
¿Qué se traerán entre manos?
A la mañana siguiente, la 305 es la viva imagen de un campo de batalla; al desorden normal de los contínuos movimientos de mobiliario y ropa de cama, se añade la impregnación en el aire de un vomitivo olor que parece haberse quedado adherido a las paredes de la habitación y que no ha podido desprenderse a pesar de los esfuerzos del personal sanitario y de limpieza.
Es un olor que será difícil que desaparezca.....mejor dicho.....será Difficile.....

jueves, 1 de octubre de 2009

EN FEBRIL, AGUJAS MIL...


Como diría Sabina, la mañana acabó, y la tarde duró lo que tarda en llegar la noche. El "caos de los ascensores" fue decreciendo a medida que los familiares del "difunto frutero" fueron debidamente informados de que su querido y llorado Pepe, cual Lázaro del siglo XXI, "se levantaba y andaba".
Aun así había quien empujaba tímidamente con su dedo índice el cuerpo del frutero, para comprobar que efectivamente se encontraba vivo.
Por otra parte, en los pasillos de Medicina Interna tras el amago de rebelión y la aparición de los señores de verde y caqui (porra en mano), se instauró un toque de queda informal que invitaba al exceso de familiares a abandonar el Hospital, y a permanecer en silencio a los que decidieran quedarse.
El incidente del cuenco había sido arrinconado en una de las más oscuras y apartadas esquinas del olvido, y Paco Penas se disponía a afrontar una nueva noche de sobresaltos y experiencias desagrabables.
Fue en ese preciso momento cuando un leve dolor de cabeza, precedido de escalofríos lo animó a llamar al personal de planta.
Le tomaron la temperatura y, como era de esperar, apareció la fiebre.
Paco Penas suspiró pensando que la maldita pesadilla en la que se había convertido su ingreso no tenía fin, y se metió en la cama buscando el consuelo de unas horas de sueño y tranquilidad que el destino le negaba sistemáticamente desde hacía ya casi 48 horas.
Apenas llevaba 15 minutos en posición fetal, tapado con su sábana y una manta hasta las orejas, cuando una mano tocó levemente su hombro.
Francisco, vengo a sacarle sangre....debe ser un error, ya me sacaron esta mañana, ¿no se acuerdan?....si, pero ahora es distinto, hay que sacarle unos hemocultivos...¿unos que?....hay que cultivar su sangre, para ver que tipo de bicho le provoca la fiebre...
Paco imaginaba ya a varios señores de blanco, manejando azada y rastrillo y esperando que de su sangre germinaran tomates, alcachofas, lechugas o vaya usted a saber qué otro tipo de hortalizas y verduras. No es que Paco fuera un ignorante redomado, mas bien se debía a la confusión resultante de mezclar la falta de información con 39 grados de temparatura corporal, cocktel explosivo a todas luces.
Nuestro protagonista puso el brazo, y sufrió de nuevo el "delicioso" sabor del acero cuando perfora la piel, aunque en esta ocasión los famosos "tubitos" de colores se habían transformado en botellines de cristal que se llenaban y llenaban y llenaban.......cuando acabó la sangría, Paco se dió media vuelta e intentó conciliar el sueño de nuevo.
Media hora más tarde, de nuevo una mano se posa en el hombro....
Francisco, que vengo a sacarte otro poquito de sangre....¿otra vez?....si, es que para cultivar la sangre hay que extraer una nueva muestra a la media hora de la primera, ¿sabes?
No, lógicamente ni lo sabía ni le habían dicho nada.
Pero como donde hay patrón no manda marinero, Paco pacientemente extendió el otro brazo y volvió a padecer una de las mayores torturas que pudieran hacerle sentir (es menester recordar su fobia a las agujas).
Nuevamente intentó buscar refugio en las profundidades de las sábanas y en el abrigo de su cama.
Basilio, al que su hija ya había dejado solo, empezaba a despertarse. Pero sus "antonias" habituales le resultaban casi imperceptibles a su febril oído y no suponían peligro para la búsqueda del sueño.
Lástima que el sueño de la fiebre sea a veces más estresante que la propia vigilia; Paco daba vueltas y vueltas en la cama, el dolor de cabeza iba en aumento y se reflejaba ya en cuello, hombros y espalda, por lo que el descanso se hacía imposible.
De nuevo, alguien lo llama..
Francisco.....la enfermera esta vez está con cara de circunstancias.....¿que pasa ahora?...verás...es que resulta que te han pautado un antibiótico y medicación para la fiebre, y tal....y nos hemos dado cuenta de que no tienes cogida una vía..¿una qué?...un gotero, Francisco, hay que ponerte un gotero.....la madre que me parió.....
Misma ceremonia....brazo alargado y aguja (esta vez más gruesa) perforando la piel....uich, estas venas están difíciles.....
Paco se pone nervioso, podía haberse callado, piensa.
Finalmente, hay suerte pues quiso Dios o la Divina Providencia que a pesar de su intensa fobia, sus brazos tuvieran buenos cauces sanguíneos, profundos, pero buenos....
Media vuelta en la cama, y a empezar de nuevo.
El sueño febril se implanta en su cabeza y las pesadillas con sonidos extraños, imágenes etéreas y voces a lo lejos no hacen sino romper su tranquilidad y descanso, ya que Paco sólo acierta a moverse una y otra vez en la cama buscando una posición que le proporcione calma y sosiego.
En esto que una voz lo despierta súbitamente
¡¡¡ANTONIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!
Paco instintivamente se pone en pie de un salto y todo está en penumbra
¡¡¡ANTONIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!
Paco respira hondo y su cabeza, algo menos febril que antes, recuerda que Basilio está solo y que Antonia se fue a su casa hace unas horas.
La llorosa forma de llamar a su hija, hace que Paco tenga un acceso de compasión por el anciano Basilio......¿qué le pasa?......la mano........¿qué le pasa en la mano?..........dame....la mano....
Paco, aturdido por la súplica, alarga la mano en la oscuridad y se posa en la barandilla.
Palpa a golpecitos por encima de ella buscando la mano de Basilio y llega a tocar sus fríos dedos...
Aquí está la mano.....Basilio se aferra con su mano a la de Paco y éste comprueba que la frialdad de los dedos se ha convertido en calor, un calor pegajoso, fluctuante, y con intenso olor a............¡¡¡mierdaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!
Efectivamente,......a Basilio le gusta compartirlo todo.

viernes, 25 de septiembre de 2009

EL CUENCO VOLADOR


No se podía decir que el ingreso de Paco Penas en Medicina Interna estuviese siendo precisamente un camino de rosas. En apenas 24 horas el lento transcurrir de las manillas del reloj le había regalado el generoso bagaje de un par de extracciones de sangre, una noche sin dormir, un cura con aspecto de médico, una limpiadora con enormes pulmones y un médico sin entrañas. Para colmo la llegada de Antonia, la hija de Basilio (su anciano y desquiciado vecino de cama) no hizo sino ahondar en su profunda angustia y desesperación ante el desconocimiento de su enfermedad y las posibles iniciativas a adoptar en pro de su curación.
Como es sabido que Dios aprieta pero no ahoga (aunque te deja bien jodido, todo sea dicho), la llegada de su esposa Pepi supuso un rayo de luz y esperanza en todo ese caos existencial. Pepi puso un poco de calma y orden en los pensamientos de Paco, que por fin abandonó sus impulsos homicidas y recuperó la sensatez que siempre acompañó a sus actos desde muy joven.
El almuerzo llegó, y Antonia despertó a Basilio que con extrema docilidad engullía cual pavo prenavideño una papilla mustia de aspecto grumoso y cuyo olor invitaba directamente a practicar el "lanzamiento de cuenco" (próximo deporte olímpico en el Hospital de La Línea).
Y así fue como, ni corto ni perezoso, Basilio, ese hombre raquítico, enquencle, timorato y de escasa fuerza agarró con firmeza la mano de Antonia que portaba la cuchara, y con la otra asestó un golpe seco y certero a la base del cuenco.
Como el que observa la repetición de las jugadas más interesantes de un partido de fútbol, durante 2-3 largos segundos, Paco observó como el cuenco comenzaba un vuelo ágil, girando sobre su propio eje una y otra vez, lentamente. Una parábola perfecta que impulsaba el cuenco cada más y más hacia el pobre Paco que estaba sentado en su cama viendo como el destino le deparaba otra sorpresa inevitable.
A medida que el cuenco se hacía más y más grande a su vista, Paco no podía hacer otra cosa que abrir más y más los ojos, a la vez que su mandíbula se descolgaba poco a poco...como queriendo iniciar una frase, siquiera una palabra que le sirviera de defensa ante el "ataque cuenquero" del que era objeto.
Finalmente el grácil vuelo del cuenco finalizó justo en la cabeza de Paco, que sentía como el espeso contenido se desparramaba lentamente por el pelo y caía por su frente hasta empapar toda su cara.
Silencio en la habitación.....
La inevitable carcajada de los acompañantes del moribundo (que estaban ansiosos por tener una oportunidad como esta para liberar tensiones) no sentó nada bien a Paco, que en otras circunstancias hubiera sido el primero en reírse, pues siempre fue persona de risa fácil y sin mucho sentido del ridículo.
Uy, usted perdone, no sabe cuánto lo siento.....Antonia se acercó a Paco, kleenex en mano y empezó a frotar con fuerza, pero era tal su estado de nervios que no acertaba a retirar ni la más mínima muestra del engrudo, a lo cual la ira de Paco no hacía sino aumentar más y más....
Y Antonia, cada vez dándole más fuerte....
Paco que sabía que la piel tiene un límite y que éste estaba a punto de quebrarse producto de los arrastres que Antonia estaba llevando a cabo (sin mala fe), se puso en pie de un salto diciendo Basta, basta....déjeme
La estampa era de Premio Pullitzer....Paco erguido en medio de la habitación con ese curioso sombrero de loza...colocado de medio lado, para que me entiendan, como el que se pone un sombrero cordobés.....
El sonido de las risas ahogadas por las manos que sellaban las bocas de los presentes no hacia sino irritar más y más a Paco.
A sus espaldas, tras un inicio de risa abortado por un siseo severo, uno de los acompañantes al compás de un.... No puedo, no puedo, me voy para afuera.....salía corriendo como alma que lleva el diablo hasta llegar fuera del pasillo, junto a los ascensores para dar rienda suelta a su carcajada más larga jamás recordada.
Paco permanecía petrificado en medio de la habitación y no acertaba a reaccionar. Hasta que Pepi, con mucha paciencia tomó una de sus manos, con la otra retiró el cuenco de su cabeza y finalmente lo acercó al WC......
Poco a poco el desfile de acompañantes hacia los ascensores fue creciendo hasta que las risas empezaron a ser perfectamente audibles en toda la tercera planta.
Comoquiera que la risa y el llanto son extremadamente parecidos en muchas ocasiones, daba la sensación de que alguien había pasado a mejor vida.....
A esto hay que añadir el hecho de que la visita de la UCI (junto a Medicina Interna) estaba todavía entrando y saliendo, por lo que la escena de caos fue en aumento....
La visita de la UCI pensaba que alguien había muerto, y los que empezaban a quitarse la bata verde y los patucos volvían a calzarlos para (incomprensiblemente) volver a entrar para ver si el fallecido era su familiar (al que acababan de ver vivito y coleando hacía tan sólo dos minutos).
Algún familiar de UCI de repente empezó a llorar y gritar.....Ay, Pepe no, no.....que es muy joven.....y a su vez un familiar de éste al verlo llorar de esa manera también pensó que Pepe había fallecido......en cuestión de segundos y si haber dado tiempo a ningún tipo de comprobación previa....el tal Pepe que estaba ingresado en la UCI había fallecido.
Ay, ay, ay, ay.......mira que se lo dijeeeeeeeeee, que no se comiera aquella fuente de ensaladillaaaa, que tenía mu mala pintaaaaaa......ayyyyyyyyyyyy, Dios por qué....
Un señor enorme, no sólo de altura sino de talla de pantalón, mirando hacia el cielo y con los brazos en cruz, gritaba con voz grave........LLÉVAME A MÍÍÍÍÍÍÍIÍ.....LLÉVAME A MÍÍÍÍÍÍÍ.....
En Medicina Interna, los enfermeros y auxiliares salen al pasillo y se preguntan unos a otros qué ha pasado.....alguien que se ha muerto en la UCI.....rápidamente comienza en la planta la "Operación Tila", y se comienzan a producir "en batería" litros y litros de infusión que van circulando hacia fuera........los pacientes y acompañantes de Medicina Interna se agolpan al principio del pasillo para cotillear un poco....alguno ya se da media vuelta diciendo....Pepe, el frutero, estaba mu malito, pobrecito.....
Mientras, Paco se ha aseado y con las dulces palabras de Pepi ha vuelto a calmarse y retorna a la cama.
Paco pregunta a Pepi....qué pasa fuera....parece que alguien de la UCI se ha muerto, dicen que estaba muy mal, que se había comido algo en mal estado y mira cómo ha acabado el pobre....al parecer estaba ahora vomitando sangre y echando espumarajos por la boca....
En esto que entra un señor que está en la 311 y se agrega a la conversación.....dicen que se le han salido los ojos....una enfermedad mu rara, sabe usté...uy, por Dios, las cosas tan malas que hay por ahi......
Alguien en el pasillo no tiene otra ocurrencia que decir algo sobre la Gripe A.......pa qué!!!
La gente se agolpa en el mostrador de enfermería pidiendo mascarillas y batas por si las moscas, algunos aprovechan el tumulto para llevarse una caja de guantes (no se sabe bien por qué ni para qué) y los guardias de seguridad se ven obligados a poner orden en el pasillo.
Paco Penas se queda sentado mirando fijamente a Basilio que le devuelve la mirada esbozando una pícara sonrisa, como si supiera la que ha formado con el dichoso cuenco.
Y no contento con esto, Basilio llama a su hija
Antoniaaaaaaaaa......que quieres, papá.....¡¡¡tengo hambre!!!

lunes, 21 de septiembre de 2009

¿QUÉ TENGO, DOCTOR?


Nunca una noche había sido tan endiabladamente larga, al igual que nunca jamás había sentido la necesidad imperiosa de estrangular con el cable del llamador del cabecero de la cama, a su desprotegido pero incansable vecino de al lado. La noche se volvió eterna para nuestro protagonista, que decidió quedarse ya sentado en el sillón a esperar las primeras luces del alba, mientras oía ya con resignada indiferencia la repetitiva cadencia de gritos que el anciano pregonaba.
Y así fue como a las 7 de la mañana, el anciano cayó dormido al mismo tiempo que los primeros rayos de sol se reflejaban en la pared de la habitación.
La puerta se abre de nuevo, y una enfermera entra bandeja metálica en mano dando los buenos días.....¿Buenos?.......Paco respira hondo... al fin y al cabo ha sido una mala noche....no todas tienen por qué ser iguales.....Paco estira el brazo. Toca una nueva tortura: extracción de sangre.
Perdone la pregunta, señorita. Ayer en urgencias antes de subir a planta me sacaron sangre, ¿es necesario volver a sacarme sangre? No hace ni 24 horas desde que me lo hicieron.
Bueno, el médico lo dejó pedido, así que....
Paco Penas ODIA las agujas, pero asume su nueva condición de enfermo de planta, y empieza a entender el término "paciente", aunque por su experiencia personal lo entiende no como un derivado del verbo "padecer" sino del sustantivo "paciencia", que difieren mucho en concepto.
Tras la extracción, se tumba un rato en la cama....está deseando que venga ya el médico para poder saber qué tiene, cómo se cura y sobre todo, cuánto tiempo más le queda por estar en ese purgatorio de pijamas blancos.
Paco cae en un profundo sueño del que es despertado por un enfermero que sin previo aviso le coloca una mascarilla en la cara diciendole ....vamos a ponerle un rato la ventilo, solo durante 20 minutos....
La mascarilla en cuestión desprende un humo y un olor infernal, al tiempo que el ruido que hace desvela el sueño que tenía. En ese momento es cuando Paco cae en la cuenta de que no tiene ni la menor idea de lo que han echado en la mascarilla ni para qué es ni por qué se lo han puesto. Nadie se lo ha dicho.
No pasa nada, cuando pase el médico le pregunto.
De repente en la puerta, un señor de bata blanca ,pelo canoso, gafas y cara sonriente. Este debe ser el médico, tiene cara de buena persona....
El sujeto en cuestión da dos pasos hacia dentro de la habitación, sonríe y dice...Buenos días, que tal están esta mañana?....por cortesía, los presentes (los que pueden, el moribundo lógicamente no) contestan "Bien"......ea, pues nada, hasta luego.....¡¡Y SE VA!!
Paco se queda con el dedo indice apuntando al techo, como cuando pedía la vez en clase de la Señorita Consuelo porque se sabía los afluentes del Guadiana....esta vez se queda con la palabra en la boca, porque el señor de bata blanca ha salido disparado fuera de la habitación....
Pero bueno,.....¿y así te miran aquí los médicos?.Una auxiliar que por casualidad se encontraba cogiendo ropa del carro para lavar al anciano dormilón le responde......¿ese? ese no es el médico, es el cura.
¿El cura? ¿y con una bata blanca?...Paco cada vez entiende menos. Esto es un hospital de locos...aunque al menos aprenderá una valiosísima lección esa mañana.... "el médico es el único personaje de bata blanca que nunca entrará en la habitación con una sonrisa en la cara". Buena manera de distinguirlos.
Paco aprovecha (después del aseo y el desayuno) un momento de tranquilidad y se vuelve a meter en la cama para intentar dar una cabezadita....todo está en relativa calma, y la labor habitual del personal de planta no interfiere en sus ganas de dormir, por lo que vuelve a dejarse caer en el onírico universo de los sueños.......sueña que está en el campo con su esposa Pepi y sus niños, aunque en el sueño los ve como cuando eran niños de 6 a 8 años. Corren, ríen, juegan,....su hijo Paquito se le acerca y le dice, papá ¿te puedo hacer una pregunta?....claro, Paquito, dime....
y de repente, cuando su hijo abre la boca para preguntarle, de su garganta no sale una voz de angelical niño de 6 años, sino una voz de señora de mediana edad....¡¡cantando un fandango!!
"¡¡¡¡¡¡PORQUEEEE LE HABLÉÉÉÉÉÉ DE MI MAREEEEEE, MI MADRASTRA A MI ME PEGÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓO.....!!!"
Paco se vuelve a despertar con el alma en vilo, entre jadeos y sudores fríos...ya no está en el campo, vuelve a estar en la cama del hospital......y justo en la habitación de enfrente, una limpiadora (fregona en mano) está cantándole un "fandango valiente" a unos enfermos, que la jalean y vitorean a pleno pulmón....la escena parece sacada de una película de David Lynch...o lo que es peor.....de Mariano Ozores....
¿Pero es que no hay un maldito sitio en este hospital donde uno pueda dormir decentemente?
"¡¡¡Y LLEGÓÓÓÓÓÓOÓÓ MI PARE Y SE ENTERÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓ, ME ABRIÓÓÓÓ LA PUERTAAAAA Y ME ECHÓÓÓÓÓÓ A LA CALLEEEEEEEEE, SI NO LE HABLO DE MI MAREE, DE QUIEEEEEEEN, VOY A HABLARLE YOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!
Aplausos.
¡¡¡OLE!!¡¡¡OLE, GUAPA!!! ¡¡¡CANTA OTRO!!
Paco se levanta de mala leche y cierra la puerta de un brusco golpe. "Malage" se escucha desde fuera, pero a Paco le da igual. "Joe, la gente aquí, na más que quiere dormir". Paco traga saliva y se muerde la lengua. Siempre fue un hombre prudente y jamás ha perdido los papeles...
"con lo bonito que está el día, y ahí está echao en la cama..."
Se abre de nuevo la puerta. Un seco "Buenos días" dicho con la misma tonalidad y empeño que se dice "Que te den por culo", vuelve a despertarlo.
Un señor de bata blanca, fonendo colgado al cuello, y carpetas bajo el brazo acaba de "invitar" (con mala cara y peores pulgas) a los familiares para que esperen fuera.
Parece que esta vez sí se trata del médico.
¿Es usted el médico?.....el señor de bata blanca levanta la vista hacia Paco y lo mira como diciendo "este tío es gilipollas".....Sí, yo soy....ah, perfecto, es que quería preguntarle....no, no, no, espere, espere a que lea su historia....
Paco se queda callado mientras el médico coge la carpeta con el 305-2 en la portada y empieza a pasar hojas, y hojas, y hojas.....la cara del médico es una mezcla de desidia, asco,....es la cara que ponemos cuando estamos recogiendo los excrementos del perro en la calle con un kleenex o con una bolsita de Mercadona.....
¿Qué tengo Doctor?.....Hay que esperar las pruebas, pero parece una neumonía......
De esta frase no es la palabra "neumonía" la que acaba de acojonar más a Paco....más bien es la palabra "parece" que denota la inseguridad en el diagnóstico...
Hay que descartar cosas y para eso tenemos que hacer pruebas,.....¿y llevará eso mucho tiempo?...unos días......
Paco se deja caer a plomo en el sillón, mientras el médico sale de la habitación sin despedirse. Después de la infernal noche y el desesperante comienzo de la mañana, ¿qué más podría pasar para hacerle perder los nervios?...y justo en ese momento, Paco Penas escucha un susurro a su lado.....Bueno días, soy Antonia la hija de Basilio (el abuelo desquiciado), ¿sabe usted si ha pasado buena noche?....