martes, 23 de noviembre de 2010

"EL CHORI"....Y EL PRIZIDENTE (2ª PARTE).


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Tras el breve incidente periodístico en el exterior del hospital, y mientras el atribulado reportero (dicharachero) de Canal Sur intentaba dar mil y una explicaciones coherentes y convincentes a todos los allí convocados, Zé Manué "El Chori" avanzaba con paso firme hacia la entrada principal, custodiada como era habitual por el "glorioso cuerpo" de Seguridad.
Allí, cuatro enormes muchachotes vestidos con un uniforme paramilitar caqui más elegante y nuevo que el de costumbre, se ponían de puntillas y estiraban el cuello hasta donde el esternocleidomastoideo les permite físicamente intentando saber "qué cojones" sucedía fuera, agarrando fuertemente con una de sus manos el transmisor portátil esperando en cualquier momento una llamada de emergencia del exterior, del interior....o de donde viniese.
Parecía que en cualquier momento se escucharía la voz de Mel Gibson o Bruce Willis gritando "Mayday, mayday...".
Era tanta la expectación y el tumulto provocado fuera que no acertaron a observar como "El Chori" llevaba bajo sus ropas el enorme bulto de una cámara fotográfica valorada en casi 3000 euros....salvo uno de ellos, que le pareció extraño ver a alguien con pijama entre tanto traje de gala. Así que con aire marcial y voz autoritaria, llamó al Chori.

- Eh, tú....el del pijama.

El Chori paró sus pasos en seco, y se giró sobre sus talones como si de un recluta se tratase.

La figura de Zé Manué era un auténtico poema. A su desgarbada y esquelética silueta se añadía un enorme bulto bajo el pijama (a la altura del abdomen) que sujetaba con ambas manos como si fuera una embarazada que mimosamente acuna a su futuro vástago.

- ¿Qué llevas ahí abajo?. - sus compañeros dejan de observar el rifi-rafe exterior, y con mirada acusatoria se fijan en nuestro protagonista.

- Ná, zeñó zeguridá. Un regalo de mi Chana.
- ¿Cómo que un regalo de tu Chana?...a ver, enséñamelo.


El Chori traga saliva y mira de reojo la puerta de salida más cercana mientras los cuatro vigilantes de seguridad caminan lentamente hacia él a la vez que van separándose unos de otros para cubrir más terreno, con andares de cowboys. A los ojos del Chori son los Cuatro Jinetes del Apocalipsis... no hay escapatoria posible.
Contrariado, Zé Manué saca de debajo de su blusa una cámara Nikon D700 con muy pocos usos, y la muestra a los presentes alargando el brazo.
La cara de admiración y sorpresa de los guardias es fácilmente deducible. Tras unos segundos de silencio, uno de ellos (el que parece ser más listo....mejor dicho, el más "enterao") da unos pasos al frente, observa el aparato y lo coge con una de sus manos mientras con la otra se apoya en su cadera.
Le da una vuelta frente a sus ojos, dos, tres....
Se coloca la cámara justo enfrente y mirando fijamente al Chori le dice....
- ¿Esta cámara te la ha regalado tu Chana?
- Zi, zeñó. Con la paga que ma quedao pol-la menuvalía.

- ¿Tú me tomas por idiota? ¿te parece bonito?
- Zeñó yo le uro pol-lo má zagrao que yo no creo custé zea indiota ni ná de ezo, ze lo uro pol mi Chana y pol-la güela Zunción que undivé la tenga zugloria bendita....
- ¿¿¿Te parece bonito meter esa cámara aquí dentro.....sin hacernos una foto de recuerdo a nosotros???? ¡¡Para una vez que nos visten de bonito!! Anda, anda....tíranos una fotito.

El seguridad le devuelve la cámara y llama a sus compañeros que animosamente y muy sonrientes posan juntos pasándose un brazo por encima del hombro. No contentos con esto, uno de ellos llama a otros dos compañeros por el transmisor para que suban a hacerse la foto de marras. Uno se peina con la palma de la mano, otro estira hacia abajo su chaqueta para que no parezca arrugada...otro deja su transmisor sobre el mostrador de la entrada principal y en un abrir y cerrar de ojos está en el bolsillo de la blusa de El Chori.
Finalmente, Zé Manué hace la foto de familia al personal de seguridad que posa con randiantes sonrisas ante la cámara.
El Chori recibe la gratitud de los fotografiados y sube en el ascensor resoplando y secándose el sudor de su frente con la manga de su blusa.
Con ligereza recorre el pasillo de Medicina Interna hasta su habitación y una vez allí llama a su primo Zequié para que vaya a recoger la mercancía en el sitio convenido de siempre...en la calle, justo bajo la ventana.
Al cabo de diez minutos, Zequié vocifera bajo la ventana y El Chori se asoma.

-Zequiéééé, ten cuidaíto questoj mu delicao...- y dicho esto deja caer la cámara que recoge Zequié con habilidad (en este tipo de disciplinas, Zequié sería campeón olímpico).
El primo del Chori emprende el camino, justo cuando Zé Manué se percata de que tiene el transmisor en el bolsillo de la blusa, y grita a Zequié.

- Zequiééééé, esperaaaaa, que tengo otra cozaaaaaa...
- Tíramelaaaaaaa.....


Justo en el momento que El Chori lanza el transmisor con todas sus fuerzas, un tumulto de periodistas, viandantes y guardaespaldas comienzan a abandonar el recinto hospitalario porque la visita del Presidente ha concluído.
Huelga decir que al igual que Zequié sería campeón olímpico en "recogida de objetos volantes robados", El Chori no pasaría de la primera ronda de "lanzamiento de objetos" en unos campeonatos comarcales, ya que todo lo que Dios le concedió en el difícil arte del hurto, se lo negó en el de la puntería.
Y allí iba ese pesado transmisor volando, volando, volando....hasta aterrizar con sumo estrépito sobre la cabeza del Presidente que acababa de salir por la puerta principal.
¡¡CRACK!!
Silencio sepulcral.
El Presidente planta una de sus manos sobre la cabeza y un fino hilillo de sangre cae por su frente...
¡¡¡Atentaaaado, atentaaaaadoooo!!!.....la gente corre, se empuja, se pisa, huye despavorida en todas las direcciones, mientras los guardaespaldas cogen al Presidente en volandas y lo vuelven a introducir dentro del recinto buscando un refugio seguro.
El propio chófer del Presidente, que ya tenía el coche arrancado, se baja del mismo y corre hacia el interior pensando que alguien con una mira telescópica ha puesto el visor apuntando a su espalda.
Los reporteros llaman a sus respectivas emisoras mientras buscan un sitio donde parapetarse. La noticia ha saltado: "Ataque al Presidente de la Junta de Andalucía".
Entre tanta confusión, los guardaespaldas han llevado al Presidente a través de los ascensores al sótano para que sea atendido en Urgencias.
Y mientras, El Chori permanece en la ventana boquiabierto mirando la escena.

Zequié se encoge de hombros, y asustado por los acontecimientos sucedidos mira al Chori y le pregunta....
- ¿Y ahora cazemo, Chori?...
Y Zé Manué, con su cara de póker habitual, contesta a su primo.
- No zé, primo...de momento llévate er coche de laj banderita, y aluego te llamo....

(CONTINUARÁ....)







viernes, 8 de octubre de 2010

EL "CHORI"....Y EL PRIZIDENTE (1ª Parte)



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Paco Penas firmó su alta voluntaria en el mostrador del control de enfermería, tomó en sus manos varias bolsas de plástico donde portaba sus pertenencias, y resoplando como quien deja atrás un auténtico infierno, caminó hacia los ascensores.


Mientras esperaba a que llegara el "elevador salvador" que lo transportara a la planta baja, y a la libertad de la calle, no paraba de pensar en la cantidad de sucesos que había soportado estoicamente y que pusieron a prueba no sólo su salud, sino su propia cordura.

Una última mirada al pasillo de aquella planta....Paco vislumbra la reconocible figura del otrora compañero de habitación, Zé Manué "El Chori", que lo observa plantado inmóvil y hace ademán de levantar la mano para despedirse.

Finalmente Paco se introduce en uno de los ascensores y desaparece....


El Chori sigue mirando hacia los ascensores con aire melancólico y el alegre celador de la mañana se le acerca para animarlo y le dice....

- ¿Qué?....lo vas a echar de menos ¿verdad?.

El Chori sin pestañear contesta.


- No paza ná...tengo su móvil...


- Eso está muy bien, así lo puedes llamar y habláis cuando queráis. No, si al final seréis amigos y todo....



Efectivamente, el Chori tenía el móvil de Paco. Concretamente un Nokia 2680 Slide de color azul, con bluetooth y cámara VGA incorporada que se había comprado poco antes de su ingreso en la planta. En uno de tantos descuidos mientras recogía sus cosas, el Chori consiguió sisarle el teléfono en cuestión y lo sustituyó por el mando de la TV.


Para cuando Paco se dió cuenta del trueque, el Chori ya había llamado siete veces a la Chana, dos veces a su primo Zequié, cuatro a su tío Uzebio, el de Leganés, y unas catorce a números de líneas eróticas.

Posteriormente, con la cámara se hizo una foto asímismo sonriendo y dejando entrever sus innumerables huecos dentarios, y una última foto bajándose el pantalón y enseñando el culo, que envió después a todos los contactos de Paco.

Una última llamada al primo Zequié, que recogió el móvil bajo la ventana y se lo llevó para vendérselo al chino....el negocio le había salido redondo al Chori.



Algo pasaba aquella mañana en el hospital. Cuando el Chori había salido a las escaleras a fumarse medio paquete de tabaco, se había dado cuenta de que el movimiento en el personal era un tanto nervioso y caótico. Los directivos y supervisores caminaban nerviosamente de un lado a otro dando órdenes y más órdenes, y el personal de seguridad parecía más numeroso que de costumbre....¿qué estaba sucediendo?

El Chori, intrigado, le pregunta a una de las auxiliares y ésta le responde:



- Es que hoy viene a La Línea el Presidente de la Junta de Andalucía, y dicen que a lo mejor visita el hospital.


- Aaaahhhh, por ezo han cambiao laj banderitaj de Ejpaña y de Andalusía, ¿no?...claaaaaro, ahora están má nuevesita, pa que laj vea er prizidente....y por ezo laj limpiadora ejtan friega que te friega por to loj lao....


- Hombre, hay que tener esto decente para una visita importante.


- Pódía vizitannos to loj día, ¿verdá?, ja-ja-ja-ja.....




Tras un par de horas de intensa actividad hospitalaria, el Chori observa una multitud concentrada en la puerta del Hospital. Reconoce a varios profesionales sanitarios que visten sus mejores galas, y una espesa nube de periodistas y fotógrafos se pelean por cada metro cuadrado de espacio.

El Chori se desliza sigilosamente hasta los ascensores y llega a la planta baja. Plenamente consciente de que el tumulto de fuera es enorme, se infiltra entre la multitud con su pijama celeste tres tallas más grande y aguarda pacientemente, sin hacerse notar.



A lo lejos un imponente coche gris metalizado con la bandera andaluza en el capó, escoltado por dos guardias civiles en moto se aproxima a la entrada. Los flashes se disparan, los codazos vuelan, y los directivos sanitarios enseñan sus sonrisas profidén (ellos se ponen derecho el nudo de la corbata; ellas se atusan el pelo con delicadeza). El Chori ya lleva "recolectadas" dos carteras, un mechero y un cupón-descuento de Carrefour.


La puerta se abre, y un señor impecablemente trajeado se baja del vehículo mientras cuatro enormes guardaespaldas (con Ray-Ban último modelo, y muy malas pulgas) le rodean apartando a manotazos a la gente. Las ráfagas de flashes aumentan de intensidad....el Chori ya tiene cuatro carteras.

El griterío es ensordecedor....¡¡Sr. Presidente!!....¡¡Sr. Presidente!!...Unas palabras para Canal Sur....¡¡Aquí, Sr. Presidente!!....Por favor, unas palabras...¿Cómo está siendo su visita al Campo de Gibraltar!!!...Por favor....

El Chori se acerca al reportero de Canal Sur y le dice al oído...

- Asín no te va a sé caso en la vía, amigasho....déjame a mí.


El Chori coge aire en sus raquíticos pulmones, ahueca sus manos alrededor de la boca en forma de altavoz y grita de forma prodigiosa:

- ¡CAAAAAAAAABEEEEEEEEEEEEESAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!



El silencio es sepulcral. Todos buscan al culpable de tamaña afrenta y dirigen su mirada hacia donde está el Chori, que con su dedo índice señala acusatoriamente al reportero de Canal Sur que lo mira pálido y sudoroso.


- Y-Yo.....le juro que no.....yo no.....él vino y.......después me dijo que.....¿no pensará que yo....?.....



Y mientras volvía el griterío y la confusión a la muchedumbre, el Chori escapó de camino a la planta, no sin antes llevarse la cámara del fotógrafo del "Europa Sur" entre las ropas.

Era una excelente ocasión para ganar dinero...y el Chori no iba a dejar pasar la ocasión....faltaría más.


(CONTINUARÁ....)


jueves, 9 de septiembre de 2010

UNA DE CHORIZOS...


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El suave traqueteo del carro de la ropa empujado por las auxiliares de Medicina Interna era el "toque de diana" oficial en la 3ª Planta, y de ésta dulce manera los pacientes abandonaban su descanso (unas veces reparador, otras no) para iniciar una vertiginosa jornada de visitas de familiares, pase de sala, toma de tensiones y de temperatura, y en muchos casos, aseo y curas.
El odioso sonido de un timbre cada cinco minutos, acrecentaba la sensación de estrés, de laborioso y constante trabajo por parte de un personal mínimo, pero eso sí, de infatigable trabajo.
Nada parecía haber cambiado entre las cuatro paredes de la unidad. Cada día unos se iban a casa, otros se iban con San Pedro, y algunos ingresaban rezándole no sólo a San Pedro, sino a todos los santos del cielo, por abandonar la sala a la mayor brevedad posible y de una sola pieza.
Y allí, en mitad de esa escena de atropelladas idas y venidas de pijamas blancos, de rostros cansados, sudorosos y crispados....destacaba una escueta figura entre todas las demás.

Pequeño, raquítico, de tez morena, descalzo, con un pijama celeste cuatro o cinco tallas mayor de lo que debiera,...se asomaba a duras penas por el mostrador del control de enfermería, enseñando tan sólo la nariz y la parte alta de su cabeza.
- Mushashaaaaaaaa.....mushashaaaaaaaaaaaa.
A veces acompañaba su llamada, con el insistente golpeteo de sus huesudos nudillos sobre el mostrador, como el que pide la atención de un camarero en el bar antes de dar buena cuenta de una tapa de ensaladilla rusa con una cerveza.
- Muuuu-shaaaaa-shaaaaaaaaaaaaaaaaaa......MUUUSHAAAASHAAAAAA
Una auxiliar, mientras seca el sudor de su frente con el dorso de su enguantada mano, le pregunta.
- Qué quieres, Jose Manuel....
- Ujté perdone, zeñora, que ujté zabe que no quiero molestá ni na porel ejtilo, ¿zabusté?....ej que verá....ejta mañana ma levantao mu má...me ziento como zi tuviera unaj cuantaj bola de hachí en el istintino...no ze pienze ujté mal, que yo no ej que zepa lo que é ezo, fartaría má, que yo zoy una perzona dezente, porque a mí menzeñó mi agüela Zunzión que Dió la tenga zu gloria quen la vida había que sé desente, honrao y trabajadó, ¿zabusté?. Y yo intintao sé desa manera de sé, pero mi primo er Zequié me metió en la droga y he zío mu mala perzona y hecho de zufrí musho a mi mama, ar papa y a mi güela Zunzión, que Dió la tenga zu gloria, que yo la quería una jartá....

- Bueno, qué quieres...
- responde impaciente la auxiliar.
- No zenfade zeñorita, quejque a veze me aturullo y ze me va la pelota y no zé lo que quiero disí, ¿zabusté?...güeno, lo que disía.....que tengo una jambre que me comía er corchón de mi cama, ze lo uro por undibé, ze me caigan lo zacai a peazo zi miento.....
- Jose Manuel, son las 8 y media de la mañana...queda sólo media hora para que venga el carro con los desayunos....anda, vete un ratito a tu cuarto, ya verás cómo se te pasa.

- Grazia, zeñorita....¿no tiene un colacaíto que darme? Zi e na má que un momentito, ej que tengo un ruío de tripa que no pueo con é, ¿zabusté?...

- Chiquillo, te acabo de decir que te esperes un ratito, que estamos ocupados todos. Aguanta media horita como todo el mundo...

- Vale, vale, zeñorita, ujté perdone, ujté perdone....
El Chori, abandona el mostrador, con una mano sobre el estómago y cara de perrillo maltratado...y la auxiliar se siente conmovida....
- Espeeeeeraaaaa......te voy a dar un zumo, ¿vale?....por lo menos engañas al estómago un rato.
- Musha grazia, Dió ze lo pague, zeñorita, é ujté mu amable, ajolá la gente fuera asín, desa forma de sé....

Tras unos segundos esperando, aparece la auxiliar con un vaso de plástico en la mano lleno de zumo de melocotón.
- Aquí tienes.
- Sha grazia, zeñorita....uy, ujté perdone, zeñorita, ej que verá ujté.....cuando yo era shiquetito me cogí una empashera malacatone, y dejdentonse mase daño er sumo de malacatón. ¿No limporta ujté darme un sumito de piña, o un mojcatelito...? zi tiene colacaíto musho mejó....

- Jose Manuel, que tengo mucho trabajo....espérate....te doy un zumo de piña.

Mientras la auxiliar vuelve adentro, el Chori se toma el vaso de zumo de melocotón y lo tira posteriormente a la basura, secándose la boca con la manga del pijama.
- Aquí tienes...¿conforme?
- Sha grazia, zeñorita, e ujté mu amable....

- ¿Qué has hecho con el zumo que te dí antes?

- Ze lo ha llevao ujté padentro, zeñorita, lo habrá dejao ujté por ahí....

La auxiliar algo desconfiada, termina por pensar que ya tiene la cabeza saturada y seguramente el Chori tenga razón, así que decide seguir con su trabajo porque no puede seguir perdiendo el tiempo discutiendo por un zumo.
Zé Manué se termina el zumo de piña y dedica a los presentes un enorme eructo seguido de un "qué bien mazentao".

Al cabo de un par de horas, y con mucha menos actividad frenética en el pasillo, aparece una señora mayor empujando un carro de compra, lleno hasta los topes de ropa...
La señora se dirige al control y pregunta
- Buenos días....¿quién está hoy por aquí?
Una chica, que parece nueva, le recita los nombres de sus compañeras, mientras la señora le responde...
- ¿Te leo la buenaventura?.... y continúan conversando. Zé Manué, que conoce a la señora vendedora ambulante de ropa, vigila la escena...se acerca al mostrador y le pide a la chica nueva..
- Zeñorita, ¿me puede poné una llamaíta a un teléfono que le ví a dá? ejque tengo que hablá con mi primo Zequié, ¿zabusté?..
Tras marcar el número que le facilita Zé Manué, la enfermera vuelve adentro para revisar la "mercancía" que trae la señora en su carro. Dentro del control, se escucha el jolgorio del personal mirando y probándose ropa.
Zé Manué conversa por el teléfono...
- Zequié....zoy yo, er Chori. Cúshame...vente pacá...zi....palospitá...zi....no, no zuba. Tu quéate debajo la ventana de ayé....zi....por donde te tiré la borsa con lo zobao y laj galleta....zi.....po ahí mijmo....enga,...dió, Zequié.
Cuelga y sigue observando la escena...pasan varios minutos y parece que hoy hay buena venta en la planta. La chica nueva sale fuera, con un pijama algo hortero metido en un plástico transparente y el Chori le da las gracias por dejarle llamar por teléfono y acto seguido le dice....
- Zeñorita, un úrtimo favó zi e ujté tan amable.....¿me pué traé un vaso de sumo?.
La chica deja el pijama tras el mostrador y entra de nuevo. Momento que aprovecha el Chori para encaramarse al mismo, coger el pijama recién comprado, y metérselo bajo la blusa.
- Aquí tienes.
- Grasia....uy, ujté perdone....zi no limporta me pué dá mejó sumo de piña, ej que verá ujté, cuando yo era shiquetito....

- Sí, si, si, me lo han dicho, me lo han dicho....
El Chori repite magistralmente la maniobra de distracción de los dos zumos, y se va pies en polvorosa en dirección a su habitación.
Abre su armario, saca una bolsa repleta de sobaos, y galletas, se asoma (no sin esfuerzo) a la ventana y grita....
- Zequiéééééééé.....
- Aquístoy, Choriiiiiii.

- Cógelo y ten cuidao no ze vayan a rompé laj galletaaaa....
- y dicho esto, lanza por la ventana la bolsa.
- Ya lo tengooooo....
Saca del armario una bolsa aún mayor y más pesada y repite la acción.
- Ahora coge ejto con cuidao....que é una changüichera, unaj caja de sumo y de leshe, y unos borso de zeñora.
La changüichera ze la vende ar Chino, zácale 40 uro pol lo meno....
Por último, grita de nuevo a su compinche.
- Zequiééééé....
- ...¿qué quiereeeee?....
- Toma ejto....ej pa mi Chana, le dise de mi parte que no zamaorvidao er niverzario de novio...que le tenía comprao ejte pijama dejde hase tiempo, pero como mapuejto malo, no za lo he podío envorvé en papé de regalo. Le dise que ma cojtao musho dinero y que la quiero una jartá..

- Valeeeeee, yo ze lo digoooooooo...

Y dicho esto, el Chori lanzó por la ventana el pijama, se despidió de su primo Zequié y se sentó en el sillón de su habitación bajo la mirada atónita de sus compañeros de habitación y familiares. Ante la inquisidora actitud de los presentes, el Chori respiró hondo y con solemnidad respondió...
- Lo ziento....no me quean má galleta pa ujtede.










martes, 17 de agosto de 2010

EL LÍMITE DE PACO PENAS


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Transcurridas unas primeras horas frenéticas desde el fugaz atisbo de Delirium Tremens en el castigado cuerpo de Paco Penas, y tras una insufrible e interminable noche de pinchazos y pruebas médicas "muy preferentes", el Internista de Guardia tuvo a bien descartar el brillante diagnóstico que horas antes se había precipitado a aventurar para desgracia de nuestro protagonista.

Fue justo en ese momento cuando el personal que estaba de guardia esa noche decidió buscar pruebas inequívocas de la existencia real y no imaginada de las cucarachas que atormentaban el ánimo y el precario descanso de Paco.
Y efectivamente, allí estaban.
Oscuras, juguetonas y con especial ligereza, brindaron a los presentes todo un espectáculo de velocidad endiablada jugándose el tipo entre los zuecos voladores de enfermeras y auxiliares.
Se diría que una de estas pequeñas criaturas en concreto pudiera ser la mismísima representación de Usain Bolt en versión "bicho repugnante".
Los saltos de las chicas (que no se sabía bien si querían matarlas o simplemente esquivarlas) en otras condiciones y con cierto acompañamiento musical de fondo, hubiera podido interpretarse como la genial ejecución de una muñeira gallega, de aquellas que Paco solía ver con desgana los fines de semana a mediodía en el programa de TV "Gente Joven".
El celador tampoco es que hiciera mucho por la captura de los insectos, y se limitaba a dirigir desde una esquina los movimientos de sus compañeras parapetado tras la puerta del WC.
"Ahí va uno, ahí va uno..."- gritaba dejando asomar tan solo el dedo índice de su mano derecha, mientras enseñaba furtivamente la cabeza hasta la altura de los ojos para luego volver a ocultarse tras la puerta.
Una de las auxiliares, presa de los nervios o de la jocosidad de la escena, empieza a reír sonoramente hasta el punto que detiene su "baile"y se apoya contra la pared mientras intenta abortar la salida de la escandalosa risa tapándose con una mano la boca.
Empieza a ponerse roja, y el efecto termina siendo el contrario, es decir, explota en una desternillante e hilarante risa que contagia a las demás.
Detrás de la puerta del WC el celador pregunta.
"¿Ya están muertas?", a lo que las cuatro enfermeras responden con una gran carcajada que les hace tener los ojos inundados en lágrimas.
Si, todas están muertas, salvo una que se lanza en un sprint decidido hacia el WC que tiene la puerta entreabierta.
- Va para allá, va para allá- exclama la auxiliar de risa escandalosa al celador mientras éste presa del pánico grita tras la puerta:
- Los muertos....agh, bicho, fuera, fuera, agh......
Más risas. Finalmente, con un rápido pisotón, la última de las cucarachas perece tras su bravo intento de fuga.
El celador sale del WC, con la cabeza alta y sacando pecho como si hubiera acabado con la vida de un león de la sabana africana.
- ¿Qué pasa..? ¿La he matao, no?... a lo que las enfermeras responden con otra tanda de incontrolables risas.

Tras el suceso de la cacería, el Internista de Guardia hizo de tripas corazón, y entró a hablar con Paco Penas que esperaba huraño y de brazos cruzados (tras retirarle las maniatas) a su interlocutor.
- Verá Francisco....le hicimos las pruebas porque sospechábamos que pudiera tener algún tipo de problema de salud...digamos...grave. Finalmente no es así, hemos descartado que usted pudiera tener un Delirium Tremens.
- Supongo que el hecho de que hayan aparecido mis "cucarachas alucinatorias" le habrán convencido.
- Hombre....es importante....pero entienda que teníamos que asegurarnos bien...la agresividad, la visión de bichos....podía tratarse de un problema de gran magnitud. Podría haber sido un auténtico pastizo.Gracias a Dios, todo se quedó en un susto.
- En un susto...¿¡EN UN SUSTO?!...mire usted...
Paco Penas, se puso de pie, inspiró profundamente y mirando fijamente a los ojos al Internista añadió.
- Ingresé hace un par de meses por una fiebre que nadie sabía a qué era debido. Me dijeron que era una neumonía. Durante todo este tiempo me han sacado sangre unas cinco veces, me han sacado hemocultivos dos, me han hecho dos colonoscopias, un enema opaco, dos TAC, dos RNM, radiografías...unas cuantas. Me ha visto el cirujano, el digestivo, el psiquiatra, me han metido el dedo en el culo 3 veces, han recogido muestras de mierda y de orina un par de veces, me han tenido aislado por contagiarme con un Clostridium Difficile de otro enfermo, me han maniatado, me han sedado.....y todo ha sido un ¿susto?.
El Internista balbuceó..
- B..b..bueno. Nuestra intención no es hacerle daño, Francisco. Tenemos que llegar a un diagnóstico.
- ¿A costa de cualquier cosa? ¿pasando por encima de mi dignidad, si hace falta? ¿Tanto cuesta "tirar la toalla" si no tienen idea de lo que tengo, y recomendarme otro sitio, otros profesionales?
El doctor bajó la cabeza y permaneció en silencio unos segundos. Finalmente decidió sincerarse con Paco.
- Lo siento mucho, Francisco...si puedo hacer algo por usted....
- Si. Sí que puede. Hágame un favor: vaya usted ahora mismo al despacho, y tráigame el alta voluntaria porque no aguanto más en este lugar. Me voy.

Y tras salir el médico de su habitación, Paco empezó a recoger sus cosas para no volver jamás....
....al menos eso pensaba él.






miércoles, 16 de junio de 2010

UNA VISITA INESPERADA


Muchos fueron los motivos de regocijo para el atribulado Paco Penas una vez que concluyó la jornada del 12 de junio. Hacía tiempo que la fortuna no le otorgaba el placer de, al menos, una pequeña victoria ante el carrusel incesante de desgracias que día tras día habían apaleado la moral de Paco sin piedad y sin descanso.
Como no estaba acostumbrado a este tipo de acontecimientos alegres, nuestro protagonista tardó en conciliar el sueño por culpa de esa irrefrenable ilusión que le atosigaba. La misma que sentía cuando niño en la noche de Reyes y le hacía pensar que era imposible volver a dormirse jamás en la vida.
Necesitó la ayuda de una diminuta pastillita "de la felicidad" para dejarse caer en los brazos de Morfeo con toda libertad y así descansó bien buena parte de la noche.
Pero, lo que son las cosas....el incansable sonido de un timbre en mitad de la madrugada, despertó a Paco que sobresaltado intentó buscar el llamador para encender la luz de la cabecera de la cama.
Pero no se sabe si por algún brusco movimiento mientras dormía o por descuido del personal, la mano derecha (atada) de Paco quedaba bastante lejos de los botones.
Un primer impulso por forzar la atadura fue infructuosa, y un segundo intento solo provocó más daño en la muñeca y los dedos.
Cuando decidió desistir de su ánimo escapista e intentó volver a sumirse en la profundidad del sueño, algo llamó la atención en el armario que tenía justo en frente.
En la oscuridad era difícil discernir de qué se trataba, incluso por unos instantes llegó a pensar que era una gamberrada alucinatoria, una ilusión visual.
Pero no. Algo había sobre el armario.....y se movía.
Pequeño, no mas grande que su dedo meñique, pero oscuro y huidizo.
El paso de un coche por la calle con los faros encendidos provocó que un haz de luz se moviera de lado a lado de la pared, atravesando el armario y dando a conocer a Paco su nueva compañera de habitación: una Periplaneta Americana.....¡¡cucaracha!!.
En la mente de Paco Penas empezaron a resonar los inquietantes acordes de la banda sonora de la película "Tiburón", mientras la Periplaneta decidía abandonar el armario y comenzó a caminar por la pared, cada vez más cerca.
No era cuestión de miedo, era más bien repugnancia.
La criatura en cuestión avanzaba y avanzaba lenta pero inexorablemente hacia el techo, y caminó hasta colocarse justo encima de la cabeza de Paco.
Se detuvo allí y empezó a mover compulsivamente sus largas antenas en dirección a la pared que soportaba el cabecero de la cama....como queriendo "tocar" algo.
Y más que tocar, lo que pretendía era "llamar"...¿a quién?....a otra periplaneta que hasta entonces había permanecido fuera del campo visual de Paco.
Un encuentro entre dos cucarachas en el techo a escasos dos metros de la cabeza de nuestro protagonista, se convirtió en su única preocupación durante largos minutos, en los que fue incapaz de perder de vista tan vomitivo espectáculo.
El instinto de protección hizo que Paco volviera la vista hacia la pared de la cabecera, para descubrir que al menos otro especimen más caminaba, éste ya en dirección a la cama, sin ningún tipo de temor ni rubor.
La desesperante y angustiosa situación hizo que Paco intentara forzar aun más si cabe su atadura, trabajo que resultó inútil tras varios intentos fallidos, que unido a la cercanía del bicho que empezaba ya a mover sus antenas en su dirección, obligó al recatado, sosegado y equilibrado Paco Penas a gritar pidiendo auxilio.

- Enfermeraaaaaaaaaaaaaaaaa - al principio con cierta timidez....
- Enfermeraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa - ...poco a poco más fuerte....
- ENFERMEEEEEEEEEEEEEEEEEERAAAAAAAAAAA - ...con la cucaracha cada vez más cerca..
- ENFERMEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEERAAAAAAAAAAAAAAAAA

Se vió obligado a gritar cuatro o cinco veces más antes de oír movimiento de carreras en el pasillo de la planta.
Los bichejos en cuestión, debido a los movimientos compulsivos y golpes del cabecero de la cama sobre la pared con los gritos y sacudidas de Paco, huyeron despavoridas en todas las direcciones, momento en que Paco fue capaz de contar hasta cinco ejemplares en la habitación.
Cuando un par de enfermeras llegaron a la habitación y encendieron la luz, las cucarachas habían desaparecido de la vista, pero Paco permanecía en el mismo estado de ansiedad, sudoroso, con los ojos desorbitados y la boca extraordinariamente abierta.

- ¡¡Francisco, Francisco!!....¡¡qué te pasa!!
- Bichoooooos, bichooooooos

- ¿Bichos? ¿Dónde?

- Por toodooooos laaaaaadooooooooos, en la pared, en el techo, busquen, busquen....


Las enfermeras miran con cierta incredulidad , mucha repugnancia (no fuera a ser cierto) y muy poco entusiasmo, pero su búsqueda no encuentra recompensa.

- Aquí no hay bichos, Francisco. Habrás tenido una pesadilla.
- Le digo que no, señorita. Había una cucaracha justo en la pared, y luego en el techo, y movían las antenas...y....y....y...y había otra junto al cabecero...y....y luego se han ido.....

-Bueno, no se preocupe, vamos a llamar al internista de guardia y...
- No, por Dios bendito, nooooooooo, al internista de guardia, nooooooo

- Estás muy nervioso, Francisco...

- Señorita no me toque los cojones, que acabo de ver a cinco cucarachas celebrando un picnic en mi techo y yo sin poder moverme....


Las enfermeras, ante el nerviosismo y la agresividad verbal de Paco, deciden hacer caso omiso a sus súplicas y llaman al internista de guardia.
Aparece a los dos minutos, visiblemente despeinado y ojeroso.
Busca a las enfermeras y dentro del estar de enfermería pregunta

- ¿De quién se trata?
- De Francisco Penas, el señor que está en el aislamiento.

- ¿Otra vez Francisco? ...menudo pastizo, Dios, yo lo sabía.

- Dice que ha visto cucarachas en la habitación, hemos mirado y no hemos visto nada.
- Pero...¿habéis mirado bien?

Una de las enfermeras se da la vuelta, prefiriendo no contestar, mientras que la otra dubitativa contesta:

- S-s-sí, claro.

El internista cierra de un golpe y con seguridad la carpeta que contiene la ya extensa historia clínica de Paco Penas y tras resoplar sonoramente exclama.

- Bien, no hay tiempo que perder. Hay que empezar a hacer cosas.
- pero ¿qué puede tener?


El doctor se quita ceremoniosamente las diminutas gafas metálicas y contesta.

- Estoy casi seguro de que se trata de un Delirium Tremens.

sábado, 12 de junio de 2010

EL CUMPLEAÑOS DE PACO PENAS



El sopor contínuo que provocaba la sedación en Paco Penas, hizo que durante interminables horas el tiempo dejara de tener las connotaciones científicas que conlleva su propia y empírica definición lingüística. Podían haber pasado minutos, horas, días, semanas...Paco no era consciente del paso del tiempo.
Las visitas puntuales del personal sanitario las percibía como extrañas presencias oníricas, más próximas a la inventiva de un surrealista sueño que a la propia realidad, a la que apenas vislumbraba con la claridad meridiana que acostubraba en circunstancias normales.
En pleno estallido de claridad diurna, que casi cegaba por completo a nuestro protagonista, el letargo fue desapareciendo lentamente, como disolviéndose en el pesado aire de la habitación de aislamiento en la que Paco se encontraba.
Abrió los ojos pausadamente, evitando dañar sus retinas con la luminosidad latente, y poco a poco fue escuchando una voz que lo llamaba a lo lejos...

- ...cisco.....¿me oye?....Francisco....¿cómo se encuentra?.

Paco Penas consigue ver tras mucho esfuerzo a una enfermera que amablemente le pregunta.

- ¿Se encuentra bien, Francisco? - Si......si....señorita.....muy bien. Algo cansado...pero bien. - Me alegro...Francisco, vamos a levantar el aislamiento. Ya no tiene usted el dichoso Clostridium en el cuerpo.

Paco Penas, después de varios meses, vuelve a sonreir. La felicidad colma sus sentidos y no puede evitar que discretas lágrimas de alegría inunden sus ojos.

- Bueno, bueno, no se ponga así, que me va a hacer llorar usted a mí... dice la enfermera.
- Señorita....¿y las maniatas? ¿me las pueden quitar? - Eso lo tiene que decidir su médico a lo largo de la mañana. En cuanto sepa algo, te lo digo. - Gracias. Perdone.....¿podría decirme qué día es hoy? - Sí, claro.....sábado....12 de junio.
- La virgen.....

Según sus cálculos había estado en ese estado de sopor casi 48 horas seguidas, dos días con sus luces y sus sombras, dos días perdidos para siempre y que nunca volverían.
Dos días atado de pies y manos a una cama de hospital, y encerrado a su vez en una habitación de aislamiento por un incidente desafortunado, del que se arrepentía profundamente, pero al que se vio abocado por necesidades "vitales". En ese instante surgió una pregunta en su mente producto de un espontáneo brote de piedad cristiana, y no dudó en interrogar a la enfermera.

- Señorita, por favor....¿sabe usted cómo se encuentra Jose Manuel? - Bieeeeen. Después del golpe que le diste lo tuvimos el día entero en la UCI con un traumatismo craneoencefálico, pero en cuanto recuperó la consciencia y empezó a robarle cosas al personal, "milagrosamente" dejó de tener "criterios de ingreso en UCI"....en apenas unas horas. Ahora está en una de las habitaciones de aquí, pero con un chichón importante. - Gracias, señorita.

La voz de la conciencia parecía calmarse en Paco Penas al comprobar que no había cometido ningún homicidio...o "choricidio" para ser más exacto.

Y en ese momento, cayó en la cuenta...¿12 de junio?...¡su cumpleaños!. Seguramente su cumpleaños más triste encerrado entre las paredes del vetusto hospital.
Poco después aparece su médico, con la misma expresión de siempre anodina y despreocupada y su impenitente cara de asco, nariz arrugada, boca arqueada y mirada severa.

- ¿Cmmssnctra? - ¿puede repetir? - Que cómo se encuentra... - Bien, bien...¿me van a quitar las maniatas? - Lgggg slquit.... - ¿Cómo dice? - Que luego se lo quitan. - Y del aislamiento...¿me sacan ya? - Nts ttnmssss que scarlll un clttivo deces.. - Perdone, es que no le entiendo... - Que antes tenemos que sacarle un cultivo de heces, hay que asegurarse de quyan tttinn elcccstrrdum.... - ¿de qué? - de que ya no tiene el clostridium..

Al rato, y todavía con las maniatas puestas, Paco Penas no tuvo más remedio que recurrir a la ayuda de las auxiliares para la recogida de la muestra, aunque a estas alturas de la película, Paco Penas empezaba ya a perder el poco pudor que le iba quedando, porque la dignidad hacía tiempo que la perdió en algún escondido rincón de unas urgencias saturadas.
La auxiliar depositó la muestra encima del mostrador del control de enfermería, donde el trabajo diario y el contínuo ir y venir del personal atendiendo las llamadas de los pacientes, colaboró a que pasara inadvertida la figura de un personaje que había seguido todos los movimientos de la auxiliar desde que saliera de la habitación de aislamiento....
Una figura menuda, enquencle, con un pijama varias tallas más grande que su cuerpo, y que remataba su enjuta figura con un ridiculísimo y aparatoso vendaje en la cabeza, que le daba aspecto de marajá....Ze Manué, el "Chori".
Ni corto ni perezoso, tomó en sus manos la muestra de heces de Paco y la introdujo en el bolsillo de su camisa. Después, sacó del otro bolsillo una muestra y la puso sobre el mostrador.

- ja-ja-ja....ojú, amigasho....te va salí caro el turbante que man puejto por tu curpa, ja-ja-ja.
Al fondo se oían las voces de un par de auxiliares que estaban cambiando los pañales al anciano Basilio en la habitación 305...
- Oye...¿y la muestra para clostridium que le he recogido a Basilio?..Lo dejé encima de su mesa.. - Aquí no hay nada...¿tú estás segura de que lo has recogido? - Chiquilla, cómo no voy a estarlo....con lo pestoso que es...recogeré otro.

A la tarde, la estampa familiar alrededor de Paco Penas cambió el ya agriado carácter de nuestro protagonista, no en vano se acercaron a celebrar su cumpleaños, no solo su adorada Pepi, sino sus hijos acompañados de sus esposas.
Una enorme tarta, un libro de Javier Reverte y la prensa deportiva del día fueron los regalos que alegraron por fin el primer día de estancia desde que Paco Penas entrara por las puertas de urgencias del hospital.
Y entre risas y bromas, Pepi le daba cucharada a cucharada un generoso trozo de tarta a Paco, que todavía estaba maniatado después de que el internista se fuera a su casa sin dar la orden de quitárselas, y de que el internista de guardia se negara a retirarlas...."eso, su médico mañana", fue la respuesta a la pregunta que le formulara la enfermera del turno de tarde.
Y así fue el cumpleaños de Paco Penas en el hospital. No todo lo feliz que hubiera deseado, pero al menos tranquilo, reposado y en compañía del calor familiar.
Mientras, en las profundidades del Laboratorio de Micro, una muestra de heces de Basilio (pero rotulado con el nombre de Paco Penas) aguarda el momento del inexorable y fatídico análisis microbiológico...pero eso es otra historia que relataremos en próximas entregas.
Por hoy sólo queda decir.....

¡Feliz Cumpleaños, Paco Penas!


....y Feliz Cumpleaños al "Preticante"

martes, 11 de mayo de 2010

EL RETORNO DEL INTERNISTA DE GUARDIA


Quién le hubiera dicho hacía apenas dos meses al bueno de Paco Penas, ese abnegado padre de familia, humilde trabajador de Refinería, buen contribuyente y excelente vecino, que iba a verse atado de pies y manos en una cama, dentro de una habitación aislada y con la solitaria compañía de un abotargamiento de sentidos provocado por un cóctel de fármacos que lo mantenían sedado.
De vez en cuando caía en un profundo sueño, que se veía interrumpido con las lejanas palabras de alguna enfermera que intentaba comprobar su estado de consciencia.
Paco abría los ojos e intentaba enfocar la mirada pero todo lo percibía turbio, y su cabeza no podía mantenerse alzada más de dos segundos sin empezar a bambolearse de un lado a otro.
Esta lucha por ganar el preciado premio de la consciencia y la lucidez le llevó largas horas, e intuía el paso del tiempo al ver cómo la intensa luminosidad que se filtraba por la ventana, iba disminuyendo poco a poco hasta ser practicamente oscuridad plena.
Paco Penas, de repente, descubrió que "volvía" a la realidad.
Con un importante dolor de cabeza, eso sí, pero volvía a recuperar la nitidez de sus sentidos.
Forcejeó un poco para comprobar la resistencia de las ataduras y cuando se dió por vencido, comprobó que tenía el llamador cerca de la mano, así que no dudó en apretar el botón rojo.
De nuevo, aquel sonido estridente:
- ¿Qué queríaaaaaaaaaaas?
- Enfermera, podrían venir a quitarme estas maniatas...necesito ir al baño

- ¿CÓMO DIIIIIIICEEEEEEEEEE?

Paco respiró hondo recordando los múltiples problemas a los que se había enfrentado en las últimas horas por culpa del "defectillo" en la comunicación. Así que alzó un poco más la voz, intentando no perder de nuevo los nervios.
-QUE DIGO, QUE NECESITO IR AL BAÑOOOO
-DE ACUERDO, AHORA VAMOS....


El "ahora vamos" se convirtió en diez minutos. Por la puerta aparecen varias personas vestidas con protecciones que se acercan tímidamente a Paco, como temiendo que se pueda levantar en cualquier momento.
Tras resolver el tema de la micción (en una botella), Paco pregunta por qué no le pueden desatar.

- Son órdenes del internista. Tuviste un brote de agresividad y de momento te quedarás así hasta que mañana te vea tu médico.
- No puedo esperar a mañana, señorita. Quiero que venga un médico ya.
- Paco, no es aconsejable...es mejor que te valore tu médico que es el que lleva tu historia desde el principio..

- Sí, el mismo que no tiene ni zorra idea de lo que tengo, que no me da ningún tipo de información y que sólo ordena pruebas, y pruebas y más pruebas.....QUIERO VER UN MÉDICO YA.


Ante la actitud seria de Paco y temiendo un nuevo brote, la enfermera va hacia el teléfono y avisa al internista de guardia.

Al cabo de una media hora, la puerta se abre y Paco vuelve a encontrarse con su auténtica némesis, aquel internista que le preguntara en su día si había bebido agua de charcos y que le mandó montones de pruebas diagnósticas.

- Buenas noches doctor, quiero que me quiten las maniatas.
- Pero...pero eso es imposible, Francisco...no hace ni 24 horas que ha tenido usted un brote de agresividad importante, con una agresión....hay que investigar a qué se debe esa agresividad.

- ¿Cómo? ¿Investigarlo?

- Hombre, claro....es que pueden ser muchas causas.....podría ser un brote psicótico, un trastorno epiléptico, un trastorno explosivo intermitente....

De nuevo Paco empieza a notar que le flaquean las fuerzas....
.....un trastorno post-traumático,...una trisomía XYY...¡esto en verdad es un pastizo!..., podría ser un Síndrome de Klenefelter, una Tricotilomanía, una esquizofrenia...
La enfermera que está al lado intercambia miradas incrédulas con el propio internista, que al comprobar la "falta de fe" de su compañera, se reafirma dirigiéndose directamente a ella...
...si, si, puede ser, por qué no!!....incluso puede ser debido a la ingesta de psicoestimulantes, ¿ha tomado usted cocaína ultimamente? ah no, que lleva aquí dos meses....bueno, pero podría ser también efecto de un traumatismo craneoencefálico antiguo.
- ¿Antiguo? - pregunta la enfermera incrédula.
- Sí, si, eso está documentado, el famoso Caso de Phineas Gage....
- Sí, famosísimo- responde la enfermera.
- ¿Está usted seguro de que no se golpeó la cabeza antes de atizarle a su compañero?
- Usted está de broma, ¿verdad?
- responde Paco.
El internista se ruboriza, y herido en su orgullo y en su credibilidad, ordena a la enfermera.

- Quiero que le hagan un TAC craneal urgente, una RNM craneal, RX de senos paranasales y de cráneo, analítica urgente con niveles de ácido valproico, electrocardiograma, hoja de consulta a Psiquiatría (otra vez), hoja de consulta a Neurología, Hoja de consulta a Cardiología, y quiero que alguien me comunique con la unidad de agudos de Punta Europa para ver si se sigue empleando el tratamiento con electro-shock en estos casos....
- Y una lobotomía- masculla entre dientes la enfermera.
- ¿Cómo ha dicho?-responde el internista.
- Queeee, ¿no quería una hoja de consulta a Traumatología?
- Ummmmm.......bueno, sí, también, ...¡¡por qué no!!

Dicho esto, el internista y la enfermera abandonaron la habitación hablando entre ellos, dejando a un Paco Penas mucho más hundido (si cabe), pensando que por mucho esfuerzos que hacía para reconducir la situación y ver la luz al final del túnel, siempre terminaba empeorando por momentos.
Y así, decidió abandonarse al cóctel intravenoso, y dormir plácidamente. Quizás amaneciera un nuevo y optimista día en unas horas....
En sueños, vió a Don Anselmo, su fallecido padre que con su porte y elegancia habitual en él, se le acercó, lo tomó por los hombros y le dijo...
- Hijo mío....¿y no sería mejor que te dieran directamente 20 latigazos y se dejaran de monsergas?