domingo, 2 de enero de 2011

MUCHA, MUCHA, POLICÍA....


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Aquella soleada y fría jornada de invierno, el Peñón lucía en todo su esplendor desde la ventana de Paco Penas. Se había levantado temprano a pesar de ser domingo, pero la rutina de madrugones a lo largo de la semana hacía imposible seguir conciliando el sueño más allá de las ocho de la mañana, así que hizo algo de café, y se sirvió una generosa taza caliente.
Paco despertó a Pepi (su mujer) con ese trajín mañanero, y ambos se dispusieron a dar buena cuenta de un reconfortante desayuno.
Pero la mañana era tan soberbia que a Paco se le ocurrió una idea genial: desayunar en el salón mientras contemplaban el Peñón por la terraza en aquel idílico día. A Pepi le pareció una iniciativa formidable, así que trasladaron tazas y tostadas hasta la mesa principal y entre bostezo y bostezo (y alguna que otra mirada de complicidad), aliviaron el hambre en poco más de media hora.
Los dos estaban todavía embutidos en sus batas de andar por casa, y calzaban las pantuflas de invierno cuando en el informativo de una emisora de radio local se comentaba la noticia del día: la intervención de la policía en el Hospital de La Línea para detener a un peligroso delincuente.

- ¿Quién será el desgraciado?- se preguntaba en voz alta Pepi.
- No me extrañaría que fuera mi ex compañero de habitación...era un psicópata.- respondió Paco sonriendo. Ambos rieron con ganas.
- Pues al parecer la policía sigue con las detenciones.- añadio Pepi.

Por las ventanas se filtraba un sonido estridente procedente del exterior. Parecía como si alguien hablara a través de un altavoz.

- ¿Qué es eso, Paco?
- Seguramente sea la furgoneta de "El Tapicero" que ya está dando por culo, como todos los domingos, Pepi.
- No, no....baja la voz de la radio un momento.
Paco se levantó con desgana y giró el botón del volumen hacia el mínimo, hasta poder escuchar el sonido del exterior.

.....las manos en alto. Repito. Les habla el Grupo Especial de Operaciones del Cuerpo Nacional de Policía. Este es el último aviso. Obedezcan o nos veremos obligados a entrar por la fuerza. Repito. Salgan con las manos en alto.....

Paco y Pepi se miraron con extrañeza, como preguntándose si habían escuchado lo mismo.
En ese momento, se escuchó una detonación sorda y observaron como (con ese paisaje de fondo del Peñón de Gibraltar) un objeto oscuro y pequeño volaba por los aires y cada vez se hacía más grande, y más grande, y más grande, hasta que.....¡¡crashhhhhhhhhhhhh!!...atravesó el cristal de la terraza y cayó en el suelo del salón con estrépito.

- Que demonios...-empezó a decir Paco cuando de repente, del objeto en cuestión, empezó a salir humo.

A continuación dos golpes fuertes y secos en la puerta principal, hasta que con el tercero, la puerta se abrió astillándose en la zona de la cerradura.
Varios hombres corpulentos, ataviados con ropas oscuras, chaleco antibalas, cascos y máscaras antigás, entraban en el domicilio de Paco Penas, mientras les apuntaban con fusiles de asalto con mirillas láser.

- ¡¡AL SUELO!! ¡¡AL SUELO!!
- Pero...pero..coff, cofff....esto es un error....-respondía Paco que estaba pálido y cariacontecido.
- ¡¡LEVANTE LAS MANOS, MECAGONDIOSSSS!! ¿¿ES QUE NO ME OYEEEE??? ¡¡¡¡AL SUELO YAAAAA!!!

Paco levantó las manos mientras se iba arrodillando.
- Por favor...coff, cofff.... señor agente, insisto en que debe haber...cofff, cofff.... algún error.
- ¡¡¡AL SUELOOOOOO, JODERRR!!!
Finalmente cuando ya estaba en el suelo boca abajo, alguien con voz marcial y los ánimos más templados, le colocó las manos cruzadas en la espalda y procedió a esposarlo mientras decía...

- Francisco Penas, queda usted detenido por colaboración con banda armada relacionada con más de 50 delitos contra la propiedad,....
- No, por Dios....cofff, cofff.... debe haber un error...
-....delitos de hurto, atraco con violencia, extorsión y organización de juego ilegal....
- Es imposible, agente, no tengo nada que ver con eso......aaaaaaaaaaaagh.

En ese momento, un dolor agudo en el pecho, nubló la vista de Paco. Alarmada por el aspecto desencajado de su marido, Pepi alertó a los policías, y uno de ellos tras comprobar que efectivamente había motivos de preocupación, ordenó por un radiotransmisor que descansaba en su hombro izquierdo, que llamaran a una ambulancia inmediatamente.
Paco veía borroso y tosía a consecuencia del bote de humo. La imagen parecía sacada de una película de ciencia ficción. En medio de aquella nube espesa, tan sólo se apreciaban los haces de luz roja del láser de los fusiles que iban recorriendo cada rincón del salón.
En menos de diez minutos, un equipo de DCCU se personaba en el domicilio de Paco.
El doctor, nervioso e impregnado en sudor, se adelantó para explorarlo mientras el enfermero colocó estratégicamente unas pegatinas sobre el torso de Paco y activó el monitor-desfibrilador para ver el ritmo y los complejos cardiacos.
Una toma de tensión arterial rápida y los ojos de todo el equipo sanitario quedaron fijos en la pantalla del monitor largos segundos.
El policía de voz marcial preguntó impaciente al doctor.

- ¿Es grave?
- Parece un angor...pero creo que sería necesario hacerle algunas pruebas que aquí no podemos hacer.
- Mierda....de acuerdo, ¿y dónde se lo llevan?
- Al Hospital....al Hospital de La Línea.
Y Paco que apenas podía moverse del suelo por el dolor, acertó a contestar:
- Se lo ruego, al Hospital no...¡¡llévenme al calabozo!!! ¡¡¡A Botafuegos, si ustedes quieren, PERO AL HOSPITAL NOOOOO!!!

Y diciendo esto, perdió el conocimiento.





4 comentarios:

Javier dijo...

Esto se pone interesante....

Xosé Manuel Meijome dijo...

Tu querías ser guionista ¿no?.

Venga, a ver que le hacen de esta vuelta al PP ....

Anónimo dijo...

Les invito a pasar por mi blog.
http://medicinavsderecho.blogspot.com
Un saludo.

Lola Montalvo dijo...

El pobre, de verdad, que el nombre es una historia en sí mismo...!
Eres genial. ;)
Besos miles