miércoles, 15 de agosto de 2012

EL INGLÉS QUE SUBIÓ UNA COLINA...Y SE BAJÓ EN LA RESONANCIA

Share/Bookmark



A la espera de noticias nuevas por parte de su internista se encontraba Paco Penas viendo pasar de forma inexorable los días en una situación que, no por conocida, le resultara más llevadera. De nuevo la cansina rutina diaria de mirar el reloj (que parece no avanzar), el pasillo (que parece no cambiar), al personal (que parece no descansar)...y mirar a su compañero de habitación, Seymour (o Mr. Paxon)...que parece más feliz que una perdiz en aquel improvisado hotel a pensión completa con Spa y pack de pruebas diagnósticas complementarias incluído, al irrisorio precio de....¿la voluntad?....¿cero euros?....
El día no anunciaba por tanto ser mucho más diferente que cualquier otro de Medicina Interna. Pero con el pase de sala de los médicos, llegaron las primeras sorpresas...
Un enfermero entra en la habitación y comenta con Seymour...

- ¡ Gud mornin mister Paxon!  ¿¿Jau ar yu, tudei??...su médico ha pedido que se le haga una resonancia magnética...eeeerrr.....yur doctor jas...(cómo se dice)...for yu tu yu...es decir....osea...una prueba....test, eso, test.....
- Ohh, good!!....am....y qué pruebo es, sir?
- Uff....(ahí me ha pillao)....resoneichon.....
- ¿Comouur? Mí no entiende...how can I say....Mí no entiende "un caraho"...

Paco Penas de mondaba de risa viendo como Seymour Paxon empezaba a aprovechar las clases intensivas de "El Andalú en mil palabras (500 de ellas malsonantes)" que le había estado impartiendo desde hacía semanas, con una maestría que ya quisiera el mismísimo Profesor Maurer.
El enfermero, con cara de pócker, insiste en su inglés chapurreado y garabateado a nivel "más que básico"...

- Güi Güil....como se dice...ejem....(vamos a pronunciarlo bien) we will....we will...
-....Rock You"....- responde Seymour con su flema británica acostumbrada.

A Paco Penas se le saltan las lágrimas y se retuerce en su sillón a carcajadas, intentando taparse la cara con su mano izquierda para disimular un indisimulable ataque de risa, mientras con la derecha golpea sobre el colchón de su cama.

El enfermero, ya algo indignado, intenta mejorar su capacidad oratoria en "piquinglich" y resume...
- ....Magnetic Resoneichon.....
- Ooh...yes, yes....Magnetic Resonance....ok, good!!!
- Pues eso...que se la harán esta tarde en el hospital de Algeciras....dis aftenun....in Algeciras jóspital.
- Ok, thank you very much...

Tras esta breve pero jugosa "converseichon", Seymour esperó pacientemente la llegada de la tarde, y aproximadamente después del Tea Time, por la puerta de la habitación apareció el mismo enfermero jovencillo y de bata blanca impoluta que llevó a Paco Penas de traslado hacía unos días...a la vista de las dificultades de comunicación de su compañero y de la experiencia vivida en aquel equivocado traslado, Paco Penas piensa para sí mismo... "estos terminan hoy en Birmingham...".
Con mucho ánimo, Mr Paxon se despide de Paco Penas, que a su vez lo hace con un "hasta siempre" que extraña bastante al inglés.
Estaba siendo una tarde agotadora para las ambulancias que se afanaban en hacer los traslados a la mayor celeridad posible; cargaban enfermos y descargaban...resonancias, diálisis...historias arriba, informes abajo,...llamadas de la central...un auténtico caos.
Dejaron a Mr Paxon, y aprovecharon para llevar de vuelta al hospital a un señor que había terminado su diálisis y así hacer tiempo....
Cuando llegaron al hospital, recordaron que no habían tenido tiempo de merendar, así que decidieron dar buena cuenta de un par de tostadas con aceite y tomate y dos cafés con leche.
Mientras tanto, Mr Paxon había terminado su resonancia y esperaba pacientemente en una salita. Vio pasar a alguien con bata que le había atendido antes y preguntó por su prueba.

- El resultado ya se lo dan en su hospital...- respondió.
- ¿En La Línea?...
- Sí...allí le dará el resultado su médico...discúlpeme, voy con prisas....

Cómo entendería aquello Seymour...es un enigma pendiente de ser resuelto en próximas entregas de Cuarto Milenio...lo cierto es que ni corto ni perezoso, con su pijama y sus babuchas (y a la vista que no había ambulancia disponible) decidió echar a andar por la carretera, de esa guisa....caminito del hospital de La Línea.
Como el recordado Labordeta (q.e.p.d.) y su "Un país en la mochila", Mr Paxon inició un recorrido de retorno al hospital de varios kilómetros...los suficientes para que alguien diera la voz de alarma a la Guardia Civil y éstos interceptaran al inglés, saltando por encima del quitamiedos y a punto de incorporarse a la autovía....
Cuando el enfermero y el conductor de la ambulancia recibieron la noticia de la "fuga" de Mr Paxon, a uno casi se le atraganta media tostada y el otro echó café hasta por la nariz.
Raudos y veloces, como un celador de apoyo, se plantaron donde estaba el patrullero de la Benemérita y "desfacieron el entuerto" devolviendo a Mr Paxon a su habitación, sano, a salvo....aunque con 5 kilómetros de más en sus piernas.
La noticia corrió por el hospital tan rápida como una infección por clostridium....y cuando llegó a oídos de Paco Penas, le reconoció admirado:

- ¡ Enseguida, me voy a volver yo andando de allí...!  No me extraña que le dieran las olimpiadas a Londres en vez de Madrid...lo tuyo sí que es "espíritu olímpico"....
- Nou, Pacouu..... nouu olympic spirit....si tardaba muchou....me perdía la cena....



miércoles, 18 de julio de 2012

LA (IN)SEGURIDÁ SOSIÁ

Share/Bookmark




Después de la inolvidable experiencia del burguer de la Yésica, y restituído de nuevo con la mayor de las premuras posibles en su habitación, Paco Penas apenas pudo despedirse del "Chori" adecuadamente. Y es que circular a altas velocidades montado encima de una silla de ruedas y empujado por un Zé Manué poseído por el espíritu de Ayrton Senna de nuevo, ya de por sí resultaba traumático...pero si a eso se le añadía la hamburguesa de ternera grasienta, refrita y aceitosa dando vueltas y más vueltas en su estómago....el asunto se complicaba sobremanera.
Así que nada más llegar a la habitación, Paco se lanzó raudo hacia el WC para arrojar la primera papilla...la suya, y la de todos sus compañeros, y la de él primero...
El "Chori" prometió que volvería a verlo en cuanto pudiera, a lo que Paco respondió entre dientes un "Dios no lo permita" justo antes de volver a vomitar, que no llegó a oídos del celador.
Así que después de sentarse en el sillón de su habitación, secarse el sudor de la frente con el dorso de su mano izquierda, mientras con la derecha se abanicaba de forma improvisada con el Diez Minutos, Paco Penas se sintió a salvo.

Fuera, en el pasillo, la cosa era muy diferente....mucha visita, quizá demasiada, se agolpaba en las puertas de las habitaciones. Las conversaciones se volvieron discusiones, y las discusiones se volvieron increpaciones al personal sanitario que aquella tarde (para variar), no daba abasto con las demandas de unos y otros enfermos bajo la impenitente sinfonía de timbres, en Do Menor Sostenido....

- Que llevamo tré minuto, esperando a que lleven a mi buela ar baño...-decía un caballero de casi dos metros de alto y de ancho
- Mire usted... ahora estamos ocupados, somos sólo cuatro personas atendiendo a más de treinta, y no podemos ir más deprisa.- contestaba el enfermero del turno.
- ¡Si sólo hay que llevarla al baño que está a dos metros de distancia!...
- Bueno, ¿no sois cinco o seis los que estáis acompañándola?...pues entre los cinco podéis llevarla sin problemas.
- ¡Ese es tu trabaho! ¡Que yo testoy pagando! ¡Que yo cotiso a la Seguridá Sosiá!...
- Pues mi enhorabuena, caballero...aunque si usted es el que me paga, permítame que le recuerde que todavía me debe la paga de productividad de este año...

La discusión iba aumentando en tensión y decibelios, así que una de las auxiliares del turno, decide llamar a Seguridad para calmar los ánimos.

- ¿Seguridad? Te llamo de Medicina Interna...mira, es que tenemos aquí a un familiar un poco nervioso y se está encarando con un compañero.
- Ammmm...bueno...¿y quéj quiere que haga? 
- Como que qué quiero que hagas...¿tú no eres de Seguridad?
- Sí, pero yo no puedo intervení asín como asín, ¿tumentiendes?
- No, no te entiendo...tu eres de Seguridad y tu trabajo consiste en....
- Nononononononononono....notejquivoque.....el protocolo de actuasión en este tipo de caso dise claramente que....
- No sé lo que dirá el protocolo, pero el señor en concreto ha cogido un florero en la mano y está arrinconando a mi compañero....
- Po hasta que no haya o hubiese conato de violensia esplísita, uséase, arrancamiento de pabellón auriculá, introducsión de falange en ojo, o mashacamiento de cráneo, claro, consiso y contuso, debidamente comprobable y convenientemente testificable ante laj autoridade oportuna u cuerpo de seguridá del estado....no podemo de intervení....
- ¿Y por qué no podéis intervenir?
- Hombre...no querrás que me peguen a mí, ¿verdad?...


¡¡CRASH!!


- Bueno, "Seguridad"....gracias a tu actuación tan diligente, veloz y acorde a tu p...protocolo, mi compañero tiene el florero de sombrero y una herida en la cabeza...
- ¿Ves?...¡Ahora sí puedo intervení...!
- ..¿¿Y QUE VAS A HACER AHORA, GILIPOLLAS?? ¿¿QUITARLE LAS FLORES DE LA CABEZA??

Y en ese momento Paco Penas recordó una de las mejores enseñanzas que le dejó su padre Don Anselmo antes de morir...
- Hijo mío...dijo Arquímedes "Dadme un punto de apoyo, y moveré la Tierra"...y lo siguiente que dijo Arquímedes fue "Dadle una porra y una insignia a un zoquete, y te tirarán la Tierra encima de la cabeza"....pero claro....esa parte de la Historia no interesaba que se supiera, hay que joderse...

(NOTA DEL "PRETICANTE":  Sí, sí...puede ser motivo de risa...pero no olvidemos que estas situaciones se dan a diario por desgracia en muchos centros sanitarios...¡BASTA YA!)

martes, 3 de julio de 2012

EL CHORIZO Y LA VELOCIDAD...

Share/Bookmark

Los cortos y estrechos pasillos del Hospital se convirtieron en un improvisado circuito de velocidad, donde Zé Manué (el mítico hijo de la Fen-nanda) alias "el Chori", empujaba la silla de ruedas donde un azorado Paco Penas veía un inminente "siniestro" por la cercanía de las paredes.
A todo ello había que añadir la manía de el "Chori" de ambientar cada una de las curvas que tomaba con los efectos especiales de frenado o "quema de neumático" cuando reanudaba la marcha para enfilar otro pasillo.
Paco Penas observó como en una pronunciada curva, la silla de ruedas quedó solamente apoyada en una de ellas, a punto de volcar, pero una maniobra magistral del "Chori", al más puro estilo Jorge Lorenzo, inclinando su cuerpo al lado contrario para hacer contrapeso y rozando con una de sus rodillas el suelo, enderezó el más que seguro y previsible castañazo.

- Por Dios bendito, Jose Manuel....que tengo que llegar vivo a la ecocardio, que sino no sirve de nada lo que vean por la pantalla.- gritaba Paco sin parpadear y sin poder evitar pensar cómo tomaría la próxima curva.


- Ja-ja-ja-ja...tranquilooooo amigashooooo,.....tá to controlao...

En ese momento, un móvil que lleva el "Chori" en el bolsillo empieza a sonar con una odiosa melodía predeterminada de Nokia, y súbitamente, frena en seco para responder, lo que provoca que Paco salga proyectado por los aires, cayendo de bruces dos metros más adelante.

- Uy...¿taj coñao, amigasho?
- No, no es nada...pero podías andarte con cuidado....- dijo Paco, mientras se levantaba lentamente, sacudiéndose las rodillas.
- Perdona, ej que tengo que contestá ar teléfono...¿Zi? Zi zoy yo...Zé Manué, er nuevo. Zi lo tengo ajquí a mi lao...vamo, ensima der carrito, yastamo enllegando...¿ah zi? Po mira, po mejón. Ahora ze lo digo...dióó.
- ¿Pasa algo?
- Naaa, que dise er coreografijta, o como ze llame...zi, er de laj cografías...que zi podemo entretenen-no un ratito, que ej la hora der café, y llevan mucha gente vijta y tienen casé un dejcanzito.
- Perfecto, pues déjame en el ascensor que ya me subo yo solito.
- ¿Qué diiiiiise, majarón? Ni mijita...caze musho tiempo que tú y yo no hablamo y hay que ponerze ar día de tó....¡tinvito a un fanta!
- Jose Manuel, que ya nos conocemos....que al final lo pago yo...
- Ja-ja-ja-ja...que nooo, de verdá, primo, te lo uro por mi güela Zunción, quejtoy ganando dinerito con esto de seladó...que tinvito yo.

Paco Penas, que sabía de lo inútil que resultaba oponerse a los deseos del "Chori", asintió con desgana mirando hacia el techo, como buscando una aparición mariana que le salvara de esa situación en ese preciso momento. Pero nada...la Sagrada Familia no está cuando se les necesita...al menos eso pensó en su fuero interno.

- De acuerdo, Jose Manuel, lo que tú digas...mira, ahí está la máquina de refrescos.
- ¿Qué diiiiiise, chalao?...que no, amigasho...que te voy a zacá un momentito ar burguer ca montao en la ejquina mi prima la Frejquita...
- Será Frasquita...
- No, no...Frejquita, amigasho...que é mu shá palante, mu dejcará...por ezo le dizen la Frejquita...bueno, po ezo, lo que ti disía....que te voy a llevá ar burguer ca montao, que te va a comé un changüi de ezo de lomo, quezo, con zu cebolleta, zu arconsile, zu tagan-nina güena...vamo, como laj que te ponen en el Fostín Jobilú, eze...y amá...barato, te lo digo yooo.
- No sé si es buena idea, Jose Manuel...mira que me tengo que hacer la prueba, y como tardemos mucho, pierdo la vez...
- Naaaaaaa....reláhateeee....tá to controlao...

Dicho y hecho...el "Chori" salió empujando la silla de ruedas por la puerta de Urgencias, ante la atónita mirada de alguno de sus compañeros celadores y algún miembro del Glorioso Cuerpo de Seguridad del hospital, mientras Paco intentaba taparse la cara de forma vergonzosa.
Cruzaron la carretera y llegaron a la puerta del Burguer "La Yésica", y justo al lado de una pequeña cola de tres personas, el "Chori" aparcó al bueno de Paco.
Sin más dilación, se fue al primer caballero que esperaba en la cola y le dijo:

- Primooo, por favó, un urito por caridá...que aquí mi tío Duardo, er que ejtá en la zilla de rueda, se me ejtá muriendo a shorro...que lan diarnosticao de vegetasione morroidale crónica..¿zabusté?...una coza mu mala que le paza a loj drogadirto que pasan jachí metió en er culo...¿zabusté?....y ej que mi tío Duardo de shiquetito ha zío muuuuuu viziozo....¿zabusté?...la dao a to loj tipo de droga....azí está...castal bigote lo tiene mujtio....

No tardó en hacerse con un curioso botín, con el que compró dos menús "Atunara", con patatas fritas y refresco de cola (de Lidl) para Paco, y fanta de limón para Zé Manué.
Y mientras Paco y el "Chori" degustaban la grasienta y aceitosa hamburguesa de ternera en la misma acera...el hijo de la Fen-nanda, con los mofletes llenos, recordaba a Paco...
- Te lo dihe, amigasho...(glub)....te dihe que tinvitaba yo...(glub)...ja-ja-ja-ja....TA TO CONTROLAOO!!
(pázame la litrona, primo)....

Por supuesto, no llegaron a tiempo para la ecografía.  Y es que, como la sabiduría popular suele decir...¿qué tendrán que ver el tocino chorizo con la velocidad?

martes, 12 de junio de 2012

EL RETON-NO DEL HIHO DE LA FEN-NANDA (Especial Cuarto Aniversario de "El Preticante")

Share/Bookmark





Tras el intento fallido de cateterismo por el cúmulo de desaciertos y desgracias de aquella mañana, en el ánimo de Paco Penas volvió a nacer la inseguridad y el desasosiego. Quizás de nuevo su suerte empezaba a torcerse después de una temporada relativamente tranquila para su integridad física....aunque en el fondo se resistía a pensar que todo respondía a una nueva alineación planetaria en su contra. No, no podía volver al fatalismo: todo había sido un simple error. Desafortunado, pero error al fin y al cabo.
Y dentro de lo que cabe (se dijo a sí mismo para autoconvencerse), al menos acabó en Málaga en vez de en Cádiz...podía haber dado con sus huesos en Ponferrada, o en Irún....¡quién sabe! Ya puestos a hacer kilómetros....
Decidido a no dejarse amedrentar por los acontecimientos, Paco volvió a la rutina de su ingreso en Medicina Interna y sus animosas charlas con su compañero de habitación, Seymour Paxon.
La nueva jornada lo incitaba a afrontarla con energía..no era el mismo de antes, la mala suerte era cosa del pasado.

A la llegada de la tarde, Paco recibió una nueva noticia: iban a hacerle una Ecocardio.

- Es una ecografía del corazón, Francisco. .- le aclaró con solemnidad una enfermera.
- Gracias por la información...¿y saben cuándo me la van a hacer?
- Eso no depende de nosotros. Nos tienen que llamar desde la consulta de Cardiología a lo largo de la tarde.

Así que nuestro protagonista asumió que la espera sería larga. Tomó el periódico en sus manos y se sumergió en la lectura para paliar el tedio.
Un par de horas después, la misma enfermera le comunica:

- Francisco, nos han avisado de Cardiología. Ya te mandamos con el celador abajo.
- ¡Fantástico! ¿Durará mucho la prueba?
- Naaaaaaaaaa!! Cuando menos te lo esperes estás de vuelta, ya verás.
- Eso espero.

Y pasaron los minutos, y los minutos, y los minutos...un poco extrañada por la tardanza del celador, al que ya habían avisado mucho antes, la enfermera llamó al teléfono al cuarto de celadores.

- Digaaa??
- Hola, te llamo de Medicina Interna. Hemos llamado al celador de la Tercera para que se baje a un paciente a Ecocardio...¿sabes si pasa algo?
- Bueno, si....es que verás...el chaval es un poco nuevo y está algo perdido.
- ¿Un poco nuevo? ¿Cómo de nuevo?
- Es su primer día....ya se nos ha perdido un par de veces. Pero vamos...que iba para arriba...
- Bueno, mira....para ir adelantando tiempo, dejo al paciente en un carrito sentado en la 312, y que se lo baje rápido.
- Si lo veo se lo digo.

Paco Penas se sentó en la silla de ruedas con impaciencia y pidió una pastilla para un fuerte dolor de cabeza que acababa de instalarse en su cabeza a golpes de martillazos inmisericordes. La luz le molestaba, así que con su mano derecha apoyada en su frente, tapaba la luz a modo de visera sobre sus ojos. Le parecía ver fogonazos de colores...alucinaciones visuales a las que ya estaba acostumbrado.

- Maldita migraña...- protestaba.

Empezó a caer en un agradable sopor que invitaba al sueño....y cuando menos lo esperaba parecía estar soñando...se vió en su anterior ingreso en Medicina Interna....y escuchaba la inconfundible risa de su compañero de entonces: Zé Manué, er "Chori"..."ja-ja-ja-ja"
Incluso lo oía intentando "camelarse" a la enfermera del turno...
" Fuuu....zeñorita, no vea la que pazao pa llegá aquí. Me zubí nelanzenzó y como no zabía onde ejtaba ejto, le di a to loj botone...¿zabusté?....como cuando uego a laj máquina tragaperra, que le doy porrazo a toj lao...y ar finá me metí en la capilla...¿zabusté?"
La voz parecía muy real...casi diría que estaba a pocos metros suyas....una auténtica pesadilla...intentó no pensarlo mucho y diciéndose "esto es solo un sueño", trató de calmarse.
Y justo cuando parecía que el sueño lo atrapaba de nuevo....

- AMIGAAAAAASHOOOOOOOO!!!! ¿¿¿CAZE TU AJQUÍÍÍÍI´?????

Paco Penas dió un salto que casi le hace trastabillarse con la silla y caerse de lado.

- ¿¿¿Cómo??? ¿¿Jose Manuel?? ¿¿tú otra vez aquí??
- Zííííí.....ajquí ejtoy, calegría máj grande ma dao de verte, Amigasho, te lo uro por mi Chana y por mi güela Zunción quen er pá dejcanse....
- ¿Se murió tu abuela?
- Nooooo, Amigasho....ej que está en er pá cabierto mi tío er Guan, er "Zacai", un pá nuevo que tiene mu güen ambiente...y pa no dejá zola a mi güela Zunción, que con la dirbetis zamaqueao siega de loj do ohos y de una oreha, po ze la lleva con é, y la mete en el armalzén pa que dejcanze.....
- Una señora tan mayor, allí metida...eso es un peligro.
- Ja-ja-ja-ja...Un peligro é par negosio...que la güela ze jincó lotro día doj botella de pampero ella zola...ja-ja-ja.ja.
- Bueno ¿y qué haces aquí? me habian dicho que estabas en la cárcel.
- Zííííí...pero man rabilitao porque me metí nun pograma ejpesiá, y noj daban clase pa trabajá de seladore en istitusione zanitaria...y como ha zío mu güeno, mu formá....po man ashicao la condena....y man llamao pa trabajá ajquí....¿tumentiende?..pero güeno, no me pregunte má que yo venío pa llevarte a zerte una cografía de eza.
- ¿No sería mejor que me llevara otro?
- Noooooooo, tu fíate de mí, que ma zacao er can-né de condusí carrito...ja-ja-ja-ja....te bajo der tirón, Amigasho.....agárrate que tenemo priza....
- Virgencita, que me quede como estoy.....

Y mientras imitaba con su voz el chirriar de un neumático de coche al derrapar...el Chori empujó el carrito a gran velocidad por el pasillo camino de los ascensores.
El Hijo de la Fernanda había vuelto a "casa".

(NOTA DEL PRETICANTE.: Mi agradecimiento a todos los que nos habéis acompañado a Paco Penas, el Chori, Basilio....y a mí durante estos cuatro años de blog. Esperamos cumplir muchos años más junto a vosotros y que sigáis siendo tan fieles lectores como hasta ahora. ¡¡UN MILLÓN DE GRACIAS!!)






sábado, 2 de junio de 2012

EL VIAJE A NINGUNA PARTE

Share/Bookmark

Tras varios días inmerso en la vorágine de la dinámica de aquella planta de Medicina Interna, sin apenas ninguna cosa que hacer o digna de mención, el aburrimiento se apoderaba de Paco Penas, que veía pasar las horas lenta y cansinamente, y al que la compañía del nuevo y pintoresco inquilino (el señor Paxon) ya no aportaba nada más que conversación (que no es poco, todo sea dicho, dadas las circunstancias).
El caso es que Paco llevaba ya muchos días aguardando a "no se sabe qué", por "no se sabe qué"...algo por otra parte que era bastante habitual en esa planta entre los pacientes....era típica la conversación de pasillo entre dos pacientes parecida a esta:

-  Oiga, ¿y usted por qué está ingresado?...
- Psééé.....no sé....para eso me han ingresado, para saberlo.
- ¿Y tienen que hacerle algo?
- Psééé....no sé....ahora me lo dirá el médico....
- ¿Y qué médico es el suyo?
- Psééééééééé.....un día uno....al siguiente otro.....pasado mañana vaya usted a saber....
- ¿Y se quedará usted aquí mucho tiempo?
- Pséééééééééééééé......qué quiere que le diga....aquí hay gente ingresada desde que Don Gregorio Marañón estaba en la tuna de la facultad de medicina, oiga....

Viendo el panorama, era lógico pensar que la intranquilidad de Paco fuera en aumento, al no vislumbrar ningún tipo de avance en su proceso.
Pero todo cambió la mañana en que le anunciaron que iban a realizarle un cateterismo. Después de su crisis cardiaca que le había empujado a las oscuras profundidades de la UCI tiempo atrás, su médico consideraba oportuno realizar dicha prueba para "quedarse tranquilo".

- ¿Quedarse tranquilo?- pensó Paco.- ¿se refiere a mí o a él?

Aun con sus resevas habituales, nuestro protagonista no vio con malos ojos hacerse la prueba en cuestión, ya que entre otras cosas además de "fomentar la tranquilidad" (suya, del médico....o de ambos) le sacarían de esa triste rutina hospitalaria y le permitiría abandonar el hastío aunque fuera durante unas horas.
Y así fue como Paco se preparó a conciencia....lo trasladarían temprano al Hospital de Referencia para hacerle el cateterismo, lo cual implicaba un viajecito de una hora y media en ambulancia.
Se aseó cuando aún no había salido el sol, y esperó pacientemente a que vinieran a recogerlo.
Y a eso de las ocho de la mañana, suena el teléfono de la planta.

- Medicina Interna, dígame.
- Hola....soy la ambulancia....¿ha llegado ya el enfermero de traslado?
- No, todavía no.
- Pues dile que estoy aquí abajo esperando.
- Vale.

Tras varios minutos de espera, aparece un chico joven, con ropa de calle cubierta por una impoluta bata blanca.

- Hola, soy el enfermero de traslado. Vengo a recoger a un paciente....
- Sí, allí están los papeles....hoy hay un par de traslados....
- Ah, no sé, yo soy nuevo....a mí me han dicho que teníamos que hacer un traslado a Málaga...
- Bueno, mira entre los papeles...te tienes que llevar a Francisco Peña

En el casillero de peticiones, más de cinco de ellas amenazaban con caerse, y de hecho, ante la torpeza de manos del nuevo enfermero de traslado, se precipitaron al suelo...
Nerviosamente, trasteó los papeles, sacó uno de los volantes.....lo puso frente a sus ojos y leyó en voz alta:

- Francisco Penas Cruz....
- Ese soy yo.....- dijo Paco que esperaba tras el mostrador.
- Vámonos....

Y dicho esto abandonaron con celeridad la planta, porque "había prisa y llegaban tarde"...en el casillero de peticiones quedó una con el nombre de Francisco Peña, el paciente que realmente debía trasladarse a Málaga.
Fue justo cuando llegaban al centro malagueño, cuando Paco sugirió con timidez al enfermero....

- Juraría que me dijeron que el cateterismo me lo hacían en Cádiz.
- No, no....yo tengo en los papeles que es aquí en Málaga....¡Pepe! .- le dijo al conductor.....- ¿Tú que tienes en tu petición? Málaga...¿a que si?
- Málaga, si.- contestó Pepe..- Francisco Peña.
- Eso Francisco Penas.....
- No, no...Penas no....PEÑA.

El enfermero miró fijamente la petición que tenía en sus manos y sus ojos se abrieron como platos, y sin apartar la vista del papel, preguntó al conductor....

- ¿Cuál es el nombre completo del paciente, Pepe?
- Francisco Peña Martínez.
- La virgen.....

miércoles, 11 de abril de 2012

EL PACIENTE INGLES








Share/Bookmark



Pasaban los días y Paco Penas aguardaba con suma paciencia el más mínimo atisbo de mejora en su estado de salud que le permitiera vislumbrar el final del empedrado camino que comenzara a andar semanas atrás, con su reingreso forzado tras su episodio cardiaco. Cierto es que en esta ocasión, el bueno de Paco no podía quejarse de aburrimiento...ni muchísimo menos. Los acontecimientos que pasaban día tras día en aquella unidad de Medicina Interna, convertían las jornadas en un show propio de la sobremesa televisiva....un "Sálvame" en versión hospitalaria donde (por primera vez) más que Belén Esteban, él se sentía espectador... Su universo "de pasillo de hospital" no sólo le proporcionaba ya quebraderos de cabeza. También el destino le obsequiaba con momentos divertidos que lo arrancaban gracilmente de la oscura monotonía a la que solía estar acostumbrado.


Uno de esos maravillosos momentos de divertimento, sin duda , se produjo con el alta de su compañero Gregorio Barilla....y el posterior ingreso de un personaje muy pintoresco. Alto, de incipiente ancianidad, huesudo, de barba canosa y ligeras gafas metálicas apoyadas en su aguileña nariz, de elegantes movimientos, educado y con acusado porte señorial. A Medicina Interna llegó el glamour de un "Gentleman" a la antigua usanza: Mr. Seymour Randall Paxon....o Mr. Paxon, como coloquialmente (y con cierta sorna) se le dirigían los profesionales de la unidad.


Nadie sabía a ciencia cierta el por qué de su ingreso en la planta. Unos decían que era por un proceso respiratorio crónico....otros que por un problema eminentemente familiar y social...hay quien sospechaba de algún tipo de "mercadeo" asistencial de dudosa moralidad por parte de algún médico...El caso es que el ingreso de Mr. Paxon no pasó desapercibido para nadie.Paco Penas entabló una rápida y franca amistad con Seymour, ya que andaban en la misma sintonía en cuanto a educación y buenas formas. Uno a la inglesa, y el otro a la española. Intercambiaban vivencias, anécdotas...y mientras Paco se esforzaba en aprender (ya que por fin tenía la oportunidad de disfrutar de un profesor nativo) algo del lenguaje anglosajón, el bueno de Seymour no dudaba en profundizar en los conocimientos de un español con reminiscencias del "andalú de Cai", que manejaba con soltura...no en vano llevaba ya un par de décadas viviendo en España. Aun así, para Seymour el lenguaje español aún le guardaba alguna sorpresa...

Cierta mañana, aparece por las puertas de la planta el internista de la habitación de Paco y Seymour....con mal aspecto, algo desliñado, ojeroso, despeinado, ojos irritados y llorosos. En su mano derecha sostiene un kleenex arrugado y usado, y del bolsillo derecho de su impoluta bata blanca asoman varios paquetes de pañuelos de papel, que parecen ser abiertos a discreción.De vez en cuando se lleva el kleenex arrugado a su nariz, ya rojiza y casi despellejada del roce con el papel. Se cruza con otro internista, que al verlo de esa guisa pregunta...

- Quillo....¿qué te pasa?...

- Dada, dada...(snif) que ed bis días libres be fui a la bodtaya, a Sierra Devada y be he pillado ud resfriado de darices....(snif).

- Ya veo, ya...pues nada...cuídate, pasa prontito la sala y vete para casita.

- Ed eso estoy...(snif).


Entra en la habitación, deposita las carpetas con las historias clínicas sobre una de las camas y comienza a hablar con Mr.Paxon.

- Buedos días....Usted idgresó ayer...¿cóbo se edcuedtra?...

- ¿Perdoun?...You no lo entiendou....

- Digo que si se siedte bien...

- Buenou....un pocou mehor...


Paco Penas contempla la escena con ojos de plato...ni pestañea...si ya el acento "angloandalú" de Seymour le resulta simpático, el hecho de asistir a una conversación de este tipo le recuerda a los clásicos "diálogos para besugos" que solía leer en el TBO de su tierna adolescencia.Se acomodó en el sillón, apoyó un codo en su rodilla, y sobre la mano su barbilla, dispuesto a presenciar otro espectáculo de esos que solamente le proporcionaban en Medicina Interna...

- Buy bien, buy bien (snif)...buedo, desde que idgresó por urgedcias se le han bad-dado hacer uda serie de pruebas (snif), y aúd estabos ped-diedtes de alguda prueba bas....

- ¿una prueba bas?....¿qué prueba es esa, doctor?

- Do, do...do be ha edted-dido (snif)....do es uda prueba, digo uda prueba bas....


Seymour pone cara de extrañeza y mira de reojo a Paco Penas, intentando recibir una explicación coherente a lo que escucha, pero éste se limita a taparse la boca con su mano y asomar sus patas de gallo alrededor de sus ojos mientras su risa apagada le hace convulsionarse levemente....


- Mi me han hechou ya un X-Ray...comou se dice....radiougrafía...y un....Blood Test...análisis de sangrei...¿lo ha vistou, doctor?

- Sí, sí, y todo es cobpletabedte dorbal (snif).

- ¿Cómou??


Paco no puede aguantar más la risa...en un principio es un "jiji" sutil, casi imperceptible....pero va aumentando en sonoridad conforme se intensifica el color rojizo de su cara, y la expresión de incredulidad de Seymour.

- Verá, verá....(snif)- el doctor mira el nombre del paciente para cerciorarse de que no se equivoca al dirigirse a él..- ...verá....Seybour....¿do?

- Seymooooouuuuur......- alarga Mr. Paxon vocalizando de forma exagerada e intentando que el médico pronuncie bien su nombre.

- Si, eso he dicho, Seybour....(snif)...

- Seyyyymmmoooouuuurrrr.....

- Seeeyyyyybbbbbbooourrrr.....buedo, buedo.... seyor Paxon (snif). Le decía que aud es prodto para hacer ud diad-dóstico de su doledcia (snif). Decesitabos estudiarlo detedidabedte duradte udos días bas.

- ¿Bas?...la prueba que usted me dijou antes, doctor?

- Dooooo, dooooooo....olvídese de la prueba, hob-bre de Dios...(snif)

- Mi no entiendou que me quiere decir....

- Que vabos a teder que vigilarlo estos días...(snif) le he pedido udos hebocultivos por si tiede fiebre, y segurabedte será decesario poderle algúd adtibiótico ed su tratabiedto.


Y ante la cara de pócker de Seymour, el médico, desesperado y abriendo los brazos en cruz alzó la voz lanzando una pregunta al aire...

- ¿Alguied sabe dód-de puedo edcodtrar ud idtérprete?....

A lo que Paco Penas, respondió sin parar de reír....

- ¿Para Seymour?..¿o para usted???






sábado, 31 de marzo de 2012

DAME VENENO QUE QUIERO MORIR, DAME VENENO...






Share/Bookmark











Pasaban los días lenta y exasperantemente para Paco Penas que una vez más volvía a sentir en sus carnes el grave problema de "eternalización" de su ingreso, como ya pasara en su anterior y accidentada estancia en la unidad de Medicina Interna.


La única gran diferencia con respecto a aquel primer ingreso, radicaba en que en esta ocasión (tocaba madera) parecía que la Diosa Fortuna le permitía un pequeño desahogo...esta vez Paco Penas no era el blanco de las desdichas, sino un simple testigo de excepción de otro tipo de episodios hospitalarios que le hicieron comprender que en todos los sitios cuecen habas, y que, si bien él tuvo motivos más que suficientes para maldecir su mala suerte en su primer ingreso...en este segundo, el bueno de Paco estaba pasando casi inadvertido para todos.



En esas estaba la juguetona mente de nuestro protagonista, cuando ocurrió otro suceso digno de mención.



Era una tarde típica en la unidad...casi 90 acompañantes y familiares poblando los pasillos, hacinándose por las habitaciones haciendo caso omiso a las recomendaciones del personal de enfermería que insistía una y otra vez en la necesidad de brindarles a los enfermos un entorno sosegado.



Un enfermero le comenta con cierta sorna a una compañera suya, de algo más de mediana edad:


- Colócate las gafas....que no ves nada sin ellas.

Pero ella, antes-muerta-que-sencilla, prefiere la coquetería de una cara "despejada"..asi que acostumbra a "pasear" unas hermosas gafas de desenfadado diseño en unas fundas mucho menos desenfadadas, y practicamente espartanas.



Apoyada en el mostrador de enfermería, se dedica a revisar el tratamiento que se dispone a repartir antes de la llegada de la merienda...coge al azar un pequeño vasito de plástico y lo eleva a la altura de sus ojos, girándolo con sus dedos, comprobando el contenido e intentando adivinar el número de habitación que está rotulado en su exterior...una tarea que resulta realmente complicada...por lo que sistemáticamente aleja y acerca el vasito hacia sus ojos, buscando un detalle, una pista que la "ilumine" sobre el destinatario de cada uno de esos vasitos.



Este proceso lo repite paulatinamente con todos y cada uno de los ventimuchos vasitos de plástico...por lo que tras cinco minutos del mismo "ritual", el enfermero le insiste con bastante más vehemencia:


- Que te pongas las gafaaas!!!



La compañera da la callada por respuesta, sonríe de medio lado y ni corta ni perezosa se lanza a las profundidades de un pasillo de Medicina Interna, colapsada de gente.



Quién sabe si por efecto de una o dos interrupciones en forma de improvisada conversación con un familiar que le pregunta "¿A qué hora pasa sala el médico por la tarde?"...o bien por la señora del 304-2 que solicita un cambio postural...o bien por la bomba de perfusión del 306-2 cuya alarma no para de sonar, y sonar, y sonar...o bien por el caballero de la 308-1, al que todo le parece mal y contesta de muy malas maneras...o quién sabe...quizás por ese chico que acompaña a su madre, la de la 310-3 y que resulta ser un auténtico "adonis" para la enfermera sin gafas...el caso es que, aunque no lo parezca, hay peor mezcla que los peta-zetas con el resfresco de cola: una de las ecuaciones más antiguas de la historia...Miopía+Distracción=Error.



El caso es que la medicación de Paco Penas cayó en la mesita de su compañero de habitación, y viceversa....y éste, ni corto ni perezoso, engulló las pastillas sin comprobar previamente que el número de habitación rotulado en el exterior del vasito que sostenía en sus manos, era el suyo.



De eso se percató Paco Penas, que echó en falta una pastillita de las suyas, y sin embargo no entendía por qué le habían colocado dos comprimidos nuevos. Fue al mirar el número rotulado en el vasito cuando comprobó el error.


Para entonces, el intercambio de medicación ya se había producido en dos habitaciones más,de forma que a medida que se descubría un nuevo error en el reparto de pastillas, la voz de alarma iba corriendo y los familiares acudían "en peregrinación" al mostrador de enfermería pidiendo una, dos y quince explicaciones diferentes...



La hija del compañero de habitación de Paco Penas, una señora aparentemente educada pero de naturaleza histérica, le pregunta qué tipo de medicación toma él.


- Pues exactamente no lo sé señora...- responde Paco.


- ..es que mi padre es alérgico al ácido salicico-salítico...o como se llame...¿usted toma de eso?


- Pues creo que sí, señora, aunque creo recordar que...


- AAAAYYYYYY........(dándose una palmada sonora en el muslo derecho).....QUE ME LO VAN A MATAAAAAR......(coge impulso, inspira profundamente, y con la misma entonación de una sirena de fábrica, grita).....¡¡¡eeeeenfeeeeermeeeEEEEEEEERAAAAAAAAAAAA!!!


- Señora, que lo que yo le quería decir es que....


- No me diga máás, no me diga mááás......esto es de "jurgado de guardia"....



En eso aparece el enfermero....alarmado por los gritos.


- ¿Qué sucede?


- ¿Cómo que qué sucede?...¡¡que me lo vais a matar!!....¡¡que vais a cometer un genocidio!!...


- Señora (intenta mediar Paco Penas)....que antes le quería decir que...


- ....y de esto se entera el Jefe Supremo vuestro...que mi padre es alérgico al ácido sincalicatisílico, y le habéis puesto una pastilla de esas!!!


- Espere que lo comprobemos, señora..- responde el enfermero.


- ¡¡qué vas a comprobar!! que le habéis dado las pastillas de este otro señor!!!


- Bueno, sí, técnicamente es así (responde Paco), pero en verdad yo esa pastilla....


- Llama al méédIIIIICOOOOOOODEGUARRDIAAAAAA!!


- Señora, ¿está usted segura de que se ha tomado esa pastilla?


- A eso iba yo, joven...(responde Paco Penas)...


- ¿Cómo no voy a estar seguuuurAAAAAAAAAAAA??....que le habéis dado el ácido sacilistifilítico de este buen hombre y se lo ha engullido como los pavoooos....


- Señora, que sí, que se ha tomado las pastillas del paciente de al lado, y sentimos el error....(intenta calmar el enfermero)


- ......¿Dónde está el Presidente del Hospital? ¡¡quiero poner una quejaaaa!!


- ...pero en la merienda no tiene el ácido acetilsalicílico, señora....eso se le da en el almuerzo....


- ...eso es lo que llevo intentando decir todo este tiempo... añade Paco.


- ¡¡¡¡¡¡¡¿¿Y POR QUE NO ME HA DICHO USTED NADA Y SE HA QUEDADO AHI CALLADO TODO ESTE TIEMPO CON EL SOFOCO QUE YO TENÍA????!!!!!



¿Hay algo peor que una miope distraída?....puede que si: una histérica que no escucha....