sábado, 12 de junio de 2010

EL CUMPLEAÑOS DE PACO PENAS



El sopor contínuo que provocaba la sedación en Paco Penas, hizo que durante interminables horas el tiempo dejara de tener las connotaciones científicas que conlleva su propia y empírica definición lingüística. Podían haber pasado minutos, horas, días, semanas...Paco no era consciente del paso del tiempo.
Las visitas puntuales del personal sanitario las percibía como extrañas presencias oníricas, más próximas a la inventiva de un surrealista sueño que a la propia realidad, a la que apenas vislumbraba con la claridad meridiana que acostubraba en circunstancias normales.
En pleno estallido de claridad diurna, que casi cegaba por completo a nuestro protagonista, el letargo fue desapareciendo lentamente, como disolviéndose en el pesado aire de la habitación de aislamiento en la que Paco se encontraba.
Abrió los ojos pausadamente, evitando dañar sus retinas con la luminosidad latente, y poco a poco fue escuchando una voz que lo llamaba a lo lejos...

- ...cisco.....¿me oye?....Francisco....¿cómo se encuentra?.

Paco Penas consigue ver tras mucho esfuerzo a una enfermera que amablemente le pregunta.

- ¿Se encuentra bien, Francisco? - Si......si....señorita.....muy bien. Algo cansado...pero bien. - Me alegro...Francisco, vamos a levantar el aislamiento. Ya no tiene usted el dichoso Clostridium en el cuerpo.

Paco Penas, después de varios meses, vuelve a sonreir. La felicidad colma sus sentidos y no puede evitar que discretas lágrimas de alegría inunden sus ojos.

- Bueno, bueno, no se ponga así, que me va a hacer llorar usted a mí... dice la enfermera.
- Señorita....¿y las maniatas? ¿me las pueden quitar? - Eso lo tiene que decidir su médico a lo largo de la mañana. En cuanto sepa algo, te lo digo. - Gracias. Perdone.....¿podría decirme qué día es hoy? - Sí, claro.....sábado....12 de junio.
- La virgen.....

Según sus cálculos había estado en ese estado de sopor casi 48 horas seguidas, dos días con sus luces y sus sombras, dos días perdidos para siempre y que nunca volverían.
Dos días atado de pies y manos a una cama de hospital, y encerrado a su vez en una habitación de aislamiento por un incidente desafortunado, del que se arrepentía profundamente, pero al que se vio abocado por necesidades "vitales". En ese instante surgió una pregunta en su mente producto de un espontáneo brote de piedad cristiana, y no dudó en interrogar a la enfermera.

- Señorita, por favor....¿sabe usted cómo se encuentra Jose Manuel? - Bieeeeen. Después del golpe que le diste lo tuvimos el día entero en la UCI con un traumatismo craneoencefálico, pero en cuanto recuperó la consciencia y empezó a robarle cosas al personal, "milagrosamente" dejó de tener "criterios de ingreso en UCI"....en apenas unas horas. Ahora está en una de las habitaciones de aquí, pero con un chichón importante. - Gracias, señorita.

La voz de la conciencia parecía calmarse en Paco Penas al comprobar que no había cometido ningún homicidio...o "choricidio" para ser más exacto.

Y en ese momento, cayó en la cuenta...¿12 de junio?...¡su cumpleaños!. Seguramente su cumpleaños más triste encerrado entre las paredes del vetusto hospital.
Poco después aparece su médico, con la misma expresión de siempre anodina y despreocupada y su impenitente cara de asco, nariz arrugada, boca arqueada y mirada severa.

- ¿Cmmssnctra? - ¿puede repetir? - Que cómo se encuentra... - Bien, bien...¿me van a quitar las maniatas? - Lgggg slquit.... - ¿Cómo dice? - Que luego se lo quitan. - Y del aislamiento...¿me sacan ya? - Nts ttnmssss que scarlll un clttivo deces.. - Perdone, es que no le entiendo... - Que antes tenemos que sacarle un cultivo de heces, hay que asegurarse de quyan tttinn elcccstrrdum.... - ¿de qué? - de que ya no tiene el clostridium..

Al rato, y todavía con las maniatas puestas, Paco Penas no tuvo más remedio que recurrir a la ayuda de las auxiliares para la recogida de la muestra, aunque a estas alturas de la película, Paco Penas empezaba ya a perder el poco pudor que le iba quedando, porque la dignidad hacía tiempo que la perdió en algún escondido rincón de unas urgencias saturadas.
La auxiliar depositó la muestra encima del mostrador del control de enfermería, donde el trabajo diario y el contínuo ir y venir del personal atendiendo las llamadas de los pacientes, colaboró a que pasara inadvertida la figura de un personaje que había seguido todos los movimientos de la auxiliar desde que saliera de la habitación de aislamiento....
Una figura menuda, enquencle, con un pijama varias tallas más grande que su cuerpo, y que remataba su enjuta figura con un ridiculísimo y aparatoso vendaje en la cabeza, que le daba aspecto de marajá....Ze Manué, el "Chori".
Ni corto ni perezoso, tomó en sus manos la muestra de heces de Paco y la introdujo en el bolsillo de su camisa. Después, sacó del otro bolsillo una muestra y la puso sobre el mostrador.

- ja-ja-ja....ojú, amigasho....te va salí caro el turbante que man puejto por tu curpa, ja-ja-ja.
Al fondo se oían las voces de un par de auxiliares que estaban cambiando los pañales al anciano Basilio en la habitación 305...
- Oye...¿y la muestra para clostridium que le he recogido a Basilio?..Lo dejé encima de su mesa.. - Aquí no hay nada...¿tú estás segura de que lo has recogido? - Chiquilla, cómo no voy a estarlo....con lo pestoso que es...recogeré otro.

A la tarde, la estampa familiar alrededor de Paco Penas cambió el ya agriado carácter de nuestro protagonista, no en vano se acercaron a celebrar su cumpleaños, no solo su adorada Pepi, sino sus hijos acompañados de sus esposas.
Una enorme tarta, un libro de Javier Reverte y la prensa deportiva del día fueron los regalos que alegraron por fin el primer día de estancia desde que Paco Penas entrara por las puertas de urgencias del hospital.
Y entre risas y bromas, Pepi le daba cucharada a cucharada un generoso trozo de tarta a Paco, que todavía estaba maniatado después de que el internista se fuera a su casa sin dar la orden de quitárselas, y de que el internista de guardia se negara a retirarlas...."eso, su médico mañana", fue la respuesta a la pregunta que le formulara la enfermera del turno de tarde.
Y así fue el cumpleaños de Paco Penas en el hospital. No todo lo feliz que hubiera deseado, pero al menos tranquilo, reposado y en compañía del calor familiar.
Mientras, en las profundidades del Laboratorio de Micro, una muestra de heces de Basilio (pero rotulado con el nombre de Paco Penas) aguarda el momento del inexorable y fatídico análisis microbiológico...pero eso es otra historia que relataremos en próximas entregas.
Por hoy sólo queda decir.....

¡Feliz Cumpleaños, Paco Penas!


....y Feliz Cumpleaños al "Preticante"

5 comentarios:

Lola Montalvo dijo...

Me da penita, mucha penita...!
Besos Preticante y japiverdituyus!!!!

Rosa dijo...

Hombre... Yo creo que las enfermeras por eso de su cumpleaños le hubieran soltado una mano y estoy segura que le hubieran llenado la habitacion de globos.... En cualquier caso Felicidades a PACO y por supuesto al Preticante, que estoy segura que aun le queda carrete para rato.... este hospital da para mucho verdad Alberto?

Andoni C. dijo...

Yo tambien le estoy cogiendo cariño a Paco Penas... sxe me olvidan todos los cumpleaños, pero el año que viene me acrodaré del 12 de junio!!!

Xosé Manuel Meijome dijo...

Hola que tal soy @EnferEvidente autor(@) del blog cuadernillosanitario.blogspot.com conocí vuestras experiencias en el congreso de la internet sanitaria. Ha sido un gusto ver como la enfermería se desenvuelve de diversos modos en el proceloso mar de la red.

Alberto Puyana dijo...

Lo mismo digo Xosé Manuel. Conocía tu blog de antes del congreso porque lo había visitado un par de veces, y era de los poquitos que conocía entre tanta "arboleda de blogs". Un placer poder haberte conocido en persona. Estamos en contacto.