martes, 12 de junio de 2012

EL RETON-NO DEL HIHO DE LA FEN-NANDA (Especial Cuarto Aniversario de "El Preticante")

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Tras el intento fallido de cateterismo por el cúmulo de desaciertos y desgracias de aquella mañana, en el ánimo de Paco Penas volvió a nacer la inseguridad y el desasosiego. Quizás de nuevo su suerte empezaba a torcerse después de una temporada relativamente tranquila para su integridad física....aunque en el fondo se resistía a pensar que todo respondía a una nueva alineación planetaria en su contra. No, no podía volver al fatalismo: todo había sido un simple error. Desafortunado, pero error al fin y al cabo.
Y dentro de lo que cabe (se dijo a sí mismo para autoconvencerse), al menos acabó en Málaga en vez de en Cádiz...podía haber dado con sus huesos en Ponferrada, o en Irún....¡quién sabe! Ya puestos a hacer kilómetros....
Decidido a no dejarse amedrentar por los acontecimientos, Paco volvió a la rutina de su ingreso en Medicina Interna y sus animosas charlas con su compañero de habitación, Seymour Paxon.
La nueva jornada lo incitaba a afrontarla con energía..no era el mismo de antes, la mala suerte era cosa del pasado.

A la llegada de la tarde, Paco recibió una nueva noticia: iban a hacerle una Ecocardio.

- Es una ecografía del corazón, Francisco. .- le aclaró con solemnidad una enfermera.
- Gracias por la información...¿y saben cuándo me la van a hacer?
- Eso no depende de nosotros. Nos tienen que llamar desde la consulta de Cardiología a lo largo de la tarde.

Así que nuestro protagonista asumió que la espera sería larga. Tomó el periódico en sus manos y se sumergió en la lectura para paliar el tedio.
Un par de horas después, la misma enfermera le comunica:

- Francisco, nos han avisado de Cardiología. Ya te mandamos con el celador abajo.
- ¡Fantástico! ¿Durará mucho la prueba?
- Naaaaaaaaaa!! Cuando menos te lo esperes estás de vuelta, ya verás.
- Eso espero.

Y pasaron los minutos, y los minutos, y los minutos...un poco extrañada por la tardanza del celador, al que ya habían avisado mucho antes, la enfermera llamó al teléfono al cuarto de celadores.

- Digaaa??
- Hola, te llamo de Medicina Interna. Hemos llamado al celador de la Tercera para que se baje a un paciente a Ecocardio...¿sabes si pasa algo?
- Bueno, si....es que verás...el chaval es un poco nuevo y está algo perdido.
- ¿Un poco nuevo? ¿Cómo de nuevo?
- Es su primer día....ya se nos ha perdido un par de veces. Pero vamos...que iba para arriba...
- Bueno, mira....para ir adelantando tiempo, dejo al paciente en un carrito sentado en la 312, y que se lo baje rápido.
- Si lo veo se lo digo.

Paco Penas se sentó en la silla de ruedas con impaciencia y pidió una pastilla para un fuerte dolor de cabeza que acababa de instalarse en su cabeza a golpes de martillazos inmisericordes. La luz le molestaba, así que con su mano derecha apoyada en su frente, tapaba la luz a modo de visera sobre sus ojos. Le parecía ver fogonazos de colores...alucinaciones visuales a las que ya estaba acostumbrado.

- Maldita migraña...- protestaba.

Empezó a caer en un agradable sopor que invitaba al sueño....y cuando menos lo esperaba parecía estar soñando...se vió en su anterior ingreso en Medicina Interna....y escuchaba la inconfundible risa de su compañero de entonces: Zé Manué, er "Chori"..."ja-ja-ja-ja"
Incluso lo oía intentando "camelarse" a la enfermera del turno...
" Fuuu....zeñorita, no vea la que pazao pa llegá aquí. Me zubí nelanzenzó y como no zabía onde ejtaba ejto, le di a to loj botone...¿zabusté?....como cuando uego a laj máquina tragaperra, que le doy porrazo a toj lao...y ar finá me metí en la capilla...¿zabusté?"
La voz parecía muy real...casi diría que estaba a pocos metros suyas....una auténtica pesadilla...intentó no pensarlo mucho y diciéndose "esto es solo un sueño", trató de calmarse.
Y justo cuando parecía que el sueño lo atrapaba de nuevo....

- AMIGAAAAAASHOOOOOOOO!!!! ¿¿¿CAZE TU AJQUÍÍÍÍI´?????

Paco Penas dió un salto que casi le hace trastabillarse con la silla y caerse de lado.

- ¿¿¿Cómo??? ¿¿Jose Manuel?? ¿¿tú otra vez aquí??
- Zííííí.....ajquí ejtoy, calegría máj grande ma dao de verte, Amigasho, te lo uro por mi Chana y por mi güela Zunción quen er pá dejcanse....
- ¿Se murió tu abuela?
- Nooooo, Amigasho....ej que está en er pá cabierto mi tío er Guan, er "Zacai", un pá nuevo que tiene mu güen ambiente...y pa no dejá zola a mi güela Zunción, que con la dirbetis zamaqueao siega de loj do ohos y de una oreha, po ze la lleva con é, y la mete en el armalzén pa que dejcanze.....
- Una señora tan mayor, allí metida...eso es un peligro.
- Ja-ja-ja-ja...Un peligro é par negosio...que la güela ze jincó lotro día doj botella de pampero ella zola...ja-ja-ja.ja.
- Bueno ¿y qué haces aquí? me habian dicho que estabas en la cárcel.
- Zííííí...pero man rabilitao porque me metí nun pograma ejpesiá, y noj daban clase pa trabajá de seladore en istitusione zanitaria...y como ha zío mu güeno, mu formá....po man ashicao la condena....y man llamao pa trabajá ajquí....¿tumentiende?..pero güeno, no me pregunte má que yo venío pa llevarte a zerte una cografía de eza.
- ¿No sería mejor que me llevara otro?
- Noooooooo, tu fíate de mí, que ma zacao er can-né de condusí carrito...ja-ja-ja-ja....te bajo der tirón, Amigasho.....agárrate que tenemo priza....
- Virgencita, que me quede como estoy.....

Y mientras imitaba con su voz el chirriar de un neumático de coche al derrapar...el Chori empujó el carrito a gran velocidad por el pasillo camino de los ascensores.
El Hijo de la Fernanda había vuelto a "casa".

(NOTA DEL PRETICANTE.: Mi agradecimiento a todos los que nos habéis acompañado a Paco Penas, el Chori, Basilio....y a mí durante estos cuatro años de blog. Esperamos cumplir muchos años más junto a vosotros y que sigáis siendo tan fieles lectores como hasta ahora. ¡¡UN MILLÓN DE GRACIAS!!)






sábado, 2 de junio de 2012

EL VIAJE A NINGUNA PARTE

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Tras varios días inmerso en la vorágine de la dinámica de aquella planta de Medicina Interna, sin apenas ninguna cosa que hacer o digna de mención, el aburrimiento se apoderaba de Paco Penas, que veía pasar las horas lenta y cansinamente, y al que la compañía del nuevo y pintoresco inquilino (el señor Paxon) ya no aportaba nada más que conversación (que no es poco, todo sea dicho, dadas las circunstancias).
El caso es que Paco llevaba ya muchos días aguardando a "no se sabe qué", por "no se sabe qué"...algo por otra parte que era bastante habitual en esa planta entre los pacientes....era típica la conversación de pasillo entre dos pacientes parecida a esta:

-  Oiga, ¿y usted por qué está ingresado?...
- Psééé.....no sé....para eso me han ingresado, para saberlo.
- ¿Y tienen que hacerle algo?
- Psééé....no sé....ahora me lo dirá el médico....
- ¿Y qué médico es el suyo?
- Psééééééééé.....un día uno....al siguiente otro.....pasado mañana vaya usted a saber....
- ¿Y se quedará usted aquí mucho tiempo?
- Pséééééééééééééé......qué quiere que le diga....aquí hay gente ingresada desde que Don Gregorio Marañón estaba en la tuna de la facultad de medicina, oiga....

Viendo el panorama, era lógico pensar que la intranquilidad de Paco fuera en aumento, al no vislumbrar ningún tipo de avance en su proceso.
Pero todo cambió la mañana en que le anunciaron que iban a realizarle un cateterismo. Después de su crisis cardiaca que le había empujado a las oscuras profundidades de la UCI tiempo atrás, su médico consideraba oportuno realizar dicha prueba para "quedarse tranquilo".

- ¿Quedarse tranquilo?- pensó Paco.- ¿se refiere a mí o a él?

Aun con sus resevas habituales, nuestro protagonista no vio con malos ojos hacerse la prueba en cuestión, ya que entre otras cosas además de "fomentar la tranquilidad" (suya, del médico....o de ambos) le sacarían de esa triste rutina hospitalaria y le permitiría abandonar el hastío aunque fuera durante unas horas.
Y así fue como Paco se preparó a conciencia....lo trasladarían temprano al Hospital de Referencia para hacerle el cateterismo, lo cual implicaba un viajecito de una hora y media en ambulancia.
Se aseó cuando aún no había salido el sol, y esperó pacientemente a que vinieran a recogerlo.
Y a eso de las ocho de la mañana, suena el teléfono de la planta.

- Medicina Interna, dígame.
- Hola....soy la ambulancia....¿ha llegado ya el enfermero de traslado?
- No, todavía no.
- Pues dile que estoy aquí abajo esperando.
- Vale.

Tras varios minutos de espera, aparece un chico joven, con ropa de calle cubierta por una impoluta bata blanca.

- Hola, soy el enfermero de traslado. Vengo a recoger a un paciente....
- Sí, allí están los papeles....hoy hay un par de traslados....
- Ah, no sé, yo soy nuevo....a mí me han dicho que teníamos que hacer un traslado a Málaga...
- Bueno, mira entre los papeles...te tienes que llevar a Francisco Peña

En el casillero de peticiones, más de cinco de ellas amenazaban con caerse, y de hecho, ante la torpeza de manos del nuevo enfermero de traslado, se precipitaron al suelo...
Nerviosamente, trasteó los papeles, sacó uno de los volantes.....lo puso frente a sus ojos y leyó en voz alta:

- Francisco Penas Cruz....
- Ese soy yo.....- dijo Paco que esperaba tras el mostrador.
- Vámonos....

Y dicho esto abandonaron con celeridad la planta, porque "había prisa y llegaban tarde"...en el casillero de peticiones quedó una con el nombre de Francisco Peña, el paciente que realmente debía trasladarse a Málaga.
Fue justo cuando llegaban al centro malagueño, cuando Paco sugirió con timidez al enfermero....

- Juraría que me dijeron que el cateterismo me lo hacían en Cádiz.
- No, no....yo tengo en los papeles que es aquí en Málaga....¡Pepe! .- le dijo al conductor.....- ¿Tú que tienes en tu petición? Málaga...¿a que si?
- Málaga, si.- contestó Pepe..- Francisco Peña.
- Eso Francisco Penas.....
- No, no...Penas no....PEÑA.

El enfermero miró fijamente la petición que tenía en sus manos y sus ojos se abrieron como platos, y sin apartar la vista del papel, preguntó al conductor....

- ¿Cuál es el nombre completo del paciente, Pepe?
- Francisco Peña Martínez.
- La virgen.....

miércoles, 11 de abril de 2012

EL PACIENTE INGLES








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Pasaban los días y Paco Penas aguardaba con suma paciencia el más mínimo atisbo de mejora en su estado de salud que le permitiera vislumbrar el final del empedrado camino que comenzara a andar semanas atrás, con su reingreso forzado tras su episodio cardiaco. Cierto es que en esta ocasión, el bueno de Paco no podía quejarse de aburrimiento...ni muchísimo menos. Los acontecimientos que pasaban día tras día en aquella unidad de Medicina Interna, convertían las jornadas en un show propio de la sobremesa televisiva....un "Sálvame" en versión hospitalaria donde (por primera vez) más que Belén Esteban, él se sentía espectador... Su universo "de pasillo de hospital" no sólo le proporcionaba ya quebraderos de cabeza. También el destino le obsequiaba con momentos divertidos que lo arrancaban gracilmente de la oscura monotonía a la que solía estar acostumbrado.


Uno de esos maravillosos momentos de divertimento, sin duda , se produjo con el alta de su compañero Gregorio Barilla....y el posterior ingreso de un personaje muy pintoresco. Alto, de incipiente ancianidad, huesudo, de barba canosa y ligeras gafas metálicas apoyadas en su aguileña nariz, de elegantes movimientos, educado y con acusado porte señorial. A Medicina Interna llegó el glamour de un "Gentleman" a la antigua usanza: Mr. Seymour Randall Paxon....o Mr. Paxon, como coloquialmente (y con cierta sorna) se le dirigían los profesionales de la unidad.


Nadie sabía a ciencia cierta el por qué de su ingreso en la planta. Unos decían que era por un proceso respiratorio crónico....otros que por un problema eminentemente familiar y social...hay quien sospechaba de algún tipo de "mercadeo" asistencial de dudosa moralidad por parte de algún médico...El caso es que el ingreso de Mr. Paxon no pasó desapercibido para nadie.Paco Penas entabló una rápida y franca amistad con Seymour, ya que andaban en la misma sintonía en cuanto a educación y buenas formas. Uno a la inglesa, y el otro a la española. Intercambiaban vivencias, anécdotas...y mientras Paco se esforzaba en aprender (ya que por fin tenía la oportunidad de disfrutar de un profesor nativo) algo del lenguaje anglosajón, el bueno de Seymour no dudaba en profundizar en los conocimientos de un español con reminiscencias del "andalú de Cai", que manejaba con soltura...no en vano llevaba ya un par de décadas viviendo en España. Aun así, para Seymour el lenguaje español aún le guardaba alguna sorpresa...

Cierta mañana, aparece por las puertas de la planta el internista de la habitación de Paco y Seymour....con mal aspecto, algo desliñado, ojeroso, despeinado, ojos irritados y llorosos. En su mano derecha sostiene un kleenex arrugado y usado, y del bolsillo derecho de su impoluta bata blanca asoman varios paquetes de pañuelos de papel, que parecen ser abiertos a discreción.De vez en cuando se lleva el kleenex arrugado a su nariz, ya rojiza y casi despellejada del roce con el papel. Se cruza con otro internista, que al verlo de esa guisa pregunta...

- Quillo....¿qué te pasa?...

- Dada, dada...(snif) que ed bis días libres be fui a la bodtaya, a Sierra Devada y be he pillado ud resfriado de darices....(snif).

- Ya veo, ya...pues nada...cuídate, pasa prontito la sala y vete para casita.

- Ed eso estoy...(snif).


Entra en la habitación, deposita las carpetas con las historias clínicas sobre una de las camas y comienza a hablar con Mr.Paxon.

- Buedos días....Usted idgresó ayer...¿cóbo se edcuedtra?...

- ¿Perdoun?...You no lo entiendou....

- Digo que si se siedte bien...

- Buenou....un pocou mehor...


Paco Penas contempla la escena con ojos de plato...ni pestañea...si ya el acento "angloandalú" de Seymour le resulta simpático, el hecho de asistir a una conversación de este tipo le recuerda a los clásicos "diálogos para besugos" que solía leer en el TBO de su tierna adolescencia.Se acomodó en el sillón, apoyó un codo en su rodilla, y sobre la mano su barbilla, dispuesto a presenciar otro espectáculo de esos que solamente le proporcionaban en Medicina Interna...

- Buy bien, buy bien (snif)...buedo, desde que idgresó por urgedcias se le han bad-dado hacer uda serie de pruebas (snif), y aúd estabos ped-diedtes de alguda prueba bas....

- ¿una prueba bas?....¿qué prueba es esa, doctor?

- Do, do...do be ha edted-dido (snif)....do es uda prueba, digo uda prueba bas....


Seymour pone cara de extrañeza y mira de reojo a Paco Penas, intentando recibir una explicación coherente a lo que escucha, pero éste se limita a taparse la boca con su mano y asomar sus patas de gallo alrededor de sus ojos mientras su risa apagada le hace convulsionarse levemente....


- Mi me han hechou ya un X-Ray...comou se dice....radiougrafía...y un....Blood Test...análisis de sangrei...¿lo ha vistou, doctor?

- Sí, sí, y todo es cobpletabedte dorbal (snif).

- ¿Cómou??


Paco no puede aguantar más la risa...en un principio es un "jiji" sutil, casi imperceptible....pero va aumentando en sonoridad conforme se intensifica el color rojizo de su cara, y la expresión de incredulidad de Seymour.

- Verá, verá....(snif)- el doctor mira el nombre del paciente para cerciorarse de que no se equivoca al dirigirse a él..- ...verá....Seybour....¿do?

- Seymooooouuuuur......- alarga Mr. Paxon vocalizando de forma exagerada e intentando que el médico pronuncie bien su nombre.

- Si, eso he dicho, Seybour....(snif)...

- Seyyyymmmoooouuuurrrr.....

- Seeeyyyyybbbbbbooourrrr.....buedo, buedo.... seyor Paxon (snif). Le decía que aud es prodto para hacer ud diad-dóstico de su doledcia (snif). Decesitabos estudiarlo detedidabedte duradte udos días bas.

- ¿Bas?...la prueba que usted me dijou antes, doctor?

- Dooooo, dooooooo....olvídese de la prueba, hob-bre de Dios...(snif)

- Mi no entiendou que me quiere decir....

- Que vabos a teder que vigilarlo estos días...(snif) le he pedido udos hebocultivos por si tiede fiebre, y segurabedte será decesario poderle algúd adtibiótico ed su tratabiedto.


Y ante la cara de pócker de Seymour, el médico, desesperado y abriendo los brazos en cruz alzó la voz lanzando una pregunta al aire...

- ¿Alguied sabe dód-de puedo edcodtrar ud idtérprete?....

A lo que Paco Penas, respondió sin parar de reír....

- ¿Para Seymour?..¿o para usted???






sábado, 31 de marzo de 2012

DAME VENENO QUE QUIERO MORIR, DAME VENENO...






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Pasaban los días lenta y exasperantemente para Paco Penas que una vez más volvía a sentir en sus carnes el grave problema de "eternalización" de su ingreso, como ya pasara en su anterior y accidentada estancia en la unidad de Medicina Interna.


La única gran diferencia con respecto a aquel primer ingreso, radicaba en que en esta ocasión (tocaba madera) parecía que la Diosa Fortuna le permitía un pequeño desahogo...esta vez Paco Penas no era el blanco de las desdichas, sino un simple testigo de excepción de otro tipo de episodios hospitalarios que le hicieron comprender que en todos los sitios cuecen habas, y que, si bien él tuvo motivos más que suficientes para maldecir su mala suerte en su primer ingreso...en este segundo, el bueno de Paco estaba pasando casi inadvertido para todos.



En esas estaba la juguetona mente de nuestro protagonista, cuando ocurrió otro suceso digno de mención.



Era una tarde típica en la unidad...casi 90 acompañantes y familiares poblando los pasillos, hacinándose por las habitaciones haciendo caso omiso a las recomendaciones del personal de enfermería que insistía una y otra vez en la necesidad de brindarles a los enfermos un entorno sosegado.



Un enfermero le comenta con cierta sorna a una compañera suya, de algo más de mediana edad:


- Colócate las gafas....que no ves nada sin ellas.

Pero ella, antes-muerta-que-sencilla, prefiere la coquetería de una cara "despejada"..asi que acostumbra a "pasear" unas hermosas gafas de desenfadado diseño en unas fundas mucho menos desenfadadas, y practicamente espartanas.



Apoyada en el mostrador de enfermería, se dedica a revisar el tratamiento que se dispone a repartir antes de la llegada de la merienda...coge al azar un pequeño vasito de plástico y lo eleva a la altura de sus ojos, girándolo con sus dedos, comprobando el contenido e intentando adivinar el número de habitación que está rotulado en su exterior...una tarea que resulta realmente complicada...por lo que sistemáticamente aleja y acerca el vasito hacia sus ojos, buscando un detalle, una pista que la "ilumine" sobre el destinatario de cada uno de esos vasitos.



Este proceso lo repite paulatinamente con todos y cada uno de los ventimuchos vasitos de plástico...por lo que tras cinco minutos del mismo "ritual", el enfermero le insiste con bastante más vehemencia:


- Que te pongas las gafaaas!!!



La compañera da la callada por respuesta, sonríe de medio lado y ni corta ni perezosa se lanza a las profundidades de un pasillo de Medicina Interna, colapsada de gente.



Quién sabe si por efecto de una o dos interrupciones en forma de improvisada conversación con un familiar que le pregunta "¿A qué hora pasa sala el médico por la tarde?"...o bien por la señora del 304-2 que solicita un cambio postural...o bien por la bomba de perfusión del 306-2 cuya alarma no para de sonar, y sonar, y sonar...o bien por el caballero de la 308-1, al que todo le parece mal y contesta de muy malas maneras...o quién sabe...quizás por ese chico que acompaña a su madre, la de la 310-3 y que resulta ser un auténtico "adonis" para la enfermera sin gafas...el caso es que, aunque no lo parezca, hay peor mezcla que los peta-zetas con el resfresco de cola: una de las ecuaciones más antiguas de la historia...Miopía+Distracción=Error.



El caso es que la medicación de Paco Penas cayó en la mesita de su compañero de habitación, y viceversa....y éste, ni corto ni perezoso, engulló las pastillas sin comprobar previamente que el número de habitación rotulado en el exterior del vasito que sostenía en sus manos, era el suyo.



De eso se percató Paco Penas, que echó en falta una pastillita de las suyas, y sin embargo no entendía por qué le habían colocado dos comprimidos nuevos. Fue al mirar el número rotulado en el vasito cuando comprobó el error.


Para entonces, el intercambio de medicación ya se había producido en dos habitaciones más,de forma que a medida que se descubría un nuevo error en el reparto de pastillas, la voz de alarma iba corriendo y los familiares acudían "en peregrinación" al mostrador de enfermería pidiendo una, dos y quince explicaciones diferentes...



La hija del compañero de habitación de Paco Penas, una señora aparentemente educada pero de naturaleza histérica, le pregunta qué tipo de medicación toma él.


- Pues exactamente no lo sé señora...- responde Paco.


- ..es que mi padre es alérgico al ácido salicico-salítico...o como se llame...¿usted toma de eso?


- Pues creo que sí, señora, aunque creo recordar que...


- AAAAYYYYYY........(dándose una palmada sonora en el muslo derecho).....QUE ME LO VAN A MATAAAAAR......(coge impulso, inspira profundamente, y con la misma entonación de una sirena de fábrica, grita).....¡¡¡eeeeenfeeeeermeeeEEEEEEEERAAAAAAAAAAAA!!!


- Señora, que lo que yo le quería decir es que....


- No me diga máás, no me diga mááás......esto es de "jurgado de guardia"....



En eso aparece el enfermero....alarmado por los gritos.


- ¿Qué sucede?


- ¿Cómo que qué sucede?...¡¡que me lo vais a matar!!....¡¡que vais a cometer un genocidio!!...


- Señora (intenta mediar Paco Penas)....que antes le quería decir que...


- ....y de esto se entera el Jefe Supremo vuestro...que mi padre es alérgico al ácido sincalicatisílico, y le habéis puesto una pastilla de esas!!!


- Espere que lo comprobemos, señora..- responde el enfermero.


- ¡¡qué vas a comprobar!! que le habéis dado las pastillas de este otro señor!!!


- Bueno, sí, técnicamente es así (responde Paco), pero en verdad yo esa pastilla....


- Llama al méédIIIIICOOOOOOODEGUARRDIAAAAAA!!


- Señora, ¿está usted segura de que se ha tomado esa pastilla?


- A eso iba yo, joven...(responde Paco Penas)...


- ¿Cómo no voy a estar seguuuurAAAAAAAAAAAA??....que le habéis dado el ácido sacilistifilítico de este buen hombre y se lo ha engullido como los pavoooos....


- Señora, que sí, que se ha tomado las pastillas del paciente de al lado, y sentimos el error....(intenta calmar el enfermero)


- ......¿Dónde está el Presidente del Hospital? ¡¡quiero poner una quejaaaa!!


- ...pero en la merienda no tiene el ácido acetilsalicílico, señora....eso se le da en el almuerzo....


- ...eso es lo que llevo intentando decir todo este tiempo... añade Paco.


- ¡¡¡¡¡¡¡¿¿Y POR QUE NO ME HA DICHO USTED NADA Y SE HA QUEDADO AHI CALLADO TODO ESTE TIEMPO CON EL SOFOCO QUE YO TENÍA????!!!!!



¿Hay algo peor que una miope distraída?....puede que si: una histérica que no escucha....




miércoles, 21 de marzo de 2012

EN BUSCA DEL ALTA PERDIDA










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Tenía en aquel entonces Paco Penas un compañero de habitación llamado Gregorio. No era un tipo especial, ni muchísimo menos...mediana edad, algo desgarbado, pelo canoso, cara de póker, de pobre espíritu....su imagen habitual en la planta era con un periódico o revista bajo el brazo, o con los auriculares de su radio de bolsillo puestos....totalmente ajeno al mundo hospitalario que le rodeaba.
Ingresó por un síndrome febril a filiar, y tras casi dos meses de estancia con su correspondiente batería de pruebas diagnósticas (que incluyeron radiografías, TAC, RNM, colonoscopia, enema opaco, analíticas ordinarias y urgentes, hemocultivos seriados, urocultivo, coprocultivo, etc...) Gregorio parecía más parte del mobiliario que un enfermo de la unidad. Las enfermeras de la planta entraban en la habitación y lo saludaban con la familiaridad que se saluda al panadero de la esquina, al cobrador del seguro de decesos o a Matías Prats cuando se mete en nuestros televisores para informarnos de la actualidad.





Cierta mañana, una enfermera entra en la habitación y tras dar cortésmente los buenos días a todos los presentes, coloca la manga del tensiómetro en el brazo izquierdo de Gregorio y comienza a inflarlo.


Tras la toma de la tensión arterial, Gregorio, sin perder su inexpresividad habitual, pregunta...


- ¿Cuánto tengo de tensión?


- Tienes doce-seis, Gregorio...está muy bien.


- Ah....entonces me puedo ir de alta, ¿no?


- Siii (sonríe con sarcasmo la enfermera)...en cuanto su médico lo considere oportuno...un día de estos....-contesta mientras recoge el tensiómetro y lo deja sobre el carro de curas.


- Qué raro....me dijo esta mañana que me iba hoy...



El rictus de la cara de la enfermera cambia radicalmente, la sonrisa desaparece y se queda mirando fijamente a Gregorio.


- ¿Cómo ha dicho? ¿Que le han dado el alta?


- Sí, señorita....hace un rato estuvo aquí el médico y me dijo que hoy mismo me iba a la residencia.


- Pero si a mí no me ha dicho nada....y hace cinco minutos que he estado hablando con él. Iré a ver si lo localizo y lo aclaramos.



La enfermera, furibunda, se dirige resoplando y con aire marcial y enérgico hasta el estar de enfermería....busca por todos los rincones, pero no encuentra al médico en cuestión....en la sala de reuniones tampoco está.


Pregunta a algunos de sus compañeros que en esos momentos están pasando sala, pero ninguno sabe dónde puede haber ido.


- ¿Estará en consultas?....- le sugiere uno de ellos.


- Yo no sé quién está en consultas hoy...de hecho no sé nunca quién está en consultas.


- Ah, pues yo tampoco...(ríe sonoramente el médico).


- Bueno, llamaré a consultas a ver si por casualidad está ahí.



Dicho y hecho, tras cuatro tonos de llamada, alguien descuelga el teléfono....pero no es él.


Desesperada, la enfermera se dirige al Despacho de Medicina Interna y pregunta a las secretarias si saben el paradero del internista, recibiendo un nuevo "no" por respuesta.


- ¿Y por casualidad sabéis si a Gregorio Barilla le han dado el alta?


- Pues tampoco sabemos nada...- contesta una de ellas, mientras interroga con la mirada a su compañera, que niega rotundamente con la cabeza.



A todo esto, Gregorio ya pasea pasillo arriba, pasillo abajo, vestido de calle...con sus inseparables auriculares puestos, esperando pacientemente a que el médico le traiga el informe de alta para poder irse a su casa.


- Creo que hoy estaba de guardia...¿le has llamado al corporativo?....- le comenta una compañera a la enfermera.


- No, no lo he hecho...ahora mismo lo hago....a qué teléfono tengo que llamar...¿cuál de los dos que hay aquí apuntados?


- Al primero no, que no funciona....llama al segundo.


(biiiiiiip, biiiiiiiip, biiiiiiiip.- Ha contactado usted con el Buzón de Voz del ....)
- Me sale el buzón de voz....
- Llama a Centralita, quizás ellos puedan hacerlo.
- De acuerdo....por intentarlo......
Al cabo de casi dos interminables minutos en que nadie coge el teléfono en Centralita, una voz masculina responde.....
- ¿Sí?
- ¿Centralita? Ponme con el internista de guardia...
- Buenos días, ¿no?
- Si, si, buenos días, y todo lo que tú quieras, pero ponme con el internista...
- Mujer, es que si me lo pides así, no sé si ponerte....
- Mira....¡¡no me toques más el....!!
- Vale, vale....ahora te pongo..."simpática"....
La enfermera está casi fuera de sí....el color rojo empieza a apoderarse de sus mejillas, el ritmo e intensidad de sus resoplidos aumentan exponencialmente conforme avanzan los minutos, y el hecho de tener a Gregorio apoyado en el mostrador esperando la "licencia" para irse a su Residencia, tampoco es que la tranquilice mucho.
Tras un par de intentos, el señor de Centralita le comunica a la enfermera que no es posible localizarlo.
- ¿Hay algún teléfono móvil de él por ahí apuntado?
- Espera que lo mire...(pasa otro larguísimo minuto)...aquí está...te paso con él...
(biiiiiiip, biiiiiiip, biiiiiiip, biiiiiiip.- El número al que llama, no está disponible en este momento...).
Nada. Imposible....la enfermera sopesa entonces tomar medidas drásticas. Hay veces que es necesario decidir sin importar las consecuencias de los actos...¿Llamar al Supervisor? ¿Para qué? ¿Qué es eso?...¿Llamar al Jefe de la Guardia?...¿acaso solucionaría el problema?...no....la decisión estaba tomada....ni corta ni perezosa, rebusca en una vieja lista telefónica y llama a....¡¡la Cafetería!!.
Y tras otros dos minutos más de conversación con un camarero, y escuchando de fondo el sonido de las tazas apoyándose en los platillos, el silbido de la máquina del café, y decenas de conversaciones lejanas, por fin....el internista se pone al teléfono.....
- Díííígame....
- ¡¡Por fin!! Llevo toda la mañana buscándote....
- Pues aquí me tienes...(jeje)....¿qué querías?...
- A Gregorio Barilla...¿le has dado el alta?..
- ¿¿Yooooo??....noo, ¿por qué?
- Dice que le has dicho que hoy mismo se iba a la residencia....
- No, no, no, no....le he dicho que hoy a las cinco tiene una resonancia.

Y es que no hay nada más complicado en este mundo, que entenderse con alguien un poco tieso de oído...y más aún si lleva auriculares.

lunes, 12 de marzo de 2012

EN OCASIONES...VEO CELADORES








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La noche transcurrió rápida y plácidamente. Tras el amago de amotinamiento de los pacientes de la habitación 307 contra el maquiavélico y poderoso "Dr No" que aquel fatídico día había estado de guardia, la planta se sumió en una paz asombrosa, y los primeros rayos de sol despuntaron en la fachada del arcaico y vetusto centro hospitalario sin que hubiera que lamentar más incidentes.

Aquel era un día especial.

El ánimo de los enfermos en general (y masculinos en particular) era muy diferente...desde el comienzo de la jornada, los televisores vociferaban con los informativos que dedicaban espacios larguísimos a un acontecimiento único, irrepetible, y que podía marcar el futuro de toda una nación....¿Elecciones Generales?...¿La Boda del Príncipe?...¿¿¿¿El no-divorcio de Belén Esteban????.....¡¡nooooo!!...aun más importante: ¡¡¡El R.Madrid-Barça!!!....¡¡¡El Partido del Siglo!!!....aunque a esas alturas de siglo ya se habían disputado casi una docena de "partidos del siglo", no había duda de que aquella sí era la definitiva...al menos eso decían los diferentes informativos.


La mañana dio paso a la tarde y Paco Penas aguardaba impaciente el comienzo del partido, transistor de bolsillo en mano, mientras en la planta todo era tranquilidad hasta la hora del pitido inicial.


Al menos aparentemente....

En el mostrador de enfermería, una enfermera con claro gesto de indignación, apoyaba su mano derecha en la cadera mientras con la izquierda sujetaba el teléfono contra su oído...

- ¿¿Oye??...¿¿celador??...mira, que te estamos esperando desde hace media hora...que ya hemos empezado los cambios de pañales...

- Ahora, ahora...es que tengo que bajar una gasometría urgente de la UCI, ¿sabes?

- Bueno, pero date prisa que tenemos mas de veinte encamados esperando.


A los diez minutos, los timbres de la planta empiezan a caerse de tanto sonar...los pacientes demandan el cambio de pañal que no llega.

De nuevo llamada de telefono al celador de la tercera planta....esta vez no cogen el teléfono.

- Llama al cuarto de celadores...-recomienda su compañera.

Tras dos o tres tonos de llamada, alguien descuelga el teléfono...

- ¿¿Celadores?? ¿¿Está ahí el celador de la Tercera??

- Eeeeeemmm....noooo....nooooo....ha ido aaaaa.....a subir una camilla para una gammagrafía.

- Oye, dile que llevamos esperándolo más de media hora y que hay que hacer los cambios de pañal, que las compañeras auxiliares ya han empezado sin él...

- Vale, yo se lo digo.


Ante la gravedad de la situación y la creciente hostilidad de los pacientes que demandan atención, se sugiere llamar al "celador de apoyo". De nuevo la enfermera teclea enérgicamente en los botones del teléfono, se echa hacia atrás un rebelde mechón de pelo y espera la respuesta.

- ¿¿Oye?? ¿¿Celadores??...¿¿quién está de apoyo??

- ¿¿De apoyooo??....eeeeeeeee.....esteeeeee.........espera que te lo paso.... (tras unos segundos)....¿si? ¿digame?.....

- ¿¿Celador de apoyo??

- Si, soy yo...bueno no soy yo, pero es que ahora no puede ponerse....¿quieres que le diga algo?

- Si, que nos llame a la planta.

- ¿A qué planta??

- ¡¡¡A LA TERCERAAAAA!!!

- Vale, vale...

Tras otros diez minutos de espera, suena el teléfono en el mostrador de Medicina Interna.

- Medicina Interna, dígame.

- Si...soy el celador de apoyo, ¿qué quieres?

- Mira, hemos llamado a tu compañero de la Tercera y al parecer está liado..¿tú puedes subir a echarnos una mano?

- Peroooo, es que eso no es cosa mía....

- Como que no es cosa tuya...

- Que no, que eso es cosa del celador de la Tercera...yo estoy de apoyo....

- Y bueno...¿que se supone que es eso?...¿qué tiene que hacer un celador de apoyo?

- Pueeeeees...eso.....que estoy de apoyo....pa apoyar....mira, aqui viene el de la Tercera... (tras varios segundos) ...¿si? ¿dígame?

- Oye que te hemos llamado antes y no lo has cogido...

- ¿¿ A mííí??.....qué raaaroo, a mi no me ha sonado el teléfono. ¿Qué querías?

- ¡Cómo que qué quiero! Lo mismo que las dos veces anteriores que te llamé, que te subas para los cambios de pañal...¡¡ya!!

- Vale, vale...


Al cabo de otros diez minutos aparece un celador por la puerta...

- Hombre, por fin...ahora que ya están acabando con los cambios de pañal las compañeras...

- No, no, no....yo no...eso, el celador de la Tercera...

- ¿Cómo que el de la Tercera? ¿entonces tú quién eres?

- Yo el de Observación que venía a por una cama para un ingreso, y para bajarles una bomba de perfusión que es de ellos...¿qué cama me tengo que bajar?

- La 303-2...toma, aquí tienes la bomba.


El celador toma la bomba en sus manos y emprende el camino a los ascensores....

- Oye, oyeee.....¿no te ibas a llevar la cama?

- Sí, pero primero me voy a bajar la bomba...

- Pero alma de Dios....¿¿no te puedes bajar la bomba encima de la cama y te ahorras un viaje??


Y con la bomba en su regazo, desapareció por la puerta de un ascensor.


Poco después, el celador de la Tercera aparecía justo en el momento en que las auxiliares, pelo revuelto y jadeantes, se quitaban los guantes tras la faena del cambio de pañales...

- ¿Ya no os hago falta?

- Noo, hijo nooo....ya nooo.

Y una de las enfermeras dice...

- Si no te importa, ahora nos tienes que ayudar a sentar a un abuelito en el sillón....

- Vale, vale, -responde el celador.- ...pero eso....cuando yo meriende....que ya es mi media hora.








sábado, 3 de marzo de 2012

LA GENTE DE LA 307 CONTRA EL DR. NO


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Como ya le ocurriera en su anterior ingreso en Medicina Interna, Paco Penas no podía contener su estado de nerviosismo. Tras la tranquilidad (casi extrema) que había saboreado en la UCI durante todo el mes anterior, ahora se encontraba de bruces con la realidad de una planta con 34 enfermos y que en la hora punta de la tarde, acogía a casi 90 acompañantes y familiares que pululaban pasillo arriba, pasillo abajo...
Había visitantes que (para colmo) conocían a dos o tres pacientes ingresados, y se dedicaban buena parte del tiempo a deambular de habitación en habitación para visitarlos a todos.
Más que una visita, lo que se vivía en los pasillos de Medicina Interna era un Evento Social...seguramente en algunas casetas de la Feria, se agolpan menos personas que las que aquella tarde se hacinaban en el estrecho pasillo de la unidad...y seguramente en esa misma caseta de Feria el ruido era mucho menor.
Los enfermos se encontraban en un estado de estrés nada desdeñable, algunos mantenían los ojos sumamente abiertos, casi sin pestañear en lo que vulgarmente se conoce como "expresión de acojonamiento agudo", mirando a todos lados y en estado de máxima alerta por las voces y gritos de la visita de turno.
Y como era de esperar, esa noche, una vez que la marabunda abandonó la sala...nadie podía pegar ojo.
Capítulo especial merecían los pacientes de la 307...nada raros aparentemente. El único problema común en todos ellos era que no podían conciliar el sueño.
Así que solicitaron la "ayuda" del enfermero del turno de noche que con sus ojeras, su barba y su melena alborotada, se puso en contacto con el internista de guardia para consultar si podía dispensarles un "empujoncito" farmacológico para poder descansar.
Pero cruel es la vida del paciente que se encuentra en manos de un internista poco amigo de esas ayudas...
- Eso, que se lo paute su médico mañana...-contestaba el internista lacónicamente al otro lado del teléfono.

Así que el enfermero, ni corto ni perezoso, comunicaba la negativa a los pacientes de la 307...y estos se indignaban aún mas, y menos podían conciliar el sueño.

- Les puedo preparar una tila....-les decía, intentando calmar los ánimos, a lo que los tres enfermos respondían con aspavientos y malos modos, "defecándose en la prostituta progenitora" del internista de guardia que no había tenido a bien atender sus demandas.

La tensión iba en aumento. Paco Penas se acercó (en parte por su habitual prestancia a aliviar al necesitado, en parte por pura curiosidad) e intentó mediar en el "conflicto".

- ¿Qué sucede?.- preguntó al enfermero.
- Motín a bordo.- respondió entre dientes y retrocediendo poco a poco mientras las voces de los pacientes aumentaban en intensidad.
Uno de ellos, le dice al enfermero...."por lo menos me podrán dar algo para el dolor de cabeza que tengo con la escandalera de esta tarde, ¿no?"...
- Ahora mismo le pregunto al internista.

Cuando al otro lado del teléfono recibió por respuesta un nuevo "Eso, que se lo paute su médico mañana", el enfermero tragó saliva.
Madre mía...con lo sencillo que es tomar decisiones, más cuando te pagan precisamente para ello...y no estábamos hablando de una operación a corazón abierto, o de decidir entre la vida de un paciente y una amputación traumática...no....era una cefalea..
Paco Penas observaba el cuadro apoyando la espalda en la pared del pasillo, que ya a esa hora estaba a oscuras, y con los brazos cruzados.
Vió la expresión desencajada del enfermero cuando se dirigía a la 307 para comunicar la "buena nueva", y le dijo...
- Nada, ¿verdad?....que no hay manera...
- Esta noche me pasan a cuchillo los de esta habitación...-respondió sin pestañear a Paco.
- Habría que ver al médico si no pudiera dormir...
- Eso no lo veremos ni usted ni yo, Francisco...vamos, que no le vamos a ver el pelo por aquí aunque estuviese la planta en llamas...
Paco rió con timidez...
Cuando el enfermero comunicó al paciente que tampoco tendría alivio para su cabeza, temió realmente por su integridad física, y tuvo que aguantar el aguacero de improperios....
"....valiente poca vergüenza que tenéis todos aquí, porque yo te estoy pagando a tí, porque llevo venticuatro años cotizando a la seguridá sociá, pa que venga un greñúo como tú a negarme una puta pastilla de miiiiiierda...dime a quién tengo que reclamar, quiero ver inmediatamente al Jefe Supremo vuestro..."

Y en ese momento, el enfermero se dijo, "si hemos de morir, muramos....pero que el Almirante apechugue primero"....y les dijo a los presentes...

- El internista está ahora mismo en el despacho...si quieren ir allí a reclamarle algo...

Dicho y hecho....los tres pacientes, avanzaron con paso firme, rápido y decidido, bufando y vociferando hasta llegar a la puerta del despacho que empezaron a aporrear con ímpetu.
El enfermero, entrecerró las puertas de la unidad para que las voces no alarmaran al resto de pacientes que intentaban dormir, y esbozó una maliciosa sonrisa de victoria que no pasó desapercibida para Paco.
El tumulto duró un rato....el que tardó el internista atrincherado en llamar a los miembros de Seguridad del hospital para que desalojaran a los tres pacientes cabreados.

Paco volvió a su habitación, se metió en la cama...e intentó descansar un poco. Sus compañeros de cuarto dormían plácidamente al igual que sus acompañantes.
Y en el feliz velo del comienzo del sueño, justo cuando Paco estaba a punto de caer rendido escuchó....un sonido....

-JU-JÁ.......UEEEEEEEEEEEEEEEEEEE

Paco despertó sobresaltado...

- CHIQUITÁN, CHIQUITITANTANTAN, QUETUN-PAN-PAN, QUETUN-PAN, QUETEPETEPE-TAN-TAN-TAN, QUETUN-PAN-QUEPEN....

Una de las acompañantes de la habitación se levantaba tambaleándose y medio dormida, buscando su teléfono móvil que al máximo volúmen, ofrecía un concierto gratuito de Chimo Bayo para todos los presentes.

- CHIQUITÁN, CHIQUITITANTANTAN, QUETUN-PAN-PAN, QUETUN-PAN, QUETEPETEPE-TAN-TAN-TAN, QUETUN-PAN-QUEPEN....
¡¡¡EX-TA-SÍ....EX-TA-NO...!!!

Finalmente tras palpar por entre las mantas y el sillón, consiguió vaciar el bolso sobre la cama y responder la llamada de teléfono.
Al descolgar, alguien preguntó...

- ¿Estás dormida?

Pregunta inteligente, si señor...

Así terminó la accidentada tarde-noche del reingreso en Medicina Interna de nuestro protagonista.
Como diría Don Anselmo (padre de Paco Penas) en más de una ocasión a su hijo: "pa mear y no echar gota"...